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Por: Clara Machacon Rodelo | Imagen de Terrance Barksdale de Pexels

El 07 de junio de 2025 le dispararon a Miguel Uribe Turbay durante una locución pública. Momentos antes del disparo que meses después provocaría su muerte, el precandidato presidencial anunciaba su propuesta de devolver las armas a las “gente de bien”. Sus declaraciones resonaban con las de otros precandidatos, como María Fernanda Cabal, y se encaminaban a la realidad con el Proyecto de Ley “Seguridad Personal de los Ciudadanos, que busca reducir los requisitos para portar armas en el país y que fue aprobado en primer debate por la Cámara de Representantes en marzo de este año. Tener el arma a la mano pude resultar seductor para un país donde la percepción de inseguridad pasó de 44% en 2021 a 52,9% en 2022 según el DANE, sin embargo, legalizar el porte de armas incrementaría la violencia en Colombia.

En primer lugar, la muerte circula alrededor de las armas. El 77% de las muertes en América del Sur fueron ocasionadas por armas de fuego, según informe de 2021 de Small Arms Survey. En Colombia, esa cifra es mayor, casi el 80% de los homicidios fueron cometidos con ese tipo de armas en lo que va del año, según el reporte de la Policía Nacional. Más de la mitad de las muertes por agresión a mujeres se cometieron con Armas de fuego en 2022 según Plataforma EVA. Los hechos son claros: las armas de fuego son las mayores causantes de muerte.

En segundo lugar, el arma se usa para ejercer poder por medio del miedo, el miedo es violento y agresivo. En Colombia, las AUC surgieron en aras de la defensa individual, la defensa se volvió sangrienta y violenta con las armas. Los grupos paramilitares y las guerrillas se enfrentaron agresivamente, a través de cualquier medio necesario para salir “victoriosos” y es claro que entre dos fuegos cualquiera es un blanco más. Con ese historial, pensar hoy en la guerra con armas libres y legales para que todo el mundo me hace temer la repetición. Hoy, siguen siendo utilizadas para ejercer poder, en marzo, la Policía y la Fiscalía desmantelaron en marzo una red que facilitaba armas a grupos ilegales, 60 con vínculos con las AUC.

Colombia Armada: cifras y debates actuales de Clara Machacon Rodelo, Kevin Torres Rey, Lorna Campo Pacheco, Karina Plata Polo, Luz Rangel Santos

En tercer lugar, aunque voces sugieren que la ley restrictiva le facilita a los criminales ejercer control con armas ilegales, permitir el porte activaría el gatillo para el civil y el criminal. Solo debemos pensar en Estados Unidos, donde las armas son un derecho constitucional; en Norte América el 81% de las muertes ocurren con armas de fuego, según la encuesta de 2021 de Small Arms Survey. Las armas entran en espacios cotidianos: la casa, el trabajo, el parque, la escuela. La violencia con armas es tan común que se inventó un término para las masacres escolares con ellas: school shootings. En el mundo, 260 000 homicidios fueron cometidos con armas de fuego. Si cada persona carga un arma, si la seguridad se vuelve un tema individual, la violencia se convierte cotidiana y normal.

Facilitar las armas es abrirle la puerta a la muerte, al poder por medio del miedo, a un campo abierto para delincuentes y “gente de bien”. La violencia del arma es física y psicológica. Pienso otra vez en el Proyecto de Ley en discusión en la Cámara. ¿Qué pasaría de ser aprobado completamente? ¿Tendría más miedo de caminar por la calle al escuchar fuegos pirotécnicos?, ¿estaría segura de que lo son? La solución a la inseguridad no se puede pensar en términos individuales, el Estado debe garantizar los derechos y abrir espacios para discutir estos problemas de forma colectiva. La conversación nos puede llevar a pensar en la seguridad de manera social y pacífica.

Historia del porte de armas en Colombia de Lorna Campo Pacheco, Clara Machacon Rodelo, Karina Plata Polo, Luz Rangel Santos, Kevin Torres Rey

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