Por: Laura Moreno, Valezka Pérez, Lauren Valeth
En Barranquilla, una ciudad que proyecta crecimiento y múltiples oportunidades aparece una inquietud cada vez más frecuente: ¿Por qué tantos jóvenes están pensando en irse de la ciudad?
Factores como el desempleo juvenil, los salarios bajos y la escasez de oportunidades reales están llevando a los jóvenes a buscar su futuro fuera de la ciudad e incluso del país. La ciudad forma talento, pero no consigue retenerlo.
En Barranquilla, cada vez son más los jóvenes que imaginan su futuro lejos de la ciudad donde crecieron. Algunos ya hicieron sus maletas y migraron a países como Polonia o España; otros apenas comienzan a proyectar su vida fuera de Colombia mientras terminan sus estudios universitarios. Entre salarios bajos, dificultades para acceder al primer empleo y oportunidades que muchos consideran insuficientes, quedarse en Barranquilla empieza a sentirse, para algunos, más como una incertidumbre que como un proyecto de vida.
Irse o reinventarse
El 26 de febrero del 2023, el barranquillero Ascanio Osorio Valeth tomó la decisión de cambiar el rumbo de su vida. A sus 29 años emprendió un viaje hacia Polonia, dejando a tras a su familia, su ciudad y su cultura. Llegó a un país del que no sabía casi nada, empezando por su idioma lo que hizo que fuera complicado comunicarse. Además, cuenta que tuvo que adaptarse a un clima completamente distinto al de Barranquilla. Mientras en su ciudad hacían altas temperaturas, en febrero Polonia suele atravesar un clima invernal de transición en donde las temperaturas llegan a ser muy bajas.
Ascanio asegura que tomó la decisión de migrar por muchas razones, pero principalmente por las condiciones laborales en Colombia, unas de ellas es la falta de oportunidades laborales y el mal pago salarial de la mano de obra, situación que se agrava con prácticas laborales exigentes, ya que, según él, “trabajar 12 y hasta 14 horas laborales y no te reconocen las horas extras”. por lo que decidio irse de Colombia, en busca de una mejor calidad de vida para él y su familia.
El futuro se está yendo
Detrás de las historias de jóvenes que deciden abandonar Barranquilla existe una realidad en cifras oficiales que demarcan una clara involución. De acuerdo con datos del DANE sobre el mercado laboral juvenil, el desempleo entre jóvenes de 15 a 28 años en Barranquilla y su área metropolitana presentó una reducción en el último año, pasando de 22,8 % a 18,3 %, la cifra continúa siendo alta y evidencia que casi uno de cada cinco jóvenes sigue sin encontrar empleo. A esto se suma otro fenómeno preocupante: cada vez menos jóvenes participan activamente en el mercado laboral de Colombia. A nivel nacional, la tasa global de participación juvenil pasó de 58,7 % en 2023-2024 a 57,5 % en 2025-2026, lo que refleja que muchos jóvenes no solo tienen dificultades para conseguir empleo, sino que incluso dejan de buscarlo ante la falta de oportunidades reales.
El panorama de esta situación resulta aún más complejo para las mujeres jóvenes. Según cifras del DANE, 2,6 millones de jóvenes en Colombia actualmente no estudian ni trabajan, representando el 24,2 % de la población juvenil del país. La desigualdad de género también se hace evidente en estas cifras: mientras el 8,3 % de los hombres jóvenes se encuentran en esta situación, en las mujeres la cifra asciende al 16 %. Estos datos coinciden con análisis del Observatorio de Condiciones Socioeconómicas del Caribe Colombiano (OCSA) de la Universidad del Norte, el cual advierte que las mujeres continúan enfrentando mayores barreras de acceso al empleo, menores ingresos y más dificultades para insertarse laboralmente, incluso teniendo niveles educativos más altos.
Para Jario Parada, economista, columnista del periódico El Heraldo y profesor de la Universidad del Norte, la situación laboral de los jóvenes en Barranquilla responde a un problema estructural que la ciudad no ha logrado resolver. Según explica, el crecimiento económico local se ha concentrado en sectores de baja remuneración, lo que limita las posibilidades de acceder a empleos estables y bien pagos. “No será fácil conseguir un trabajo o si lo consiguen es de un nivel muy bajo salarialmente”, afirma. A esto se suma otro obstáculo frecuente para quienes recién terminan sus estudios: la falta de experiencia laboral. “Los jóvenes afrontan el problema de la falta de experiencia”, señala Parada, advirtiendo que este requisito termina cerrando puertas incluso para quienes cuentan con formación técnica o profesional.
Jairo Parada, también cuestiona la capacidad de la ciudad para absorber a los profesionales que gradúa cada año. “Barranquilla no está generando suficientes oportunidades laborales a los profesionales que se gradúan cada año”, sostiene. Como consecuencia, muchos jóvenes optan por migrar hacia otras ciudades o países en busca de mejores condiciones económicas y profesionales. Para Parada, esto representa una pérdida importante para la ciudad: “Hay una gran inversión en capital humano que la ciudad está exportando a otras partes”. En otras palabras, Barranquilla forma talento, pero gran parte de ese talento termina construyendo su futuro lejos de casa.
Los que se quieren quedar
Sin embargo, en Barranquilla hay quienes aún creen que en la ciudad es posible formarse y construir una vida profesional. Algunos apuestan desde el emprendimiento y otros a innovar desde lo local. Sin dejar de lado que incluso quienes defienden las oportunidades de la ciudad, reconocen que crecer aquí implica enfrentar algunos obstáculos.
Lauren Berrio, estudiante de séptimo semestre de Negocios Internacionales en la Universidad del Norte, considera que en la ciudad sí hay oportunidades, especialmente para los emprendedores, a través de ferias de emprendimiento que les permite a los emprendedores alcanzar mucha más visibilidad, tanto en clientes como en inversionistas. Sin embargo, Lauren también reconoce que las oportunidades son muy demandadas y son necesarios muchos requisitos para iniciar un empleo sin experiencia laboral.
Ese tipo de eventos favorecen mucho el ambiente empresarial que se puede dar aquí en Barranquilla”, señaló. Sin embargo, Lauren también reconoce que muchas de estas oportunidades son altamente demandadas y que, en el ámbito laboral, todavía existen barreras importantes para quienes intentan iniciar su vida profesional sin experiencia previa. “Las oportunidades sí las hay, solamente que son muy demandadas y tienen bastantes requisitos que de pronto no es fácil para todo el mundo cumplirlos”, afirmó.
Aunque ha pensado en irse de Barranquilla, asegura que sus motivaciones están más relacionadas con metas personales y académicas que con una falta total de oportunidades en la ciudad. Entre sus planes se encuentra realizar un posgrado en Londres y viajar al exterior para cumplir sueños personales y ampliar su formación profesional. Aun así, considera que Barranquilla todavía enfrenta retos importantes para retener el talento joven, especialmente en temas como la seguridad y el acceso a financiamiento para emprendedores. “Pienso que la seguridad e incluso las opciones de financiamiento desaniman mucho a las personas a la hora de montar un negocio”, explicó.
Asimismo, Valentina Cepeda, emprendedora barranquillera en el área de repostería, considera que la ciudad le puede ofrecer distintas oportunidades a los emprendedores. Según Valentina, Barranquilla tiene potencial para que las personas se puedan desarrollar profesionalmente, pero considera que la ciudad debe innovar. “Siento que aquí hay mucho campo para que a uno le vaya bien, pero necesitamos innovar”. Aunque ha pensado en salir de Barranquilla e incluso del país para continuar su formación, especialmente en áreas que le permitan innovar, asegura que la ciudad tiene un gran potencial para quienes buscan desarrollar sus proyectos.
En su caso, le gustaría estudiar pastelería francesa en Francia para luego traer ese conocimiento a Barranquilla, ya que considera que este tipo de propuestas aún son poco comunes en la ciudad. Además, destaca que existen iniciativas impulsadas por la alcaldía, el SENA y la Cámara de Comercio que buscan fortalecer el emprendimiento, como cursos gratuitos, capacitaciones y concursos de capital semilla.
Ahora bien, desde una perspectiva más institucional, Mariangela López, directora del Centro de Emprendimiento de la Universidad del Norte, asegura que en los últimos años Barranquilla ha fortalecido su ecosistema emprendedor, convirtiendo el emprendimiento en una opción cada vez más atractiva para los jóvenes. “El emprendimiento se ha convertido en algo sexy”, afirma, al explicar que hoy muchos estudiantes ya no piensan únicamente en conseguir un empleo estable, sino en construir proyectos con propósito, innovar y crear sus propias empresas. Según López, la ciudad ha venido consolidando un entorno favorable gracias al trabajo articulado entre entidades públicas, privadas y académicas, además de espacios que impulsan ideas de negocio y redes de apoyo para emprendedores.
Sin embargo, considera que el principal desafío sigue siendo cambiar la percepción que muchos jóvenes tienen sobre el éxito profesional y las oportunidades en la ciudad. “Nos han vendido muchas veces la idea de que para tener éxito hay que irse, hace falta creerse el cuento de que aquí sí se puede”, señala la directora.
Entre la formación y la experiencia laboral
Por otra parte, aunque instituciones como el SENA aseguran trabajar constantemente en la generación de oportunidades para los jóvenes mediante programas de formación, empleo y emprendimiento, la realidad de algunos egresados refleja un panorama distinto, marcado por la falta de estabilidad laboral y la necesidad de migrar para encontrar mejores condiciones de vida.
El SENA Regional Atlántico afirmó que, a través de la Agencia Pública de Empleo, desarrolla estrategias orientadas a fortalecer la empleabilidad juvenil mediante procesos de intermediación laboral, programas de formación y contratos de aprendizaje. Además, destacó iniciativas como ExpoEmpleo SENA Joven y el Fondo Emprender, dirigidas a facilitar la inserción laboral y el desarrollo económico de los jóvenes.
El caso de Ascanio Osorio Valeth, de 32 años, estudió en el SENA Técnico en Soldadura en Productos Metálicos en Estructuras, además de cursos relacionados con diseño gráfico, interpretación de planos e inglés básico. A pesar de su formación, asegura que las condiciones laborales en Colombia fueron determinantes para tomar la decisión de migrar. Actualmente, tras casi tres años viviendo en Polonia, asegura haber encontrado una realidad laboral diferente. Según relata, en ese país existe una alta demanda de trabajadores especializados y mayores posibilidades de estabilidad económica. “Aquí te sales de un trabajo hoy y ya mañana estás trabajando en otra empresa”, comentó.
Asimismo, destaca que su profesión como soldador tiene una alta demanda en el exterior. “Mi profesión aquí en Polonia tiene mucha demanda y es uno de los trabajos mejor pagados”, explicó, resaltando que gracias a ello ha logrado independencia económica, conocer otros países y adaptarse a nuevas culturas.
No obstante, también reconoce las dificultades emocionales que implica migrar. “Migrar a otro país no es fácil, sepan que van a estar sin su familia, aguantar frío y que no puedas hablar con otra persona porque no entiende el idioma”, afirmó.
Por otra parte, Nicole Andrea González Monsalve, de 20 años, también decidió salir del país en busca de un mejor futuro. Migró a España cuando tenía 18 años y actualmente reside en Alicante, donde lleva aproximadamente un año y seis meses viviendo. En Colombia estudió un Técnico en Seguridad y Salud en el Trabajo. Desde su llegada a España, ha trabajado y realizado diversos cursos de formación que le han permitido adquirir experiencia laboral, desarrollar nuevas habilidades y adaptarse progresivamente a una nueva cultura.
Nicole asegura que, aunque veía posibilidades en Colombia, sentía incertidumbre frente a las pocas oportunidades laborales que gozan los jóvenes. La decisión de migrar estuvo influenciada por la experiencia de su pareja, quien llegó primero a España y le habló sobre las posibilidades laborales que existían en ese país. “Mi pareja fue el que llegó primero a este país, me estuvo hablando mucho sobre las oportunidades laborales que hay en este país y del mejor futuro que le puedo brindar a mi familia más adelante”, comentó.
Incluso antes de viajar, Nicole ya tenía proyectado continuar su formación fuera de Colombia. “Estaba estudiando y pensando en especializarme afuera, para conseguir un buen futuro y una buena estabilidad económica”, afirmó. Hoy en día, considera que en España las oportunidades laborales son más amplias y accesibles. “En lo laboral se abren más las puertas, dan más oportunidades para aprender y ayudar a la familia”, señaló.
Las historias de Nicole y Ascanio reflejan una problemática que afecta a muchos jóvenes colombianos: aunque cuenten con formación académica y técnica, continúan enfrentando barreras laborales que los llevan a buscar oportunidades fuera del país. De esta manera, sus testimonios contrastan con el discurso institucional sobre empleabilidad juvenil y evidencian que la estabilidad económica y profesional sigue estando más cerca del exterior que aquí en Colombia.
El panorama a futuro
Mientras algunos jóvenes ya tomaron la decisión de migrar en busca de mejores oportunidades, otros apenas comienzan a proyectar su futuro fuera de Barranquilla. La falta de oportunidades laborales, el deseo de crecimiento profesional y la búsqueda de independencia siguen impulsando a muchos a pensar en dejar la ciudad e incluso el país.
Ese es el caso de Laura Londoño, estudiante de primer semestre de Comunicación Social y Periodismo en la Universidad del Norte, quien representa la visión de muchos jóvenes que aún no han migrado, pero consideran hacerlo como parte de su proyecto de vida. Laura asegura que uno de los principales motivos que la llevan a pensar en irse es la posibilidad de acceder a nuevas experiencias y oportunidades. “Siento que al vivir nuevas experiencias me voy a abrir a nuevas oportunidades tanto de aprendizaje laboral como personal”, expresó.
Aunque reconoce que su carrera tiene posibilidades en distintos lugares, considera que el área audiovisual y de medios ofrece mayores oportunidades fuera de Colombia. “Me gustaría ir a Estados Unidos porque ahí están los rodajes, productoras, castings y contactos”, comentó. Además, considera que en Barranquilla todavía faltan más espacios y apoyo para impulsar proyectos creativos y nuevas ideas.
Sin embargo, también reconoce el impacto emocional que implica migrar. “Me preocupa el sentimiento de estar sola en un nuevo lugar, pero a la vez me gusta la idea de ser independiente”, afirmó, reflejando la mezcla de temor y expectativa que experimentan muchos jóvenes frente a la idea de irse.
Frente a esta realidad, la Gobernación del Atlántico aseguró que actualmente desarrolla programas orientados al fortalecimiento del emprendimiento juvenil y la generación de ingresos sostenibles. Entre ellos se encuentra el Fondo Concursable de Emprendimiento Juvenil del programa “Jóvenes para el Mundo”, que desde sus inicios en febrero de 2026 benefició a 22 iniciativas juveniles con incentivos de 12 millones de pesos cada una. No obstante, la entidad reconoció que estas estrategias aún son recientes y que todavía no existen resultados concretos que permitan medir su impacto real en el empleo juvenil del departamento.