La “economía naranja” y la propiedad intelectual como materia prima para la creación de una empresa, están tomando al mundo por sorpresa; y Barranquilla no es la excepción. Estos proyectos de emprendimiento, generalmente ideados por jóvenes, que revolucionan las convenciones previas del concepto de “empresa” han logrado convertirse en un elemento crucial en la economía de nuestra ciudad.






