Por: Helmut Hasselbrinck
Sobre Ivan Cepeda…
A pesar de que a Iván Cepeda Castro lo han señalado de haber sido presuntamente un guerrillero, no hay pruebas que lo justifiquen. Aunque bueno, hace poco se supo que aparecía en los archivos de la computadora de Raúl Reyes, uno de los comandantes de las FARC. Pero tampoco exageremos. En Colombia aparecen archivos raros todo el tiempo. Tal vez estaban en el mismo grupo de WhatsApp. O en algún parche bacano. O quizá Raúl Reyes estaba armando la lista de invitados para una parranda de guerrilleros y dijo: “inviten a Cepeda, que ese man la mueve”.
Lo que sí está registrado, es que su padre fue nada más y nada menos que Manuel Cepeda Vargas. Senador, abogado, periodista, líder del Partido Comunista y una de las víctimas más conocidas del exterminio de la Unión Patriótica en los años noventa. Manuel Cepeda fue asesinado por paramilitares en 1994, en un capítulo oscuro de la historia política del país que todavía pesa sobre Colombia.
A pesar de su asesinato, su figura ha sido recordada por su defensa de la paz y los derechos humanos. Ah, sí… y también porque su nombre fue adoptado por las FARC para bautizar uno de sus frentes. ¡Qué casualidad! Esas son las ironías de la vida y de este país tan bonito llamado Colombia. Luchas por la paz y terminas convertido, al menos simbólicamente, en inspiración para uno de los grupos guerrilleros más violentos del continente. Pero antes de entrar en algunas de las propuestas del señor Cepeda, conviene revisar a quiénes ha admirado públicamente el “futuro” presidente de Colombia.

Cepeda dijo unas palabras bastante hermosas sobre su amigo venezolano, ¿cómo era que se llamaba? Ah, sí: Hugo Chávez.
“Chávez es el arquitecto de un nuevo orden en nuestro continente. De una integración profunda de nuestros pueblos, de nuestras historias, de nuestra cultura, y creo que será recordado siempre y por siempre.”
Ahora bien, Chávez sí fue el arquitecto de un nuevo orden. Eso es cierto. Solo que no necesariamente uno particularmente funcional. Para comprobarlo basta con preguntarle a los millones (sí, millones) de venezolanos que emigraron huyendo de la situación económica y política del país. Si uno quiere una fuente todavía más cercana al poder, siempre está su sucesor, Nicolás Maduro, quien últimamente tampoco parece muy cómodo en territorio estadounidense.
Pero la admiración de Cepeda no se queda solo en nuestro país vecino. También lo vimos rendir homenaje en la embajada de Cuba a otro personaje histórico del “socialismo” latinoamericano (Digo “socialismo” entre comillas porque lo de Cuba terminó siendo menos una ideología y más un experimento político.), Fidel Castro. Castro, ese ángel caído del cielo que logró el milagro económico de dejar a una isla entera congelada en el tiempo. Si uno quiere saber cómo era el mundo en 1965, no tiene que abrir un libro de historia, solo basta con ir a La Habana o leer los comentarios que la gente que vive allí donde dicen que muchos ni siquiera han probado su propia gastronomía.
Ahora bien, hablemos de propuestas. El señor Cepeda ha mencionado que quiere eliminar el Consejo Nacional Electoral. Una institución que, es verdad, no ha sido precisamente el ejemplo mundial de la eficiencia. Pero eliminarlo tampoco parece algo particularmente democrático, o fácil. Primero, porque requeriría reformas institucionales bastante grandes, y segundo porque el Congreso colombiano no suele levantarse un día diciendo: “¿Saben qué? Hoy vamos a desmontar el sistema electoral completo”.
Pero más allá de eso, hay algo curioso con la campaña de Cepeda, y es su silencio. Su silencio es una de sus mayores fortalezas políticas y también una de las cosas más interesantes de criticar. Cepeda habla mucho de derechos humanos, de memoria histórica, de violencia política y de justicia social. Todo muy noble, todo muy importante. ¡Ay! ¡Qué bonito será mi futuro presidente! ¡Solo Ivan Cepeda en esta mond*!
Pero cuando uno empieza a hacer preguntas concretas, las respuestas empiezan a volverse un poco filosóficas, más o menos abstractas. Como, por ejemplo: ¿Qué ha dicho el señor Cepeda sobre los trabajadores rurales que hoy están siendo extorsionados por grupos armados? ¿Qué propone exactamente para proteger a los agricultores que viven entre guerrillas, disidencias, narcotráfico y bandas criminales? ¿Qué va a pasar con la seguridad en las zonas rurales?
Las respuestas suelen ser bastante genéricas sin especificar nada. Diálogo, construcción de paz, transformación social, justicia histórica. Lo cual suena muy bonito en un discurso, pero cuando uno está en una finca y llegan tres tipos armados tocando la puerta, diciendo que si no les pagas una cantidad inmensa de plata te matan, tal vez uno quiere un plan un poquito más concreto y específico.
También, hace poco salió una noticia de la JEP estableciendo que al menos 18.677 niños fueron reclutados por las FARC. ¡Niños y niñas! ¿Y Cepeda? ¿Qué ha dicho sobre eso? Y no solo Cepeda, sino que esta noticia no ha sido muy comentada en general. Como dijo Garzón: “Este país se escandaliza porque uno dice hijueputa en televisión, pero no se escandaliza cuando hay niños limpiando vidrios y pidiendo limosna. Eso sí no, eso es folclor”. Solo que aquí no estamos hablando de limpiar vidrios sino de niños que en vez de estar estudiando o jugando, la guerrilla les estaba enseñando a matar.
Cepeda habla mucho sobre la violencia. Muchísimo. Pero habla menos sobre cómo piensa acabar con ella. Resumiendo, básicamente el candidato habla bastante sobre el mundo que quiere construir, pero todavía no está del todo claro cómo se construye. De todas formas, para no ser injustos, a continuación, presentamos sus principales propuestas. Juzguen ustedes mismos:
Propuestas De Iván Cepeda
– Protección del medio ambiente y transición energética.
- Seguridad y paz total con diálogo.
- Eliminar lujos oficiales, reducir el salario presidencial y combatir corrupción.
- Transformación productiva y diversificación económica.
- Justicia transicional y reparación a víctimas.
- Servicios básicos.
- Revolución en la entrega de tierras.
- Reforma democrática e impulso de participación
- – Austeridad republicana.
Al final, más allá de la simpatía o antipatía que pueda general Iván Cepeda en el pueblo colombiano, la pregunta es mucho más simple: ¿Sus ideas realmente ofrecen soluciones concretas para el país que tenemos, o solo describen el país que nos gustaría tener?
Abelardo de la Espriella
¡Llegó el salvador! ¡Como él dice! ¡No es extrema derecha sino extrema coherencia! ¡Eso!
“Firme por la patria!”, dice el más patriota. Alguien que se hace llamar “El Tigre” cuando en Colombia no hay ni ha habido tigres. Alguien que se ha reído de los colombianos, de lo que comemos, nuestros acentos, nuestra cultura, y se ha cagado en nuestras leyes. Que ha vivido fuera del país por años y que ahora que se está lanzando es el más orgulloso de su nación.
“Ajiaco, me parece un potaje carcelario porque es papa y pollo. Eso les dan a los presos”, así se refirió a la una comida típica del interior de Colombia.
¿Vale la pena sacrificar una familia tan linda como la que tengo yo? ¿Un matrimonio como el que tengo yo? ¿Una vida tan maravillosa y feliz como la que tengo yo? ¿Por un país como este que no agradece nada? No, mi familia está primero, yo no voy a sacrificar a mi familia por este país de desagradecidos desleales y cafres, no lo voy a hacer, confesó Abelardo en una entrevista para Desnúdate con Eva. No recuerdo haberle pedido algo, ¿ustedes sí?
El señor De La Espriella es normalmente referido como “el Bukele colombiano”. Cuando revisemos sus propuestas veremos que quiere hacer cosas muy parecidas a las que ha hecho el dictador de El Salvador. Además de que, en el pasado, De La Espriella ha defendido a figuras cuestionables como David Murcia y al antiguo testaferro de Maduro. No olvidemos otra cosa, el abogado antes era ateo y ahora no. Lo podemos ver llorando al frente del señor de los milagros en Buga. Es que si, todos sabemos que ser candidato a la presidencia te hace mejor persona y te acerca más a Dios.

Abelardo De La Espriella quiere mejorar la seguridad y él ha dicho que planea legalizar las armas para personas con la capacidad mental para tenerlas. Porque obvio, más armas equivale a menos balas disparada, ¿no? Si ahora mismo hay tanta delincuencia imaginen como seria si fuera más fácil conseguir un arma. Yo creo que viviríamos en paz y armonía.
También ha dicho que planea bombardear todos los campos guerrilleros. ¡Claro! ¿Cómo acabamos con la violencia? ¡Con más violencia! Ojalá llenen de bombas todo mi país para acabar con todos los males. Uribe, Santos y Duque lo intentaron y el resultado fue muy efectivo. Y claro, moriría gente inocente y habrá daños naturales, pero son simples “daños colaterales”.
Lo que ocurre con el señor Abelardo De La Espriella es que él ofrece mucho espectáculo: el Movistar Arena, las canciones, las entrevistas, su discurso de mano dura. Pero sus resultados no son los mejores. En todas las encuestas que se han hecho, salvo en contadas excepciones, ha sido vencido por su enemigo político por una gran diferencia.
Además de eso, en las elecciones del Congreso la favorita de la derecha fue Paloma Valencia, la cual se llevó más de tres millones de votos. Más o menos la misma cantidad de las firmas que le fueron invalidadas a Abelardo (alrededor del 70% de las firmas que entregó no fueron validadas). Y aunque de “Salvación Nacional” quedaron cuatro candidatos, no le fue tan bien como se esperaba.
El Doctor Abelardo De La Espirella va a tener que seguir esforzándose para subir su lugar en las próximas elecciones o aliarse con Paloma ya que parece que la derecha ya tiene a su candidata (la cual tampoco es que sea una santa).
Eso sí, el man es chistosisimo. Tiene carisma, eso no lo voy a negar. Se ve que tomarte una cerveza con el… mentira… un ron defensor con él es toda una experiencia. Lo mismo, aquí están sus propuestas:
PROPUESTAS DE ABELARDO DE LA ESPRIELLA:
— Reforma al sistema de salud y declaración de estado de emergencia humanitaria.
— Recortar el tamaño del Estado.
— Políticas económicas basadas en la explotación de recursos nacionales (gas, petróleo, minería).
— Construir nuevas cárceles.
— Reducción de impuestos.
— Fortalecer alianzas estratégicas de seguridad (especialmente con EE. UU. e Israel).
— Reforma a la justicia y posible cambio constitucional.
— Lucha contra el narcotráfico a base de una estrategia militar fuerte.
Como podemos ver este año tenemos dos opciones maravillosas. Uno promete paz a punta de nada y el otro a punta de plomo.