Por Sharon Meyer
Era el 7 de Mayo en Riohacha, el reloj marcaba las 11:00 horas, el sol ardiente próximo del mediodía se acercaba cada vez más, y Walder de Armas Ávila, un joven de 20 años, ejercía su derecho a la libertad expresión, a alzar la voz cuando considera que hay una injusticia; esta vez, su misión sería marchar en contra de la tributaria 2021, y así lo hizo.
En las tierras de la Guajira, en la marcha pacífica que se ejercía mientras el calor abundaba, se alzó la voz de que había un policía infiltrado. Esto se supo después de que el funcionario público se mezclara entre la gente. Los manifestantes, catalizando su confusión en indignación, alterados empezaron a rodearlo sin escapatoria; fue ahí cuando los demás agentes de la policía notaron tal acto y trataron de refugiar al compañero infiltrado al escondite más cercano: la oficina de Gobernación. Aquí los manifestantes rodean bruscamente la Oficina, y tratan de entrar a la fuerza para sacar a aquel policía encubierto, no obstante, Walder junto a un grupo de personas, se ponen de lado de la gobernación, tratando de evitar el acceso de los manifestantes al refugio del agente, porque “a fin de cuentas iba a parecer provocación y esto generaría más excusas de parte de la policía para atacar a los manifestantes”
Porque analizando ese suceso y muchos más, Walder reconoce que ha habido múltiples altercados y confrontaciones, y pareció muy pertinente preguntar la cuestión de que si creía que se podría hacer protesta sin violencia dado el acontecimiento que vivió. Él respondió: “Es difícil hacer una protesta sin violencia, viendo a nuestros antepasados. Porque parece que ser colombiano, es tener sangre violenta. Pero sí es posible.” Él dice que si vemos detalladamente, en los eventos donde más hay violencia es por causa de los infiltrados civiles. Walder expresa que hay una barrera importante de reflejar entre manifestantes y vándalos, ya que sería “hipócrita decir que estamos marchando pacíficamente (los manifestantes) y luego hacer desmanes. porque no tendría gracia.” Walder además recalca que no son “vándalos” todos, a pesar de los desmanes por los vándalos, y los abusos policiales
El motivo principal de Walder, por el que se pone la gorra, escribe sus letreros y sale a marchar a con el calor fogoso e invencible, es por los líderes sociales. “Porque cuando los mandatarios tratan de ir a los corregimientos, a Chocó, y demás…Nada más tienen tacto, pero cuando ya están en el poder, poco van, y aquí es cuando entran los líderes sociales a escena, y aun así, los matan; el Gobierno poco se pronuncia, y jamás se sabe porqué lo mataron, o a cuántos mataron”. La razón de ser de su marcha es para quitarle la censura a este tema, y claramente, movilizarse en contra de ciertos reglamentos de esta nueva reforma y del gobierno en sí.
Walder piensa que debe haber una comunicación más amplia y atenta, “el pueblo no entiende que una reforma si es necesaria”.Le ve una justificación a la reforma claramente por la escasez de recursos que data de antes y durante la pandemia, pues sin cabida a dudas, actualmente, se ha agravado la economía. Siente que lo más lógico sería apuntarle a los impuestos, pero Walder piensa que la manera podría ser otra, pues cree que la reforma se equivoca en algo: sustraer dinero a la clase media, a la clase menos favorecida, a los que no tiene dinero, y esto justifica el inconformismo y el motivo de las marchas. “La reforma de la salud es una locura (…) Privatizar el 100 por ciento de la salud, estando Colombia en el 2° puesto de más desigualdad dentro de Latinoamérica, y el 7° del mundo.” Los temas más importantes del momento para Walder sería cambiar la reforma tributaria, que si bien sí hay que implementar una, pero no de esta manera; así también ejercer reglamentos para una educación pública de calidad y una nueva reforma de salud, puesto que Walder reconoce que Colombia está en uno de los países con mayor tasa de mortalidad debido al COVID-19, en Sudamérica. De Armas aclama que quitarle más a los que ganan muchísimo, detención de la reforma del glifosato y el fracking, podrían ser salvavidas para siguientes reformas. Igualmente, Walder sabe que para que todo vuelva a la normalidad, (si había una), será en el momento en que nos escuchemos uno al otro. Él piensa que lo más importante después de estas 7 semanas, es sentarse y dialogar, llegar a un mutuo consenso donde ambos bandos queden beneficiados.“Que haya entendimiento por parte de ambas partes: el victimario, y la víctima; los manifestantes y el gobierno…Ambos deben escucharse uno al otro. Y es por eso que siempre va haber violencia, porque no nos escuchamos.”
Además, “La gracia es incomodar, de nada sirve hacer una marcha si no se siente.” Walder afirma al preguntarle cuál sería el factor más influyente e importante para él en estos acontecimientos políticos. Él afirma contundentemente que quien tiene el poder es el pueblo, y este tiene el derecho de reclamar cuando no se le da lo que piden. Lastimosamente, se reconoce que hay que hacer ruido para que presten atención, y quienes hicieron ruido esta vez, fueron los jóvenes. Los jóvenes son los que alzan la voz por los más rezagados, en este momento “los jóvenes llevamos las batutas, porque somos nosotros quienes elegimos el futuro del mañana.”
Muchas veces se duda si el gobierno escucha a los jóvenes, tal vez por parecer que son los menos experimentados, o por que “no saben lo qué dicen”. Walder piensa que en esta ocasión, al gobierno“Les va a tocar (oír) porque los jóvenes somos la mayoría. Quieran o no nos van a tener que escuchar.” “Ellos creen saber lo que nosotros necesitamos pero no nos preguntan lo que en realidad queremos.”
Asimismo, De Armas estipula que esta marcha es diferente a las demás por el simple hecho de que “no nos hemos dado por vencidos.” Walter aclama que si hace dos semanas (para este entonces, el calendario marcaba mayo 21, 2021), el sector de los sindicatos, la clase obrera y los profesores hubieran estado en posición dirigente de las marchas, se hubiera disipado más fácilmente el impacto y la trascendencia, de las marchas; “pero esta vez son los jóvenes al volante“. Habla sobre que los jóvenes conocen la politiquería barata y sobre que están decididos a hacer saber que no se dejarán meter los dedos en la boca. “No nos rendimos y no nos vamos a rendir.”
Ahora, preguntada la cuestión: ¿No temes por tu vida o integridad cuando sales a marchar? Sobre todo ahora que estamos en plena pandemia? Contesta haciendo honor a la frase que se ha popularizado por el cantante de rap Residente, “Si el pueblo sale a marchar en medio de pandemia, es porque el gobierno es más letal que un virus” Walder sabe que ningún manifestante quiere morir, ni ninguna madre merece saber de la muerte de su hij@ por reclamar sus derechos de manera pacífica, sin embargo Walder remarca otra frase emblemática: “De qué sirve vivir, si la vida no es digna.” y añade: “vivimos con lo necesario, y a veces ni alcanza para lo necesario. Por eso marchamos. y nos arriesgamos a morir en medio de las manifestaciones, a contagiarnos… porque es necesario. Es necesario hacer este tipo de cosas.”
Y para finalizar, le pregunté cuál sería el siguiente paso del paro nacional, o si había fecha de término, a lo cual sin dudar, me respondió: “Ya hubo un primer acercamiento entre los directores del paro y del gobierno, el problema es que no escucharon a los dirigentes del paro y empezaron a decir que vamos a hacer esto y esto… y por eso es que por ahora el paro no se va a detener. Nosotros somos diferentes a las anteriores generaciones. Entonces por esto no nos vamos a detener ni rendir hasta que consigamos lo que queremos.”
A pesar de lo sucedido en las últimas semanas, la mirada de Walder ante el futuro de Colombia es positiva. El joven lo resume así: “Todo cambio para bien es positivo”, pues el día que Walder quiso contar su experiencia (21 de Mayo) se había despertado sabiendo que habían quitado la reforma de salud; ahí supo que los manifestantes sí pueden ser escuchados, que protestar sí vale la pena. Él sabe que aún hay ciertas cosas por las cuales seguir luchando, pero más que eso, Walder tiene fé en que el futuro brilla ante sus ojos por un mejor mañana para todos.