[wpdts-date-time]  

Por: Juan Alejandro Tapia [Esta columna fue originalmente publicada en la Contratopedia Caribe]

La música y la estética ‘premium’ de esta cantante barranquillera marcaron la parada durante los cuatro días de fiesta y la convirtieron en la reina sin corona de 2026, analiza Juan A. Tapia.

Desde el techo de La Troja, en una emulación de Los Beatles en la azotea del edificio Apple Corps de Londres, la cantante barranquillera Aria Vega recibió la noche del sábado la aclamación de miles de personas que la convirtieron en la reina sin corona del Carnaval. Ahí, con Ryan Castro, el del Ghetto, hizo el lanzamiento oficial, de cara a la multitud, de la versión remix de ‘Chévere’, indiscutido éxito de las festividades y poseedor de una coreografía que inundó las redes sociales.

Mientras el cuarteto de Liverpool se despedía de sus fanáticos ese 30 de enero de 1969, en la que iba a ser su última presentación juntos, para Mariana Padilla (28 años) fue la consagración como profeta en su tierra, en el marco de una carrera que parece no tener techo.

La versión remix de ‘Chévere’, al lado de uno de los grandes del reguetón, lleva el añadido de ser premium y no es casualidad. Aria Vega es la creadora de una estética de la mujer barranquillera que ha hecho furor en las calles y en el mundo digital: la costeñita core o costeñita premium.

Y a ese estilo de vestirse y de asumir la vida con frescura y naturalidad, Aria Vega le agregó una banda sonora que inundó los desfiles y las fiestas en los cuatro días de Carnaval, ideal también para acompañar esas postales de Instagram en las que todo el mundo se ve feliz de vivir en Barranquilla.

Aunque tiene un sonido propio, identificable a kilómetros, el verdadero éxito de Vega está en haberse convertido en el referente de un segmento de las barranquilleras. Su blush (colorete) en cantidades industriales, su brilli brilli, sus aretes gigantes y sus sandalias planas fueron la ‘pinta oficial’ para gozarse el Carnaval.

El cargamento semiótico del modelo costeñita core encendió el debate en las redes sociales desde un mes antes del Carnaval por la supuesta apropiación cultural de fenómenos propios de los barrios populares de la ciudad, pero la polémica sirvió de mecha rápida para hacer aún más visible a la cantante. Si alguien no la conocía por su música, terminó sabiendo de ella por los seguidores y los detractores de su estética.

Mientras algunos influencers ganaban popularidad con la ridiculización del estereotipo costeñita premium, Aria Vega redobló la apuesta en el mismo terreno de combate: las redes sociales. Pidió que todas las mujeres que se sintieran identificadas lucieran en Carnaval los elementos distintivos de esta tendencia, y logró su objetivo. Desde la aparición de la majestuosa Shakira, y aunque todavía no hay parámetros para compararlas, una artista local no tenía tanta ascendencia entre sus fanáticas.

Si el Carnaval de 2025 fue el de la reina del pop latino, con la historia macondiana del bordillo en el que se sentó a descansar unos minutos tras haber desfilado en la Guacherna sin ser descubierta —y que terminó convertido en sitio turístico—, el de 2026 pasará a la historia como el de Aria Vega, y su presentación en el techo de La Troja como lo más memorable de un año en el que la reina fue una integrante del clan político que controla la Alcaldía desde hace 18 años, los Char.

Muy a pesar de los grandes espectáculos de Lectura del Bando y Coronación brindados por la reina Michelle Char Fernández, de destacada actuación desde el pre Carnaval, lo de Aria Vega en La Troja quedará en la historia, y con los años, de continuar con su carrera meteórica hacia el estrellato internacional, cobrará mayor relevancia.

Su paso por la Vía 40 durante la Batalla de Flores también fue consagratorio. Encaramada en la carroza Pasión Tiburona, de Tecnoglass, donde compartió espacio con Carlos Vives y varias leyendas del Junior, dio una muestra de respeto y amabilidad con sus fanáticos y con el público en general al voltear a cantarle a la gente atiborrada en los minipalcos.

Parece no haber duda de que la ‘girla’, la nueva niña de Barranquilla, es ‘culo e nota’.

@jutaca30

Somos una casa periodística universitaria con mirada joven y pensamiento crítico. Funcionamos como un laboratorio de periodismo donde participan estudiantes y docentes de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad del Norte. Nos enfocamos en el desarrollo de narrativas, análisis y coberturas en distintas plataformas integradas, que orientan, informan y abren participación y diálogo sobre la realidad a un nicho de audiencia especial, que es la comunidad educativa de la Universidad del Norte.

elpunto@uninorte.edu.co

Escribe un comentario

El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.