Por: Daniel Salas
El Santiago Bernabéu fue testigo del clásico del fútbol español número 262 entre Real Madrid y Barcelona, imponiéndose el merengue 2-1 sobre los azulgranas en un partido intenso lleno de goles y polémicas.
Por la jornada 10 de la liga española, Real Madrid y Barcelona se volvían a ver las caras tras la victoria culé 4-3 en la temporada pasada. Ambos equipos llegaban con confianza tras sus encuentros en la Champions League: los blancos venían de vencer a Juventus 1-0 con gol de Jude Bellingham, mientras que el conjunto dirigido por Hansi Flick goleó a Olympiacos por 6-1 con una exhibición de Fermín López.
Desde el primer minuto, Real Madrid se mostró superior a Barcelona, teniendo las ocasiones más claras y manteniendo un bloque defensivo sólido. Aurélien Tchouaméni fue el líder de un mediocampo que no dejó circular el juego de posesión de los blaugranas comandado por Pedri, quien se vio incomodo durante el encuentro. Eso se percibió en el campo con un Barcelona desconectado e incapaz de generar peligro al arco de Thibaut Courtois. Lamine Yamal, la joya del Barça, nunca pudo conectar con el partido y no creó el peligro que usualmente provoca.
El contraste fue evidente. Mientras Xabi Alonso logró un bloque compacto y dinámico, capaz de recuperar alto y atacar con verticalidad, el equipo de Flick pareció prisionero de su propio sistema. Sin fluidez en el medio y sin extremos desequilibrantes, el Barça perdió una de sus señas más reconocibles: el control del juego. La presión blanca, orquestada por Tchouaméni y Valverde, asfixió la salida culé y convirtió cada error en una ocasión de peligro.
En los primeros 15 minutos, el Madrid ya había tenido la oportunidad de adelantarse en el marcador tras un penal en contra de Vinícius Jr y un tanto de Mbappé invalidados por el VAR, desatando la polémica del uso tan milimétrico de esta herramienta.

Kylian Mbappé, demostrando por qué es uno de los mejores jugadores del mundo, no perdonó a la segunda que tuvo y adelantó al Real Madrid tras un pase magistral de Bellingham que cada vez se siente en mejor forma. Así, merecidamente, el conjunto blanco tomó la ventaja del clásico. Pero tras una buena presión en campo rival, Marcus Rashford asistió a Fermín que ponía el empate en el Bernabéu y metía en partido al club catalán. Lejos de generar dudas, este gol impulsó a los locales a ir por el segundo. Fue al minuto 43’ cuando Éder Militao bajó un centro de Vinícius Jr en el área y apareció Bellingham para empujar el balón y estampar el 2-1 para los dirigidos por Xabi Alonso. Aunque esta jugada no se pudo escapar del ojo de la polémica tras el reclamo de un codazo de Huijsen a Pau Cubarsí antes del gol. El árbitro Soto grado no vio infracción y así termino el primer tiempo, con superioridad en el marcador para el Real Madrid y un Barcelona sin muchas ideas.

El segundo tiempo empezaba con intensidad. Solo cinco minutos después de la reanudación, el VAR llamo al árbitro informándole de una posible mano de Eric García en el área tras una serie de rebotes. Soto Grado pitó penal para el conjunto blanco, generando una vez más inconformidad por parte de los azulgranas tras reclamar que la mano estaba en posición natural. Mbappé tenía en sus pies el tercero para sentenciar al encuentro, pero el experimentado Szczesny atajó la pena máxima y ahogó el grito de gol del estadio. El Barça no se quedo atrás y agarro confianza para atacar, teniendo Fermín López la oportunidad de igualar el partido dos veces en remates que resguardo el portero belga sin problemas.
El partido volvió a mantener el ritmo que tuvo durante gran parte del encuentro, con un Real Madrid que se imponía en todos los duelos y un Barcelona que sin el brillo de Yamal y Pedri, sumado a las lesiones de Lewandowski y Raphinha, perdió poderío ofensivo.
Luego de 99’ minutos de fútbol al más alto nivel, el juez central termino el encuentro con victoria a favor del Madrid, quien se afianza como líder de La Liga con 27 puntos, cinco más que el Barcelona. Los blancos rompiendo la racha negativa que tenía en los clásicos y mostrándose más compacto tanto en ataque como en defensa en comparación de la temporada pasada, mientras los blaugranas con más dudas que certezas: el bajo rendimiento de sus figuras y las ausencias por lesión dejan un panorama incierto de cara al futuro.