Por: Elias Contreras
En el marco de FICICA 26, del 20 al 24 de octubre, el festival promueve la formación gratuita y la exhibición de cortometrajes para fortalecer el talento audiovisual de las nuevas generaciones.
Andrés Gómez, director del festival comenzó su camino en el mundo audiovisual participando en los talleres de cine comunitario del Festival Internacional de Cortometrajes Cine a la Calle. Con el tiempo, estudió producción audiovisual, creó su propia empresa, Aguacate, y pasó de ser participante a trabajar como tallerista y colaborar en el registro audiovisual y fotográfico del festival, según contó Harold Ospina Hincapié, director artístico y general del evento.
Su experiencia refleja una de las apuestas de Cine a la Calle: ofrecer espacios donde los jóvenes puedan aprender a contar sus propias historias, desarrollar habilidades audiovisuales y encontrar oportunidades para continuar sus proyectos.
El festival fortalece estos procesos en Barranquilla mediante talleres de formación, asesorías y proyecciones gratuitas en espacios públicos y comunidades. Para Ospina, el cortometraje es una herramienta importante para quienes comienzan a explorar la creación audiovisual. “Entonces, creo que es muy importante el cortometraje porque pues precisamente a través de esta forma de narrar eh los jóvenes empiezan a contar sus propias historias”, afirmó.
Entre las iniciativas dirigidas a estudiantes universitarios se encuentra Un Corto Laboratorio, un espacio en el que los participantes presentan guiones o proyectos audiovisuales en desarrollo y reciben asesorías en escritura, dirección, producción y presentación de proyectos. El acompañamiento busca ayudarles a fortalecer sus propuestas y avanzar hacia la realización de sus cortometrajes.
Los jóvenes interesados en participar pueden consultar los canales oficiales de comunicación de Cine a la Calle para conocer las convocatorias, los requisitos y las fechas de inscripción de Un Corto Laboratorio. La información disponible en las entrevistas no especifica un enlace de inscripción ni una convocatoria vigente.
El festival también desarrolla talleres de cine comunitario para enseñar a los jóvenes a narrar historias con celulares y cámaras. Estos espacios permiten que las comunidades participen en la creación audiovisual a partir de sus propias experiencias, utilizando los recursos que tienen a su alcance.
Jorge Ferreira, gestor cultural y colaborador del proyecto, explicó que estos procesos buscan acercar el cine a las comunidades. “Hacemos talleres de cine comunitario donde invitamos a las comunidades, sobre todo a personas jóvenes, a que aprendan a contar historias, a narrar historias a través de sus teléfonos”, señaló.
Ferreira agregó que los talleres tienen un resultado práctico: “damos herramientas de creación audiovisual con talleres teórico-prácticos cuyo resultado al final es un cortometraje, y luego los invitamos a verse en una pantalla grande en su propia comunidad, en su barrio”. Así, los participantes pueden experimentar el proceso de creación de una pieza audiovisual y verla proyectada ante las personas de su entorno.
Además de la formación, Cine a la Calle funciona como una ventana de exhibición para que los realizadores, especialmente los de Barranquilla, puedan presentar sus cortometrajes y conectar con el público. El festival también promueve la participación de las nuevas generaciones mediante concursos de filminutos y otras actividades audiovisuales.
Ferreira invitó a los jóvenes que desean dedicarse al cine a aprovechar las oportunidades culturales disponibles en la ciudad y persistir en sus proyectos. “que tengan ganas, que no se rindan, que siempre va a haber un espacio para ellos”, expresó.
Con FICICA 26, programado del 20 al 24 de octubre, Cine a la Calle continúa apostando por la formación y la exhibición como herramientas para fortalecer el talento audiovisual local y ofrecer a las nuevas generaciones espacios donde puedan aprender, crear y compartir sus historias.