Por: Arytsha Aholibama
En la política colombiana actual, existen pocas figuras que despiertan reacciones tan intensas como Iván Cepeda. Admirado por sectores que lo consideran un referente en la defensa de los derechos humanos y cuestionado por sus opositores por su postura frente a la politica tradicional, Cepeda ha construido su carrera en medio de la memoria del conflicto armado y la lucha por la verdad. Hoy, esa trayectoria lo proyecta como candidato presidencial en un escenario profundamente polarizado.
Su trayectoria
Iván Cepeda Castro nació en Bogotá el 24 de octubre de 1962. Es hijo de la activista y político sincelejana Yira Castro Chadid y de Manuel Cepeda Vargas, senador de la Unión Patriótica asesinado en 1994 en la calles de Bogotá, en uno de los episodios más oscuros del exterminio político contra ese partido. Ese hecho no solo marcó su vida personal, sino que definió lo que sería su plan de acción: la defensa de las víctimas y la denuncia de la violencia política en Colombia.
Es egresado de la Universidad San Clemente de Ohrid de Sofia en Bulgaria, donde estudió filosofía. Posteriormente, cursó estudios en derechos humanos y derecho internacional humanitario. Antes de llegar al Congreso, Cepeda trabajó con organizaciones de derechos humanos y colectivos de víctimas, como cuando fue líder del Movimiento De Victimas Del Crimen De Estado. Su nombre comenzó a tener mayor resonancia nacional cuando lideró debates sobre paramilitarismo y vínculos entre estructuras ilegales y sectores políticos. En 2010 fue elegido representante a la Cámara y, desde 2014, ocupa una curul en el Senado.
Allí ha presidido la Comisión de Paz y ha sido una de las voces más visibles en la defensa del Acuerdo de Paz firmado con las FARC en 2016 durante el mandato de Juan Manuel Santos. Uno de sus logros más importante como senador de Colombia fue impulsar la la Ley de Victimas, debates en el Congreso sobre violaciones de los derechos humanos y estar presente en escenarios judiciales, acompañando a las victimas del conflicto armado.
Las polémicas que lo rodean
Durante años ha sido uno de los críticos más fuertes del expresidente Álvaro Uribe Vélez, a quien durante un debate en el Congreso acusó de tener nexos con paramilitares y narcotraficantes. Estos enfrentamientos derivaron en procesos judiciales por sobornos a testigos, fraude procesal y soborno, que llevaron a Uribe a uno de los escándalos más grandes de su carrera.
Sectores opositores también han cuestionado su cercanía a la ideología de izquierda y han intentado vincularlo políticamente con antiguas guerrillas, como el M-19, señalamientos que Cepeda ha rechazado reiteradamente y que no han derivado en condenas judiciales en su contra.
¿Qué propone?
Como aspirante a la Presidencia de Colombia con el partido Pacto Histórico, Cepeda ha centrado su propuesta en 3 ideas grandes: un cambio ético, cambio económico y social y un cambio democrático. El candidato propone consolidar y ampliar los procesos de negociación con actores armados, fortaleciendo la implementación de los acuerdos existentes y priorizando soluciones políticas al conflicto. Además, defiende un modelo económico con mayor intervención estatal para garantizar derechos básicos como salud, educación y vivienda en todos los territorios del país. Cepeda, plantea reforzar los mecanismos de protección a líderes sociales y fortalecer la institucionalidad de derechos humanos, un área en la que tiene mucha experiencia.
Él ha hablado de la necesidad de transformar estructuras del Estado que, según su diagnóstico, han perpetuado inequidades históricas. También, propone realizar una revolución agraria, donde el Estado compre parte de la producción campesina, a precios justos, para que así el campesino tenga venta segura. Por otro lado, quiere invertir en proyectos de conectividad vial, reparando vías terciarias y rutas fluviales y aéreas para que la gente que viva en zonas rurales apartadas pueda transportar con mayor facilidad sus producciones. Cepeda también quiere bajarle el salario a aquellos que tienen puestos burocráticos, empezando por el del presidente.
Iván Cepeda no es un candidato neutral en el escenario público. Para algunos representa la continuidad de un gobierno progresista que prioriza la justicia social y la memoria histórica; para otros, encarna una visión ideológica que genera desconfianza en sectores empresariales y conservadores. El desafío de Cepeda no solo será conquistar votos más allá de su base natural, sino demostrar que su experiencia en derechos humanos puede traducirse en una buena gobernabilidad, consensos y estabilidad institucional.