Rupturismo alternativo y metamorfosis musical en Barranquilla

La mirada sonora desde lo urbano como un proceso dinamizador de la cultura musical

 

Por: Andrea Carolina Morales Cabrera

 

En Barranquilla, la música se vive en una transformación constante. Más allá de los géneros tradicionales como el vallenato y la salsa, se fusionan sonidos alternativos y urbanos: el rap, el reguetón, el rock y la electrónica agarrados de mano a las raíces caribeñas, dando forma a una esencia sonora tan lejana en la geografía pero tan cercana como extraer sonidos nuevos que se han configurado a través de la migración y también de la nueva era.

Este “rupturismo” musical, como se ha denominado, abre nuevas posibilidades para experimentar y fusionar géneros, un mestizaje cultural que coloca a Barranquilla en el centro de la escena musical urbana de Colombia. La ciudad es un referente emergente tanto en el Caribe como a nivel nacional e internacional.

Desde 2017, cada año se celebra “Baila a la Calle”. Sonidos autóctonos que retumban en la vía de la carrera 50 con Calle Murillo, un escenario donde miles de personas de la ciudad y de diversas partes del mundo se reúnen para disfrutar de diferentes ritmos, como la cumbia y el vallenato, la salsa, entre otros.

Contemporáneo al carnaval también se abren espacios en donde se escuchan géneros como el rock, el techno y el hip hop. Jóvenes artistas, colectivos y casas culturales como Casa Morón, se han convertido en la oportunidad para espacios de muestras musicales y fusiones en la cultura de Barranquilla, buscando visibilidad en un entorno que tradicionalmente ha tenido más enfoque hacia la música autóctona.

Baila La Calle 2018

Foto: Alcaldía de Barranquilla

Me detengo a pensar que en la música y la tradición está el corazón de nuestra ciudad, así como lo es la fiesta carnavalera. Desde mi primer colegio hasta el último tengo memoria de haber bailado el Mapalé, la cumbia, el Son de Negro, el Bambuco, la Salsa, el Merengue, los ritmos de raíces africanas como la Champeta, el Afro, la Samba de Brasil y pare de contar.

Muchas mañanas desperté con el sonido despampanante de una champeta que provenía del equipo de sonido que permanecía en mi sala, aquellas veces vi a mi padre sentado en una silla, manejando botones y altavoces del aparato con elementos semejantes al de un sintetizador, simulando ser un animador de fiestas, y así la familia bailaba y cantaba durante horas.

En mi memoria, tengo acceso a uno de mis primeros acercamientos a una cultura alternativa con tan solo ocho años al interpretar la obra musical Grease, estrenada en Broadway en 1971. Además, la canción “You’re The One That I Want” (‘Eres al que yo quiero’), compuesta por John Farrar para la película de 1978:

obras que se convierten en un icono para niños y jóvenes de la época y también en una de mis primeras canciones favoritas Disco/Pop en inglés de los 2000.


Foto: Andrea Morales/ Niños interpretando la obra musical “Greese”, 2010.

 

Tiempo después, descubro eFn el canal de Disney películas como Camp Rock y Teen Beach Movie, así como programas como Sunny, entre estrellas y Lemonade Mouth, además de Hannah Montana, High School Musical, los Jonas Brothers y Los Hechiceros de Waverly Place, entre otros. En estos programas, se destacan artistas y música de géneros como rock, R & B y pop

Regresemos a la década de los 50 en medio de una sociedad que comenzó a redefinirse, impulsada por el desarrollo industrial, el desarrollo de la cultura pop y un mundo polarizado por la Guerra Fría; así es como comienzan a popularizarse artistas como Elvis Presley y el Rock and Roll como símbolo de libertad y resignificar la modernidad de esta época, es así como se consolida en los 60 y 70 con la influencia de nuevos géneros como el punk y el grunge.

En los años 1990 y 2000, el concepto Rave es impulsado por la música electrónica que inicia de forma clandestina en Inglaterra. Mientras esta influencia revoluciona a los Estados Unidos y las culturas europeas; Colombia integraba nuevos sonidos a través de vinilos traídos del extranjero, la radiofrecuencia internacional y la televisión, especialmente del Rock y sus subgéneros.

UNA IDENTIDAD: NO QUIERE SER OLVIDADA

La legislación colombiana en un proyecto de ley de 1997 cuenta que “la cultura es el conjunto de rasgos distintivos, espirituales materiales, intelectuales y emocionales que caracterizan a los grupos humanos y que comprende, más allá de los artes y las letras, modos de vida, derechos humanos, sistema de valores, tradiciones y creencias”. Barranquilla debe ser comprendida como el centro clave de cambios que transforman no solo la generación del siglo XXI, sino la historia cultural de la reinvención musical.

El desarrollo de proyectos que buscan revertir la falta de recursos es respaldado por artistas, colectivos, casas culturales y organizaciones locales que buscan crecer y creer en el potencial de la música, que no siempre está en los grandes escenarios del país, sino en estrechos lugares de la región, y entre esos rincones habita la gran Barranquilla de hoy y también la de los viejos tiempos; la Puerta de Oro de Colombia, una ciudad globalizada y un destino predilecto para viajeros, atraídos por su diversidad cultural. Entonces, ¿por qué no invitarlos a conocer la dimensión musical y cultural de nuestra ciudad y sus alrededores?.

Proyectos liderados por formadores, músicos, gestores y jóvenes entramados con su cultura de dinámica en expresiones. ¿El reto? Que sea la propia comunidad quien reconozca lo local, una escena donde existen espacios diseñados para que lo etéreo de la historia se manifieste en la ciudad.

Un respiro a una escena que, de otro modo, podría desaparecer bajo el ruido de lo “comercial” y espontáneo. Y es que, tal vez, lo que realmente necesita Barranquilla es un recordatorio: su escena alternativa no solo es creativa, sino una pieza para completar el rompecabezas cultural de la ciudad, redefinir la música suena a alterar la onda, la forma, deconstrucción y construcción, no exterminio.

Mientras el mundo se sumergía en beats electrónicos y luces estroboscópicas de las raves, en Barranquilla la revolución sonora tomaba otro camino, menos frenético, pero igual de apasionado. Aquí no había almacenes repletos de sintetizadores ni Dj, pero sí había maletas cargadas de vinilos y encuentros que sonaban a Afica, Antillas como por ejemplo a los icónicos Joe Arroyo de Colombia y la cubana Celia Cruz, sonidos eléctricos, metálicos e incluso a una salsa y más. De esos encuentros entre melómanos y coleccionistas nacieron iniciativas que, tiempo después se irían materializando.

Foto: Getty del medio  The New York Times

Foto: David Jáuregui Sarmiento del medio Señal Colombia

Espacios Alternativos en Barranquilla

Barranquilla es una ciudad llena de vida y diversidad, con diferentes lugares dedicados a la música y el arte alternativo. Desde bares temáticos que celebran a grandes del rock latinoamericano e internacional hasta lugares que apoyan a artistas con propuestas diferentes a lo tradicional y también a quienes llevan años dedicándose a la música. Aunque son pocos los espacios de encuentro alternativo y que ayudan a crear comunidades más inclusivas y fomentan la creatividad en la ciudad, en la siguiente infografía podrás ver algunos de los sitios más importantes del escenario emergente de la cultura en Barranquilla.

EL TANA: EL SONIDO ES EL PROTAGONISTA

Reunidos en casas, intercambiaban discos, conversaban sobre música. De estos encuentros surge la idea de crear algo más: primero, los clubes de escucha en Dos Mangos, luego nace El Tana. Inspirados en los bares audiófilos llamados jazz kissa o listening bars japoneses, espacios diseñados para experimentar la música desde su sonoridad más pura, Alexis Pacheco y Orlando Carvajal (conocido artísticamente como Orlandub) dieron forma a un lugar adaptado a la interculturalidad musical de Barranquilla.

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            Foto por: @Simos (Alexis)               

Foto: @Orlandub (Orlando)

Así nace El Tana en el 2024, un espacio que encuentra en un punto medio entre escuchar y dejarse llevar por el ritmo, donde el vinilo y la música análoga narran historias. Y no está solo, forma parte de Casa Fulgor un ecosistema creativo más amplio que busca impulsar expresiones artísticas y culturales en la ciudad.

 

“Hay eventos de música que están dedicados, por ejemplo, a la música tropical; hay formatos como el club de escucha, las sesiones sonoras, hemos incluido también exposiciones”, expresa Alexis. Por ahora, El Tana funciona por eventos que se conceptualizan alrededor de la música. No solo buscan ser un punto de encuentro entre expresiones sonoras, también quieren seguir explorando los formatos que se le ofrecen a los públicos.

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Post de la página oficial de Instagram de El Tana

El Tana es una inclinación hacia la música análoga en vinilos. “Lo hemos estado trabajando con selectores de la ciudad y del país, gente que investiga un poco en áreas de la música y lleva la música un poquito más allá de los sonidos tradicionales”, resaltó Pacheco. Su idea, partir de la gran cultura musical de Barranquilla y el bagaje cultural en torno a la música de la ciudad.

La inspiración proviene de lo que hicieron los picoteros en los años 60 y 70, una investigación profunda en la música y después lograron posicionarla. El trabajo principal era encontrar esas joyas que la gente disfrutaba, que se volvieron parte de la cultura popular musical de la ciudad.

En ese contexto, El Tana investiga en música africana, de la Antillas, también en la salsa y los selectores y selectoras que exponen sus propuestas trabajan en esa investigación, encargándose de buscar en lo que ha pasado en la evolución de la música y en lo que está pasando, “esas pequeñas joyas que el público no ha escuchado”, así afirmó Alexis.

De acuerdo con lo descrito por el investigador cartagenero en su libro Jazz en Colombia, el jazz aterrizó acá y en el resto de Latinoamérica en los años veinte del siglo pasado, con las famosas orquestas Jazz Band. Al parecer, el fenómeno arrancó con fuerza en lugares como Cuba y Panamá, pero ojo al dato: fue la Panamá Jazz Band la que, en 1921, llegó a encender el ambiente del Caribe colombiano, actuando en Barranquilla y Cartagena. Así, mientras el mundo se recuperaba de la Primera Guerra Mundial, la gente ya estaba comenzando a moverse al ritmo de esta “nueva” onda musical.

En palabras del gestor cultural Alexis Pacheco, “buscaban los discos en una época en que era muy difícil conseguirlos porque había que viajar al exterior”. Además, “había gente que viajaba a África, a Europa, y traía la música aquí a Barranquilla”. Una ciudad con potencial, no solo se escuchaba; creaba música que no se producía en ningún otro lugar de Colombia. También “se hacía funk en los años 70 cuando nadie en Colombia sabía qué era el funk”.

“Creo que es uno de los éxitos del lugar, es que las personas, los públicos, les gusta estar escuchando y conocer nuevas músicas más allá de lo que tradicionalmente se escucha en la ciudad”, añade Alexis, refiriéndose al escenario experimental, El Tana.

De acuerdo con Alexis, a veces es necesario darle espacio a una música que no ha sido escuchada. Sus colecciones contienen música tropical, de Brasil, de África y de diferentes partes del mundo que contengan Groove: Variaciones rítmicas sincronizadas con instrumentos que mantienen al oyente atrapado en una sensación de movimientos repetitivos y que juega con la fluidez del sentir auditivo de la musicalidad.

La música más actual son cosas que no pondría Alexis en el bar, aunque le gusta escuchar jazz, música electrónica o música más contemporánea, “todo lo que yo pongo es música vieja, que se hizo hace muchos años, solo que no ha tenido la difusión suficiente”.

En el mundo de los vinilos, las cosas tienen su propio ritmo. Aquí no se trata de impresionar al público con transiciones de lujo o beats perfectamente sincronizados, sino de lo que seleccionas y cómo conectas con la audiencia. Como explica Alexis, la verdadera tarea está en la curaduría musical, no en “empatar” canciones. Y es que, pasar de una salsa a un funk o cualquier otro género sin que suene raro puede ser una misión difícil, porque no es posible empatar los beats y la rítmica, así que, en lugar de complicarse, se espera a que una canción termine para darle paso a la siguiente, porque lo que precede es la investigación detrás de los discos, más que la técnica.

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Fotos por: El Tana

No confundan DJ con selector. Según este universo, el DJ es más de música electrónica, mezclas limpias y beats continuos para que parezca que no hay ningún cambio en la música. El selector, en cambio, trabaja con vinilos y lo suyo es exponer la música, no la transición perfecta.

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Foto: Andrea Morales

Es algo más de ensayo, prueba y algunas veces error. “El vinilo es un formato complicado, sobre todo cuando vienes de afuera o tienes que viajar. Máximo puedes viajar con 30 discos, y a veces 30 discos no te alcanzan para una fiesta”, revela Alexis. Así que, si hay algo claro, es que en este mundo el verdadero reto está en la maleta, no en el tornamesa.

El otro trabajo detrás de lo que se exhibe es mantener contacto con gente que hace lo mismo: selectores y selectoras. “Invitamos a los de la ciudad y también traemos gente que está haciendo cosas chéveres con la música.”, dice Alexis, gente de Bogotá, Perú, Brasil, coleccionistas involucrados en búsqueda e investigación como la Dj Selectora de Barranquilla Dinamita, quien mezcla desde ritmos tropicales como la salsa y el afro, hasta sonidos disco, retro y house o como Candelazos Tropicales, también barranquillero.

 

El Tana, un refugio para los que aún creen que la música se escucha en vinilo y no en streaming. En un mundo donde todo se mezcla al derecho, al revés, en formas de diferentes tonos, sonoridades, aquí se celebra el arte de encontrar lo que otros ya no buscan, como si los picoteros de los viejos tiempos nunca se hubieran ido.

Neider Payares: Creando Espacios, Conectando con la Música.

En el histórico barrio del Norte Centro Histórico de Barranquilla, Neider Payares se ha consolidado como una figura clave en la promoción de la música alternativa. Su historia es un testimonio de pasión y dedicación, y refleja su compromiso con la cultura musical de la ciudad.

Neider Payares es un destacado profesional con una trayectoria de diez años en Bourbon Street, un emblemático bar en Barranquilla que se ha convertido en un referente del rock y pop en la ciudad. Desde sus inicios como cocinero, Neider ha demostrado una versatilidad admirable, desempeñándose en diversos roles como bartender, mesero y en áreas administrativas. Esta experiencia integral le ha permitido conocer a fondo cada aspecto del funcionamiento del bar.

Bajo la administración de Neider, quien asumió este rol en el año 2022, el bar ha experimentado un notable crecimiento tanto en ventas como en la influencia de su público. Neider ha implementado estrategias innovadoras que han revitalizado el ambiente del bar, como la organización de eventos temáticos y tributos a icónicos personajes como Shakira, Juanes y Aterciopelados. Estos eventos no solo han atraído a una audiencia diversa, sino que también han contribuido a crear una cultura del rock en Barranquilla.

Una de las historias más memorables de Neider es cómo el bar se ha convertido en un lugar especial para muchos de sus clientes. “Diríamos que el 80% de nuestro público es el mismo”, comenta Neider. Esta capacidad para crear experiencias únicas ha generado una conexión especial con el público.

Además de su rol administrativo, Neider ha sido fundamental en la creación de experiencias únicas para los clientes, desde fiestas temáticas hasta eventos de compromiso. Su dedicación y amor por el lugar se reflejan en su deseo de seguir trabajando en Bourbon Street por muchos años más, con la meta de abrir una nueva sede en Santa Marta en el futuro cercano. “Mi meta es ser socio de la nueva sede de Santa Marta, menciona que es un dato exclusivo para la entrevista,” revela Neider.

Neider ha sido clave en mantener la relevancia de Bourbon Street en la escena nocturna de Barranquilla. “Nosotros somos ahora el número uno porque estamos en el top. Estamos en las redes. Estamos en las promociones,” comenta Neider. Su enfoque en la innovación y la promoción ha asegurado que Bourbon Street siga siendo un lugar vibrante y atractivo para los amantes del rock y pop.

Con su visión y liderazgo, Neider está comprometido a mantener y expandir la esencia de Bourbon Street, asegurando que siga siendo un referente en la vida nocturna de Barranquilla. Neider trabaja diariamente en pro de brindarles a los barranquilleros espacios como Bourbon Street en los que encontrar música alternativa, consolidando un legado en la cultura musical de la ciudad.

LA REVOLUCIÓN SONORA: INTRUMENTOS DETRÁS DE LAS BANDAS ALTERNATIVAS Y LOS DJS FUSIÓN 

En el universo de la música alternativa, la creatividad se convierte en la regla y no en la excepción. Bandas y DJs que fusionan géneros desafían las normas al crear sonidos únicos, incorporando instrumentos inusuales y mezclando lo clásico con lo contemporáneo. Cada elemento en sus producciones es una herramienta para superar los límites y construir una experiencia sonora que va más allá de lo esperado.

La guitarra eléctrica sigue siendo un pilar, pero ya no se limita a su sonido clásico. Los efectos como el delay, el reverb y los moduladores analógicos le otorgan un carácter profundo, especialmente en géneros como el posrock o el indie experimental. Bandas como Radiohead o Tame Impala han llevado esta evolución a nuevos lugares, utilizando además sintetizadores como el Moog Sub 37 o el Prophet Rev2 para crear atmósferas sonoras cargadas de emoción.

Por otro lado, las baterías híbridas, que combinan percusión acústica con pads electrónicos, ofrecen un rango sonoro amplio. Esta mezcla permite a los músicos generar ritmos que transitan desde lo orgánico hasta lo sintético, algo que define a bandas como Alt-J. Incluso, algunos músicos experimentan con objetos cotidianos como botellas, cajas de madera o utensilios metálicos para añadir sonidos diferentes a sus composiciones.

En las cabinas de los DJs que mezclan géneros, el set no se limita a una transición de pistas: es un espectáculo en tiempo real. Equipos como el Pioneer DDJ-1000 o el Traktor Kontrol S4 se combinan con sintetizadores modulares, pads de percusión y samplers. Estos artistas no solo reproducen música; la reinterpretan mezclando beats electrónicos con elementos orgánicos, como melodías extraídas de instrumentos tradicionales o sonidos urbanos.

Artistas como Bonobo y Four Tet han marcado la pauta al incorporar grabaciones en vivo de voces, ruidos del entorno y elementos culturales en sus sets. El resultado es una fusión que entre el house, el downtempo, el jazz y la música folklórica.

Lo que hace especial a estas propuestas es su capacidad para unir mundos sonoros. Es común encontrar ritmos de reggae conviviendo con la energía del rock alternativo, o escuchar un oud árabe sobre una base de techno minimalista. Estas mezclas reflejan un alto nivel de experimentación, sino también una sensibilidad hacia la diverdad culural.

VIDEO VLOG

Cada día, en las calles de Barranquilla, diferentes bandas de géneros como Rock, Rock Alternativo, y Rock N’ Roll, junto con otros estilos emergentes, se esfuerzan por dejar un legado al patrimonio de la ciudad. Desde grupos como Carta Blanka, Valium Para Elefantes y Antropófagos, hasta aquellos que, en su juventud, también aspiraron a ser reconocidos en la ciudad, como Cielito Drive, todos comparten un mismo escenario: el deseo de conquistar el espacio que les corresponde en el mundo alternativo.

Lo hacen bajo el signo de la autogestión, luchando por crear, compartir y ampliar la presencia en una ciudad, pero que aún guarda en su estructura una resistencia al cambio. Estos artistas, con sus acordes y letras, crean su propio camino, sin depender de las estructuras tradicionales.

Si deseas vivir la experiencia de un día en la vida de una de nuestras bandas, sumergiéndote en su proceso creativo y los retos cotidianos por el reconocimiento, te invito a ver este video blog que captura una parte de la esencia de hacer algo que les apasionada, la música.

Por: Andrea Morales