Por: Arytsha Aholibama
“Las medallas se ganan en los entrenamientos y en las competencias simplemente se recogen”
A sus 17 años, Felipe Juvinao ha logrado lo que muchos aspiran: destacar tanto en el deporte como en la academia. Nacido en Barranquilla y estudiante de tercer semestre de Derecho en la Universidad del Norte, ha encontrado en la natación no solo una pasión, sino un estilo de vida que ha forjado su carácter y le ha permitido alcanzar grandes logros.
Su participación en las Olimpiadas Deportivas 2025 lo llevó a la cima del podio, obteniendo el primer lugar en las tres categorías en las que compitió y consagrándose como el máximo ganador del torneo.
Un talento que nació en el agua

Desde muy pequeño, el agua se convirtió en su segundo hogar. Lo que inició como una actividad recreativa pronto evolucionó en un compromiso serio con el alto rendimiento. Con cada brazada y cada giro en la piscina, Felipe descubría que su verdadera pasión estaba en la natación, impulsado por una disciplina inculcada por sus padres.
“La guía de mis padres fue fundamental en mi elección por la natación y en la formación de mi disciplina, pilar esencial para alcanzar el éxito. Gracias a esta base sólida, he logrado destacarme en competencias de todos los niveles, desde festivales locales hasta torneos nacionales”, comenta Felipe, reconociendo el papel crucial de su familia en su desarrollo como deportista.
Felipe ha sido protagonista en múltiples torneos. Sin embargo, su mayor logro hasta la fecha ha sido su desempeño en el ámbito nacional, donde obtuvo el segundo puesto en los 50 metros espalda, consolidándose como una de las promesas de la natación colombiana. Su talento también ha brillado en el ámbito universitario, representando en dos ocasiones a la Universidad del Norte y sumando siete medallas de oro a su historial.
Estos logros no han llegado por casualidad. Cada competencia ha sido el reflejo de un arduo proceso de preparación y sacrificio, donde la constancia y la mentalidad competitiva han sido sus principales aliados.
El desafío de ser estudiante y deportista
La vida de un atleta de alto rendimiento no es sencilla, y cuando se combina con la exigencia académica de una carrera como Derecho, el reto se multiplica. Para Felipe, encontrar el equilibrio entre el estudio y la natación ha sido un desafío constante, pero uno que enfrenta con organización y determinación.
“Mi rutina semanal, como nadador y estudiante, requiere gran flexibilidad. Combino 6 días de gimnasio con 4 sesiones de natación, adaptando los horarios a mis compromisos académicos. Para mantener mi rendimiento y compensar el alto consumo de calorías, sigo una dieta planificada que cubre todas mis necesidades nutricionales”, explica Felipe, detallando el esfuerzo que implica mantenerse en la élite deportiva sin descuidar sus estudios.
El apoyo de sus entrenadores, como Eduardo Movilla, y el acceso a las instalaciones de la Universidad del Norte han sido claves para su desarrollo. Cada día en la piscina representa un nuevo reto, una nueva oportunidad para perfeccionar su técnica y acercarse a su máximo potencial.
Mirando hacia el futuro

Felipe no se conforma con lo alcanzado hasta ahora. Su ambición es clara: seguir superando sus marcas personales, representar a Colombia en torneos internacionales y, eventualmente, combinar su conocimiento en Derecho con el ámbito deportivo.
“El deporte me ha enseñado que con disciplina y constancia se pueden lograr grandes objetivos”, concluye Felipe, quien sigue nadando con firmeza hacia nuevas metas y desafíos.
Aún queda mucho camino por recorrer, pero si algo ha demostrado este joven tritón, es que su determinación lo llevará lejos, dentro y fuera del agua.