Por: Helmut Hasselbrinck.
El abogado y candidato presidencial Abelardo de la Espriella, a través de su programa de gobierno que lleva por nombre “El Milagro de los Nunca” ha centrado su discurso político en la seguridad, la autoridad institucional y el endurecimiento de la respuesta del Estado frente al crimen organizado. Su propuesta de gobierno gira alrededor de la idea de recuperar el orden, fortalecer la fuerza pública y promover un modelo económico liberal con menos intervención estatal.
“Sin seguridad no existe libertad”
Uno de los pilares principales de su proyecto político es la seguridad. De la Espriella propone una política de “mano dura” contra grupos armados ilegales, narcotráfico, extorsión y delincuencia urbana. Según ha expresado en distintos discursos y entrevistas, considera que el Estado colombiano ha perdido autoridad en varias regiones del país y que es necesario restablecer el control territorial mediante el fortalecimiento de las Fuerzas Militares y la Policía.
Entre sus propuestas más destacadas está el aumento del pie de fuerza, el respaldo jurídico a militares y policías en operaciones contra estructuras criminales, y una ofensiva frontal contra organizaciones armadas como el ELN y las disidencias de las FARC. También ha defendido la posibilidad de construir cárceles de máxima seguridad y endurecer penas contra delitos violentos y corrupción. El candidato ha criticado abiertamente la política de “Paz Total”, argumentando que el Estado no puede negociar desde una posición de debilidad ni permitir que grupos armados sigan expandiendo su poder mientras participan en diálogos.
Defensa del modelo económico liberal
En el plano económico, de la Espriella defiende un modelo basado en la empresa privada, la inversión extranjera y la reducción de cargas tributarias. Ha manifestado que Colombia necesita generar confianza para atraer capital y evitar la fuga de empresas e inversionistas. Su propuesta incluye reducir el tamaño del Estado, eliminar gastos burocráticos innecesarios y promover una política de austeridad fiscal enfocada en disminuir el déficit público. Además, sostiene que el crecimiento económico debe venir acompañado de garantías para el sector productivo y reglas claras para empresarios y emprendedores.
El abogado también ha mostrado respaldo al sector minero-energético y ha criticado las propuestas que buscan frenar la exploración petrolera o limitar industrias extractivas. Según su visión, Colombia no puede renunciar abruptamente a una de sus principales fuentes de ingresos fiscales y exportaciones.
“La autoridad no puede pedir permiso”
Otro de los puntos centrales de su discurso es la defensa de la autoridad y el fortalecimiento institucional. De la Espriella plantea reformas para endurecer la lucha contra la corrupción y recuperar la confianza en las instituciones públicas. En temas judiciales, propone agilizar procesos penales, fortalecer la Fiscalía y aumentar sanciones contra funcionarios corruptos. También ha insistido en que el sistema judicial colombiano debe ser más rápido y menos permisivo frente a estructuras criminales.
En materia política, el candidato se ha mostrado crítico frente a sectores de izquierda en América Latina y ha defendido una relación cercana con Estados Unidos y economías occidentales. Además, sostiene que Colombia debe reforzar alianzas internacionales en materia de seguridad y lucha contra el narcotráfico.
Valores conservadores y discurso cultural
En el ámbito social, De la Espriella suele posicionarse desde posturas conservadoras. Ha defendido la familia tradicional, cuestionado algunas corrientes progresistas y criticado lo que denomina “polarización ideológica” impulsada desde sectores políticos extremos. El candidato también ha hecho énfasis en la disciplina, la meritocracia y la cultura del esfuerzo como elementos fundamentales para combatir la pobreza y la desigualdad. Los retos de su propuesta
Con estas propuestas, Abelardo De la Espriella busca consolidarse como una figura de derecha enfocada en seguridad, autoridad y defensa del modelo económico liberal.
Sus seguidores consideran que representa una respuesta firme frente al crecimiento de la inseguridad y la crisis institucional del país. Sin embargo, analistas y expertos señalan que el principal desafío de su proyecto político estaría en equilibrar las políticas de seguridad con garantías de derechos humanos, así como en demostrar la viabilidad fiscal y social de algunas de sus iniciativas en un país marcado por profundas desigualdades y una alta polarización política.