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Un Premio a Toda Una Vida: Margarita Rosa de Francisco y la trayectoria de una de las mujeres más importantes de Colombia

Escrito por: Emily Soto Lizarazo y Gabriela Torres

Ahora su cabello brilla platinado por encima de sus hombros. Su sonrisa cálida se enmarca en labial rojo y en las líneas de expresión que dan fe de las felicidades y las tristezas de la vida: las propias y las actuadas, esas con las que cautivó a todo el país.

Ha sido reina de belleza, actriz, presentadora, cantante, escritora, activista y ahora filósofa, solo por mencionar algunas de sus facetas y evitar entrar en tantos detalles. Margarita Rosa de Francisco se ha consagrado no solo como uno de los íconos de la televisión y el cine colombiano, sino como uno de los personajes que hacen parte de la cultura y la identidad de la nación.

Hablar o ser testigo de un diálogo con ella da una sensación de tranquilidad. De esto nos percatamos cuando asistimos a dos eventos principales en el Festival de Cine de Cartagena que conglomeraron a cientos de personas y dejaron esperando a cientos más: una rueda de prensa en el espacio de Corozo Time y un conversatorio enmarcado en la agenda NIDO. En ambos, Margarita era la estrella, con todas las cámaras todavía sobre su rostro afable y su mirada suave. Los años y las experiencias parecen traducirse en una personalidad segura y acogedora.

Se sienta erguida en la silla, mantiene la postura aprendida por los años frente a los lentes y el rostro está apacible con una sonrisa cálida que rompe y equilibra el hechizo de la belleza y el legado que ha construido.

Margarita Rosa de Francisco en el conversatoria con Laura Camila Arévalo. El Punto/Emily Soto

Con todos los espacios llenos y una fila esperando por alguna posibilidad de verla, habló sobre su carrera y su vida: los proyectos, la soledad, lo que significa ser mujer, el reconocimiento con el que el Festival de Cine de Cartagena de Indias se complace en homenajear su camino: el Premio Víctor Nieto a Toda una Vida, y demás cosas que han significado algo para ella.

Su voz es siempre clara, suave y no pretende que los más de cuarenta años en la industria le den aires de intelectual: si hay algo que no sabe, lo dice, y devuelve elegante y cortés la pregunta a la entrevistadora para que los asistentes no se queden sin alguna respuesta.

Su gracia y porte en cualquier diálogo se complementa con su humildad, sobre todo en aquellas cosas que desconoce y no teme admitir: “ni siquiera sabía que le entregaban premios a los actores. Así de ignorante era”, comentó Margarita Rosa de Francisco entre risas, refiriéndose al premio a Mejor Actriz que obtuvo en el Festival Internacional de Cine de Venecia en el 2023. La sorpresa genuina al conseguir este galardón tiene detrás años de esfuerzo y crecimiento actoral y personal.

En la celeridad de una rueda de prensa, su paciencia y dedicación para responder cada pregunta se mantiene a pesar del paso del tiempo. Piensa, ríe, sonríe y transmite su conocimiento a todo el que llega con afán buscando un dato más sobre su vida, dar con su mirada de la televisión o conocer más sobre su última película, El Paraíso, el proyecto que la ha consolidado ya no como una de las mejores actrices en Iberoamérica, sino como una artista a nivel internacional.

No se considera a sí misma como una cinéfila, aun así dice que: “el cine colombiano no tiene mucho que envidiarle a películas como esta”, refiriéndose al cine europeo. Desde su mirada, el reconocimiento en las nominaciones y homenajes a los directores viene de una estética tan nuestra y bien posicionada que se toma otras narrativas por el mundo.

El papel que desempeñó en El Paraíso supuso grandes retos para Margarita, ya que la obligó a “desconfigurar su cuerpo”. Es gracias a su interpretación de una madre lo que la hizo profundizar en cómo la corporalidad se construye a lo largo de la vida y a partir de experiencias sociales y culturales propias, por lo que, de la mano del director Enrico Maria Artale, dispuso de su propio cuerpo para armar y desarmar en favor de la historia, haciendo que el personaje cobre vida. También tuvo que aprender a hablar el italiano de la periferia, el de la calle.

Esta es ella, la mujer que demuestra su compromiso con su trabajo, que siempre ha tenido la intención de ganarse su lugar en el mundo. Fue el papel más difícil que ha interpretado, el que más le ha costado, un año completo de esfuerzos. ¿El resultado? Su galardón, su reconocimiento, pero a pesar del apetito de aprobación que reconoce que quizá nunca sacie, Margarita reflexiona sobre sí misma y dice que: “tal vez no es la alabanza lo que yo busco, sino reconocerme en la mirada de los otros de cualquier modo”.

Margarita Rosa de Francisco sabe que este éxito no es solo de ella, sino de todos los que la apoyaron y con quienes ha trabajado en el camino, incluso de aquellas personas que en las producciones le llevan el café. “Yo quiero recibir el premio en compañía de todas esas personas que son tantas que no puedo nombrar y que me ayudaron a brillar muchas veces”, dice de esta y muchas maneras, desde que se anunció que recibiría el Víctor Nieto a Toda Una Vida.

Podemos decir que Margarita es “una buena sola”, porque en la soledad puede crear y su esposo la acompaña. También que envejece con mucha alegría y alivio luego de años de lucha con un “proxeneta interior” al que se sometía por las dietas, el ejercicio y su búsqueda por la belleza; todavía no desaparece del todo, pero su voz no es tan ruidosa. Podemos decir que en sus contradicciones está el tenerle terror al cine, pero aun así es homenajeada por su trayectoria en industria colombiana.

Finalmente, podemos decir que asistimos a dos eventos distintos dónde vimos una misma Margarita, dónde se unieron experiencias y bordaron para la audiencia un cuadro más completo de quién es ella. Aun así, Margarita a veces dice “me gustaría saber quién decidió que Margarita Rosa se merecería esto” y si bien no conoce la razón de los críticos, la de la gente sí está clara.

La vimos en televisión, la vemos en las pantallas grandes del cine, los más suertudos han tenido la oportunidad de verla cara a cara y todos concuerdan con el mismo pensamiento: Margarita es magia. Toda una vida, múltiples experiencias y un mar de sabiduría, todo en una caleña que con ojos de amor habla del país que la impulsó y que siempre le devuelve la mirada.

Somos una casa periodística universitaria con mirada joven y pensamiento crítico. Funcionamos como un laboratorio de periodismo donde participan estudiantes y docentes de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad del Norte. Nos enfocamos en el desarrollo de narrativas, análisis y coberturas en distintas plataformas integradas, que orientan, informan y abren participación y diálogo sobre la realidad a un nicho de audiencia especial, que es la comunidad educativa de la Universidad del Norte.

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