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Por: Valeria Vargas Leguizamo. 

El pasado 7 de octubre tuvo lugar en el Pabellón de Cristal, ubicado en el Gran Malecón del Río, uno de los cuatro días de la exhibición y primera muestra de arte contemporáneo en Barranquilla: BAQ.ART. Con la compañía de más de 100 artistas y obras que navegaron entre lo visual, lo auditivo y hasta lo sensorial, la ciudad se convirtió en el epicentro de un espacio creativo que invitó a la reflexión y al análisis más allá de la imagen. 

Bajo la estructura prominente del Pabellón, distintas obras relucieron para la vista de todos los asistentes. El espacio, cerrado y sofisticado, le abrió las puertas a niños, jóvenes y adultos para presenciar las creaciones de artistas como Fernando García Vásquez, Felipe Braga, Shirlene Malambo, Eliécer Salazar, Yosman Botero, entre otros nombres destacados que marcaron con presencia y significado cada una de las zonas abiertas al público para el deleite visual. 

Entre luces frías y un ambiente pintoresco –más allá de las obras exhibidas–, también se destacaron vestimentas coloridas, una estación de vinos y café para acompañar el recorrido autónomo de cada persona que buscaba ser partícipe del arte en la ciudad, y la música de cantantes como Lido Pimienta. Así, la muestra de arte se convirtió en más que solo una exposición de pinturas: se fusionó para mostrar cómo vibra el Caribe ante el talento y ante la creatividad. 

Desde otro ámbito, obras como la de Luis Fernando Peláez se unieron en el espacio para brindar una mirada diferente acerca de la soledad y del viaje. O, como mencionó Luis Ángel Parra –galerista invitado para explicar las muestras–: «Peláez es una persona que, a través de la luna, del espejo y del venir, se convierte en el poeta de la luz y la oscuridad». 

Paralelamente, en el espacio se encontraron piezas coloridas, folclóricas y símbolos claros de la cultura costeña, como lo fue el caso de «Tienda de Águila», realizada por Bobby Cruz; esta, a través de su técnica de la implementación de luces neón y el retrato característico de la cerveza Águila y sus puntos de venta en establecimientos populares, marca una dualidad interesante y digna de ser vista en persona para conocer las diferentes facetas del arte contemporáneo y su expansión en lo rural y nacional. 

Obra: “Tienda de Águila” por Bobby Cruz. Fotografía por: Valeria Vargas Leguizamo.

«Tengo que ir» o «Ahora» le dieron más profundidad a la experiencia en líricas y ritmos caribes con una exactitud precisa en sonidos que brindaron a este evento un acompañamiento auditivo ideal para recorrer cada parte de la muestra. 

Cada obra ahondó en temas que van desde la sexualidad, la crítica social, la memoria caribe, la trascendencia espiritual e incluso la memoria de poblaciones nativas indígenas. Todo esta diversidad reunida en un solo lugar le permite al barranquillero y a cualquiera que desee presenciarlo tener un abrebocas de lo que el país y los diferentes artistas locales y nacionales tienen para ofrecerle a la ciudad y al público que desee disfrutar la creatividad, la visión y la narrativa desde diferentes perspectivas. 

Esta primera edición de BAQ.ART propició un espacio llamativo y singular que buscó generar en los asistentes de cada evento realizado una demostración de la riqueza artística y cultural existe en el arte contemporáneo. Luego de estos cuatro días de exposición, se espera que este tipo de eventos sigan tomando lugar en Barranquilla para convertirse en un referente de apoyo a la cultura y el arte local en todo el país.