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Por: Karina De La Hoz B. | Imagen generada con inteligencia artificial (IA)

La tecnología ha transformado la manera en cómo vivimos, al punto que hemos desarrollado una dependencia hacia ella. En ese afán por alcanzar todas nuestras tareas de un modo fácil y rápido, el ser humano ha integrado el uso de estas herramientas de inteligencia artificial (IA) en su día a día, y Colombia no es la excepción. El país ocupó en 2024 el quinto puesto entre 19 países latinoamericanos con más desarrollo de estas herramientas, según el Índice latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA).

Cada vez son más los sectores que buscan integrar la IA. Por ejemplo, tenemos cómo los comercios han implementado chatbots para agilizar el proceso de atención a sus clientes. La IA cuenta con la facilidad de poder asumir el rol que le encarguemos para nuestro beneficio. No obstante, un uso inadecuado puede ocasionar grandes daños como desinformación, ciberdelitos, prescindir de las personas para ciertos trabajos y acabar con nuestra capacidad para pensar. Por ello, la necesidad de una regulación resulta inminente.

En Colombia, el proceso para regular la IA no ha sido una tarea sencilla. Es un tema que ha generado bastante debate en el congreso entre quienes están a favor y en contra. A pesar de todo, el tiempo avanza, como la necesidad por frenar el alcance de la IA en nuestra sociedad.

Línea de tiempo: IA EN COLOMBIA de Karina De La Hoz, Margarita Quiroz, Mateo Rangel H., Daniel Salas

En primer lugar, en el ámbito laboral la IA puede desplazar a las personas de ciertos cargos. El auge de esta herramienta ha despertado el interés de las empresas por implementar estas tecnologías. En Colombia el 82% de las empresas planea aumentar su inversión en estos temas en los próximos dos años, según un estudio de 2024 de IDC Comisionado por Microsoft. Esto puede indicar que las empresas tienen un especial interés por automatizar procesos que beneficien la productividad y rentabilidad del negocio.

Si la tecnología puede procesar grandes volúmenes de información, atender personas, generar ideas, entre otras funciones, puede perfectamente asumir el rol de una persona de carne y hueso. No es de extrañar que sea un tema que genere incertidumbre entre la población. En Colombia, el 29 % de los trabajadores considera muy probable que la IA transforme su trabajo en los próximos cinco años, y un 43 % lo ve como algo probable, según el IA Monitor 2024 de IPSOS.

Si bien, existen labores que sí o sí requieren de la intervención de un humano, no es descabellado pensar que en un futuro tengamos una máquina atendiendo nuestras necesidades médicas. La ambición del hombre puede llegar tan lejos como el alcance de la IA en nuestra vida.

En segundo lugar, un uso inadecuado de la IA puede provocar ciberdelitos. La inteligencia artificial está al servicio de todos, incluso de aquellos que buscan sacar provecho sin importar el daño ocasionado en la sociedad. Esta herramienta tecnológica suele usarse para suplantar la identidad de las personas, basta con ver cómo por medio de imágenes o videos, los delincuentes pueden engañar a sus víctimas. Esta es una situación que merece prestarle atención. En Colombia, el 17% de las personas han sido víctimas de robo de identidad digital en 2024, según un estudio de Dynata.

En resumen, la IA es una herramienta poderosa de acuerdo con el uso que le demos. El alcance que tiene genera la necesidad de una regulación. Resulta pertinente convocar a diversos sectores del país para conversar sobre el manejo de las tecnologías 4.0. Sabemos que es un tema que produce distintas posturas, pero en la medida en que socialicemos sus ventajas y desventajas, podremos propiciar un ambiente ético, justo, equitativo y responsable en nuestra sociedad. La idea es que sigamos siendo nosotros los que tengamos el control sobre la tecnología y no lo contrario.

IA EN COLOMBIA de Karina De La Hoz, Margarita Quiroz, Mateo Rangel H., Daniel Salas