Por Maria De los Ángeles Pérez, Juanita Valencia y María Angélica Tomás.
– ¿Me regala dos copias de este documento? por favor.
– Claro que sí, enseguida
– Oiga, si necesita que alguien lo ayude los sábados, me avisa ¿oyó?
– Bueno, yo le aviso, cómo no, que tenga feliz tarde.
Eran las tres de la tarde, casi cuatro. El ocaso ya empezaba a dibujar las intensas sombras que forman las manijas de la puerta de vidrio con su tenue anaranjado y los ventiladores ya se sentían por fin. Ese había sido el primer cliente del día. Sacó dos copias, y compró un lapicero, pero era la cuarta vez que iba en lo que llevaba la semana. La papelería no llevaba ni dos semanas abierta por lo que una propuesta así simplemente no era posible, pero en ese momento a Fernando, el dueño del negocio, le agradó mucho escuchar un interés en ese joven rolo y lo que dijo le pareció una chistosa anécdota para contar en la cena familiar de esa noche.
Unos años antes, en 2022, una heladería relativamente conocida en Barranquilla ya se encontraba en ese mismo mostrador que estaba Fernando. Frutisandy entonces abría su tercera sede, y durante dos años seguidos recibió a muchas personas interesadas en su menú por sus grandes y exóticos postres. Pero con el tiempo, otras sedes fueron surgiendo, y el auge inicial de la tienda que quedaba en la calle 80 con carrera 66 del barrio Paraíso se iba quedando en el olvido, hasta que en septiembre de 2024 fue cosa del pasado.
Pasaron seis meses para que esas cuatro paredes volvieran a ser pintadas, para que ese candado en la puerta volviera a ser abierto, y para que volviera a haber un letrero que le diera nombre. Es así como ese local dejó de ser un espacio más en la inmensidad de la atmósfera, y pasó a llamarse “papelería La Celeste”.

En Colombia, durante el 2024, se crearon alrededor de 815 empresas a diario. Para muchos, ser una de esas —apenas una entre las 297.475 que se formaron en el año— lo era todo. Tal vez ese fue el día en que empezó de verdad la vida de alguien, que se transformó la vida de una familia o, tal vez, el día que por siempre recordarán como un sueño que estuvo una vez, pero que ya no existe.
–Buenas, ¿será que me puede hacer un favor? (dijo un señor entre los 65 y los 70 años de edad, bien vestido y apoyado en su bastón)
–Si claro, dígame
–Es que yo necesito mandar este papel que tengo en la mano en un correo, ¿será que me puede ayudar con eso?
–Por supuesto (dijo riendo para sí). Déjeme ayudarlo.
Fernando llevaba años pensando en montar su propia empresa, sin embargo, siempre lo desestimó. Tenía ya dos trabajos, y su vasta experiencia de más de 20 años en gestión y dirección de empresas lo hacían pensar en cuestiones que ni siquiera se imaginaría alguien más en su posición. Las palabras de sus allegados y su encomienda a Dios lo convencieron por fin, y decidió entonces, que su vida estaba hecha para trabajar por lo de él, y luego por lo de los otros.
Por supuesto, esto trajo muchas decisiones difíciles, siguió trabajando mientras prosperaba ese sueño escondido, hasta que salió adelante el negocio. Fue así como un día, mientras conducía para realizar un mandado cerca, vio aquel lugar vacío que le pareció perfecto para su papelería, y se puso manos a la obra.
“Me gustó el ambiente tranquilo que se vive acá, las historias de las personas que llegan me parecen fascinantes, y me agrada la curiosidad de la gente, puedo ver cuando desde la acera se preguntan qué venderemos aquí, o cuando pasan y recuerdan algo cuando nos ven. Tengo la esperanza de que duraremos acá”. Dijo el empresario mientras resurtía el estante de lápices, que ya se le habían acabado, con una sonrisa amplia.
En barranquilla, de todas la registradas en 2024, el 87% fueron microempresas. Si se toman únicamente las empresas nuevas, la tendencia es la misma, incluso mayor: el 98% fueron microempresas.
Como Fernando, muchas personas mantienen el deseo intacto de algún día ser sus propios jefes, a veces en secreto, a veces en público, y muchas otras veces en el pensamiento nada más, ¿será la ciudad del carnaval el sitio que abrace estas formas de generar comercio, tan naturales del territorio, como de la gente que la vive? Solo el tiempo lo dirá.