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Cuando fumar es un pecado

Por: Jeiner Pérez Berdugo

Tengo una duda acerca del consumo de la marihuana: si se considera pecado fumarla.

Hace mucho tiempo que conozco un amigo que la fuma y parece que no piensa que tenga nada de malo. Pero, ¿Qué enseña la Iglesia acerca de fumar marihuana? ¿Es pecado?

Luis Arteaga, 31 años, vive en Soledad (Atlántico) y asegura ser un ex consumidores de marihuana desde que tomó la decisión de entrar a una congregación cristiana y recibir una transformación. Lo hizo una vez que entendió que eso era pecado.

Luis comenzó a consumir marihuana desde los 15 años. Tenía un hogar no tan feliz como el de cualquier otro adolescente. Era disfuncional. Su padre lo había abandonado y su madre era muy pobre. Era tanta la necesidad  en la casa, que Luis decidió, un viernes, salir a las 5 pm y reunirse con un pana (amigo) para despejar la mente. Su amigo lo puso a fumar un porro, y mientras duraba el efecto del porro, ¡Se sintió bien la primera vez! Y aquí comenzó todo!

Y es que parece mentira, pero muchas de las personas que pertenecen al mundo del cannabis vienen de hogares disfuncionales, de carencias en todos los sentidos, maltratos en todas las áreas y encuentran la marihuana como una salida que les ayuda “a sobrellevar todas sus dificultades”. Pero, ¿hasta dónde logra llevar está huida a aquellos que viven corriendo de sus problemas y se refugian en el cannabis?

Probablemente, muchos jóvenes como Luis, no logren medir las consecuencias de esa huida, porque ella tiene una factura que para muchos se convierte en un callejón sin salida llamada adicción y que en ocasiones, muchos no han vuelto a salir jamás.

“Yo controlo”. Esta es la famosa frase, la frase que tantas y tantas veces hemos dicho: yo no me engancharé, yo sé de qué va esto, sé hasta dónde puedo llegar, a mí nunca me ocurrirá lo que a fulanito o a menganito: ¿Nunca?

Bueno, pues eso también lo pensaba yo, dijo Luis.

Empiezas con unas invitaciones, luego ya te juntas con alguien y empiezas a pillar un tabaquito pero el círculo se va ampliando. Y de ponerte en alguna fiesta “muy especial” pasas a construir fiestas y eventos todos los fines de semana con pick up  por el simple hecho de que quieres volver a ponerte. Pasan, en muchos casos unos meses, en otros años. Fui consumidor de cannabis durante 10 años y claro, “Yo también controlaba”.

Mentira, esto no se controla, después de 10 años de consumo, al principio esporádicamente y pocos tabacos al final fumaba como chimenea.

Al día de hoy, después de más de cinco años limpio, puedo decir que se había destruido , una familia, muchas amistades, y mucha salud, pero hay formas de salir, hay especialistas, está la familia, la fuerza de voluntad de cada uno y sobre todo conocer a Dios, ¡Esto sí que me ayudó.

Un día, Luis tomó la decisión de acceder a la invitación que una prima le había hecho a una iglesia cristiana llamada: Casa de Restauración, Jesús pan de amor y vida. Asegura que allí escuchó por primera vez a cerca del pecado que Adán y Eva habían cometido en el huerto del Edén al comer de un fruto, que hasta ese día el pensaba que era la manzana.  El pastor de la iglesia aseguró, que cada persona tenía un fruto prohibido y que se convertía en el pecado favorito de muchas personas. El paso a seguir era ponerle un nombre a ese fruto para identificarlo y poder ser libres de todos esos demonios que traen adicciones.

Luis, entendió que su “fruto prohibido” era la marihuana y desde ese día dejó de cometer “el pecado de seguir fumando tabaquitos”. Pues él quería ser libre de ese “demonio que durante 10 años lo tuvo amarrado a la adicción”. 

No fue fácil, tuve muchos momentos de desespero durante varios meses, en el que quise salir corriendo a buscar mis tabacos, pero luego me acordaba que era pecado y luchaba dentro de mi por no, para no irme al infierno”.

La marihuana no es benéfica para la vida espiritual, y íi se convierte en un serio impedimento para crecer en la vida espiritual y para acercarnos a Dios y a nuestro fin último, el cielo, la Iglesia consideraría su uso recreativo como un pecado.

Hay un texto bíblico que para el cristianismo es la respuesta a todo esto: “¿Acaso no saben que su cuerpo es un templo del Espíritu Santo dentro de ustedes, que lo tienen de Dios y que no es suyo?” (1 Corintios 6,19).

Fuimos creados para ser buenos y responsables administradores de la creación de Dios, incluyendo nuestros cuerpos, que son sagrados. Usar marihuana como diversión puede ser un impedimento para la plenitud de vida que Dios quiere compartir con nosotros y puede ser así un obstáculo para ser buenos administradores de lo que Dios ha creado. Dijo Luis, quien lo aprendió en uno de los sermones del domingo de su pastor.

No sabemos si la marihuana sea un demonio o un gran pecado, pero esa creencia en Luis lo llevó a ir liberándose de algo que por muchos años lo mantuvo atado a las adicciones.

Hoy, Luis va por muchos lugares contando acerca de su testimonio de liberación porque asegura que la droga es un mal que está acabando con estas generaciones. Y piensa, que la mejor manera de reivindicarse con esta sociedad, luego de haberla consumido y hasta vendido en las esquina de su barrio en soledad, es hablándoles del Dios que lo libertó a él.