Por: Daniel Pascuas
Jaime Hernando Garzón Forero, mayormente conocido como Jaime Garzón, fue un periodista, abogado, presentador y activista colombiano. Nació el 24 de octubre de 1960 en la capital del país, Bogotá, siendo el tercero de cuatro hermanos. Desde joven se mostró como un alma libre, altanera y salvaje, que desafiaba las reglas o normas convencionales de la sociedad, transmitiendo una visión única y desafiante de cómo funciona la vida, el mundo y sus personas. Dicha mentalidad le pasó factura en más de una ocasión, generando que fuera expulsado de la Escuela Normal Superior de Nuestra Señora de la Paz antes de finalizar sus estudios de bachillerato.
Posteriormente, después de saltar como conejo entre múltiples carreras universitarias, se graduó de la Facultad de Derecho en la Universidad Nacional. Dichos conocimientos le servirían en gran manera en el desarrollo y la producción de varios de sus futuros proyectos.
Sin embargo, para que Garzón se convirtiera en el “joker” del periodismo colombiano, la vida le estaba preparando múltiples facetas y desafíos. Una vez completados sus estudios, se desempeñó como docente por algunos años en colegios tanto públicos como privados, así como abogado, e incluso llegó a desempeñar un cargo político como alcalde menor de la localidad de Sumapaz, ubicada al sur del casco urbano de la ciudad de Bogotá.
Como alcalde, Garzón desempeñó su cargo de manera humilde, siendo cercano a quienes lo rodeaban, mostrando interés por los habitantes de la localidad, por su futuro y sus historias. Durante el año aproximado que duró en el cargo, antes de que se le fuera quitado el 20 de marzo de 1989 debido a su manera “atípica” de dirigir, Garzón no solo proveyó herramientas para la comunidad, sino que, de igual manera, transformó la localidad con lo que tenía a su mano, construyendo un centro médico y pavimentando la única calle del pueblo.
Y finalmente, en 1990, le llegó la oportunidad a Garzón con el estreno de Zoociedad, un programa producido por Cinevisión y protagonizado por él mismo, que funcionaba como una parodia social y política del país en la que reseñaba los problemas de seguridad, narcotráfico y guerra ocurridos a lo largo del territorio. Garzón deseaba expresar la opinión que, por miedo, muchos preferían olvidar, así que alzó su voz y, entre chiste y chiste, lanzó pullas, desbarates, burlas y demás en contra de quienes lideraban las esferas políticas del país.

Una estrategia que le funcionó y colocó a Zoociedad en la cúspide de la televisión colombiana, siendo tema de conversación tanto entre espectadores como entre no espectadores, e incluso recibiendo dos nominaciones a los Premios India Catalina de 1990.
Tras el éxito de Zoociedad, llegó ¡Quac! El Noticiero, un programa producido por RCN y protagonizado por Garzón como él mismo y Diego León Hoyos en el papel de María Leona Santodomingo. El programa, que continuó con el mismo estilo de humor político, transcurrió desde 1995 hasta 1997, presentando infinidad de sátiras y burlas a la crisis política del país, a los problemas del paramilitarismo y a la falta de control en el orden público a nivel nacional.
“Si uno vive en este país, tiene una tarea fundamental: transformarlo. El miedo de vivir aquí le da a uno el valor, y eso significa vivir en Colombia”. — Jaime Garzón, 1999.
Sin embargo, como todo buen ícono del espectáculo, su vida terminó en tragedia. Todo ocurrió el 13 de agosto de 1999, hoy hace 26 años, cuando Garzón se dirigía camino a su trabajo en la emisora Radionet y fue asesinado con un arma de fuego. Su asesinato fue clasificado como un crimen de lesa humanidad y se mantuvo en el misterio de la Colombia del siglo XX por más de dos décadas, hasta que finalmente su homicidio recibió justicia y respuesta.
En 2021 fue condenado José Miguel Narváez, exsubdirector del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), como autor intelectual, a 30 años de cárcel por haber instigado a Carlos Castaño, jefe de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), para que ordenara el asesinato. En cuanto a los autores materiales, se determinó que los sicarios pertenecían a la banda criminal “La Terraza”, proveniente de Medellín.
Es importante mencionar que Jaime Garzón no era ajeno a la muerte; ya había presentado múltiples quejas sobre amenazas recibidas en su contra por al menos dos meses. Él entendía que, para hacer que lo escuchen, debía exponerse en cuerpo y alma, y estaba más que dispuesto a hacer lo que fuera necesario para que la verdad resplandeciera en el suelo colombiano.
En 2025, el Estado colombiano admitió finalmente su responsabilidad ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Y con esto se cierra un caso parte de una de las épocas más violentas de la historia colombiana. Hoy por hoy Jaime Garzón sigue siendo parte de las conversaciones de los colombianos, sus chistes, sus burlas, su manera tan atípica de hablar se seguirán escuchando por las calles de Bogotá y por los rincones de Colombia.