Por: Sofia Anteliz y Naly Arenas
Los conciertos de BTS en Colombia habrían marcado un récord por la cantidad de pólvora y pirotecnia utilizada en la historia de espectáculos del país. Convirtiendo el cierre de sus conciertos en una experiencia visual para miles de fans. Sin embargo, el uso de pirotecnia en los conciertos genera posibles cambios en el ambiente y en la salud de los asistentes.

La banda surcoreana se presentó en el país el pasado 2 y 3 de octubre en el estadio El Campín, en Bogotá, un concierto de aproximadamente 2 horas, con un espectáculo que combinó distintos tipos de arte y luces. Aunque estos recursos hacen parte de la experiencia de los conciertos, la combustión de los fuegos artificiales puede liberar humo, gases, partículas y metales que pueden deteriorar temporalmente el medio ambiente.
Durante las presentaciones, en sectores altos del estadio reportaron que el humo dificultaba la visibilidad en ciertos momentos del show y que, en otros, se sentía el calor de los estallidos, según testimonios de asistentes en redes sociales. Estos efectos no solo iluminan el cielo, sino que liberan compuestos químicos como el dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno y ciertos trozos de metales que pueden depositarse en el suelo y llegar a fuentes de agua.
Estar en primera fila durante los fuegos artificiales en El Campin no solo te acerca al artista, también a la contaminación. Según el estudiante de ingeniera quimica en la Universidad del Atlantico Juan Camilo Cruz, quienes están más cerca de la fuente del humo quedan expuestos a concentracions más altas de particulas finas. El riesgo aumenta si estas cantando y gritando, porque al hacerlo la respiración se vuelve más rapida y profunda, lo que hace que inhales una mayor cantidad de aire contaminado en comparación con alguien ubicado en las filas más lejanas
Para el biólogo Rubén Darío Romero Pélaez, magíster en Biotecnología, doctor en Biología Microbiana y profesor de la Universidad Simón Bolívar, es positivo que hoy se tenga en cuenta el impacto de los eventos masivos. “Tales eventos generan contaminación”, explica, y no solo la visible, como plásticos y residuos orgánicos: también la de prácticas como la pirotecnia.
Según el experto, la microbiología ya propone soluciones biotecnológicas. Bacterias, hongos y levaduras pueden remover o inmovilizar metales pesados que derivan de la pólvora. Por eso, recomienda monitorear esos valores antes y después de cada evento para diseñar estrategias adecuadas.
Sobre alternativas, Rubén Romero considera que la bioluminiscencia por ingeniería genética sigue en exploración y que aún es muy pronto para aplicarla en un espectáculo, donde importan la estabilidad, la duración y la intensidad. Su propuesta es reemplazar la pirotecnia por energías limpias, como drones o luces LED.
Mientras llegan alternativas como los drones o las luces LED, el experto insiste en lo más inmediato: medir. Sin datos de la calidad del aire, el suelo y el agua antes y después de los conciertos, advierte, no es posible saber cuánto cambia el ambiente ni diseñar soluciones a la medida.