Por Daniel Pascuas, Catalina De La Rosa y Ana Sofía Romero
El estimado de vida de las personas es variado; todo dependerá de cómo la vida las trate, qué decisiones tomen y de las personas que elijan para acompañarlas durante ese proceso. Sin embargo, según informes recientes, se cree que la esperanza de vida de la generación actual de seres humanos ronda entre los 77 y 80 años.
80 años. Eso es, aproximadamente, lo que se le da a un ser humano para que haga con su vida lo que quiera. Parece mucho tiempo, pero cuando menos te das cuenta, cierras los ojos… y la vida ya se ha ido. Ese es el dilema de muchas personas que llegan a los 30, 40, 50 o 60 años: se miran al espejo y contemplan cómo el tiempo les pasa factura, sin sentir que han dejado algo realmente valioso a la sociedad. Algunos les echan la culpa a las circunstancias, a las personas que los rodearon, a sus parejas, a sus padres… o incluso a las limitaciones que ellos mismos se impusieron.
Sin embargo, para Xiomara Acevedo esta incertidumbre y conflicto no ronda por sus pensamientos, pese a solo tener 33 años ha hecho mucho más de lo que la mayoría de nosotros logramos hacer con el resto de nuestros años de vida. A esta corta edad, se ha consolidado como una de las activistas ambientales y sociales más importantes, relevantes e influyentes de no solo la región, sino del país.
Nacida en la capital del Atlántico, Barranquilla, hija de padres costeños y santandereanos, Xiomara creció en una de las zonas comunales más populares de la ciudad: San José. Desde pequeña mostró interés por entender cómo funcionaba su comunidad. En lugar de quedarse en casa, como muchas chicas de su edad —estudiando, leyendo o jugando con Barbies—,
Xiomara, a punta de chancleta y mango, se recorría los diferentes barrios y cuadras del suroccidente de la ciudad. No salía solamente para jugar con sus amigos de la cuadra, sino de igual forma para observar, aprender, escuchar y llenarse de conocimiento de la forma más humana posible: viviendo.
“Callejear con ganas. Conocer. O sea, ir. Porque solo se entiende un barrio cuando se camina con el sol encima, el polvo en los pies y los oídos bien abiertos”, dice Xiomara.
Sin embargo, los años pasaron, y con ellos también se fue desvaneciendo la imagen de un mundo “perfecto”. Es cierto que cuando somos niños, muchas cosas que pasan a nuestro alrededor simplemente desaparecen de nuestra vista. Justamente porque, en esa etapa, nuestro principal objetivo es jugar, vivir y disfrutar. Pero cuando se da el salto a la siguiente fase de la vida —la adolescencia y la juventud—, la realidad se destiñe.
En el caso de Xiomara, su mundo sufrió un golpe fuerte de realidad, al darse cuenta de cómo existía una constante barrera invisible entre las diferentes zonas de su ciudad. Esa brecha se reflejaba en la infraestructura, en el desarrollo del sector comercial y, sobre todo, en las condiciones en las que vivían sus habitantes. Una realidad que no solo ocurre en Barranquilla, sino que afecta a muchas otras ciudades del país y del mundo. Sin embargo, en lugar de asustarla o confundirla, Xiomara Acevedo sabía lo que tenía que hacer: si nadie se ofrecía a generar un cambio, ella lo haría.
“Una activista no nace, una activista se construye a partir del cuestionamiento y de las preguntas que surgen en su mente”, dice Xiomara.
Xiomara Acevedo es ahora un ícono del activismo ambiental y social a nivel internacional. Sin embargo, llegar hasta allá le tomó esfuerzo, tiempo y muchísima disciplina. Cuestionarse le dio una probadita de lo que podía llegar a hacer, así que se propuso terminar con todo el plato. Desde sus inicios como estudiante del programa de Relaciones Internacionales en la Universidad del Norte, aprovechó hasta la más mínima oportunidad para empaparse de conocimiento.
Desde las materias de relleno hasta las asignaturas obligatorias, Xiomara utilizo cada momento de su paso por la universidad para observar y entender como su carrera podría contribuir a su necesidad de cambiar el mundo. Ella lo quería todo, no para convertirse en un genio en la materia, al contrario: deseaba estar preparada para todo lo que el futuro le pusiera en las manos.
Una mentalidad que le funcionó a la perfección. Al finalizar sus estudios en el año 2012, Xiomara presentó Barranquilla+20, un modelo que tuvo como lugar de prueba a la Universidad del Norte, patrocinado por la organización de Univoluntarios, en donde Xiomara realizaba una pasantía, y cuyo objetivo fue el impulsar e invitar a jóvenes de la región a interesarse en el activismo ambiental, promoviendo la conservación de los ecosistemas del Caribe colombiano. La propuesta tuvo una gran acogida por parte de la ciudad y la comunidad universitaria, tanto así que ese mismo año comenzó a gestarse la creación de un
colectivo de jóvenes que con el mismo nombre buscaban educar y movilizar a jóvenes, niños y mujeres para abordar la crisis ambiental global.
Posteriormente, en el año 2018, el sueño se consolidó de manera oficial: Barranquilla+20 se institucionalizó como fundación, manteniendo su nombre original y con Xiomara Acevedo como fundadora y directora ejecutiva. Lo que comenzó como un proyecto de prácticas universitarias, se transformó en la fundación ambiental más importante y reconocida de toda la región Caribe colombiana.
“Ya no se trata solo de nuestro rol como una organización que construye soluciones lideradas por mujeres, juventudes e infancias. Ahora también somos una organización que promueve todo un ecosistema ambiental y climático”, explica Xiomara Acevedo. “¿Y por qué? Porque nos dimos cuenta de que no podíamos ser la única organización. Teníamos que construir red, sumar voces, articular esfuerzos. Solas no basta”.
Hoy en día, Barranquilla+20 no trabaja sola. Su enfoque colaborativo la ha llevado a tejer alianzas con otras organizaciones sociales, ambientales y juveniles, construyendo una sólida red de apoyo y cooperación que se extiende tanto a nivel nacional como internacional. Esta red ha sido clave para fortalecer iniciativas, multiplicar el impacto de sus acciones y posicionar el liderazgo joven como un motor esencial en la defensa del medio ambiente y la justicia climática, pero sobre todo se convierte en una organización que impulsa proyectos, alienta a nuevos activistas y hace de cuánto puede para brindar nuevas oportunidades.
“Una mujer que no quiere parar”, así es como muchas personas se refieren a Xiomara. Y no es para menos: con tan solo 33 años, no hay señales de que quiera ni planee detenerse. Ahí donde la ven, ya cuenta con una maestría en Cambio Climático, Ciudades y Liderazgo por parte de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) en 2020, además de un doctorado en Liderazgo en Conservación otorgado por la Universidad de Cambridge en 2023.
Tiene experiencia en el campo como ninguna otra persona en todo el país. Participó en 2015 como voluntaria en un voluntariado Internacional para el cambio climático, la comunicación, y la participación juvenil del Fondo Mundial para la Naturaleza, fue cocreadora del proyecto “El Orinoco se Adapta”, un proyecto que tuvo lugar entre 2015 y 2016, en el que se capacitó y apoyó con herramientas digitales y de no violencia a un grupo de organizaciones y comunidades que trabajan en La región de la Orinoquia para mostrar sus acciones de adaptación y mitigación del cambio climático, y se desempeñó como consultora entre abril y agosto de 2020 para el Plan Cambio Climático de Pasto.
Así mismo, entre abril de 2016 y diciembre de 2019, Xiomara trabajó en la Gobernación de Nariño como profesional en cambio climático. Allí lideró la formulación del Plan Integral de Gestión Territorial del Cambio Climático “Nariño Actúa por el Clima 2020-2035”, adoptado por ordenanza. Supervisó la ejecución de 10 proyectos piloto en sectores como uso de suelo, biodiversidad y manejo de residuos electrónicos. Mientras que, entre diciembre de 2018 y agosto de 2022, Xiomara trabajó como profesional independiente para la UNESCO, donde formó parte del Grupo de Expertos de los Estados Miembros en el Grupo de Trabajo IHP-IX
(Programa Hidrológico Intergubernamental) para el periodo 2022-2029. En ese rol, aportó insumos clave al Secretariado del Programa para la elaboración del borrador inicial de la estrategia IHP-IX y participó activamente brindando comentarios y sugerencias para el desarrollo de esta estrategia, demostrando así su compromiso con la gestión sostenible del agua a nivel internacional.
Ha sido reconocida como lideresa ambiental en distintos escenarios internacionales, dejando claro que su trabajo trasciende fronteras. Entre junio y julio de 2024, participó en la Fundación Rockefeller, donde continuó fortaleciendo su visión global sobre sostenibilidad y liderazgo. Además, fue galardonada con el prestigioso Premio Earthshot, otorgado por el Panel Asesor de Expertos, un grupo diverso de referentes mundiales en áreas como la conservación, la ciencia, el activismo, la tecnología, el emprendimiento, la innovación, las finanzas y la economía. Todo esto la posiciona no solo como una mujer con liderazgo, visión y espíritu transformador, sino también como una voz preparada para afrontar los desafíos del nuevo siglo, con la claridad de quien no teme construir el cambio desde la raíz.
Ciertamente cuando escuchamos sobre activismo, generalmente no pensamos en mujeres activistas, lo cual resulta desconcertante, sabiendo cómo las mujeres han sido víctimas de las limitaciones impuestas por el género masculino durante siglos. No fue sino hasta hace menos de 100 años que las mujeres obtuvieron el derecho al voto, gracias al esfuerzo de muchas que, cansadas de las injusticias sociales, decidieron alzar sus voces y ocupar espacios en los panoramas locales, regionales, nacionales e internacionales.
Xiomara es una de esas mujeres que decidió romper también los paradigmas sociales dentro de los espacios de conversación y diálogo en torno a la lucha ambiental. Su objetivo no ha sido solo crear nuevas oportunidades y transformar su entorno, sino también abrir camino para una nueva generación de mujeres que, a través de su fundación Barranquilla +20 y otros proyectos, se preparan para seguir construyendo un mundo más verde, sostenible y justo para todos y todas.
Sorry, the comment form is closed at this time.
Diana Rodriguez
Me encanta, una mujer tan joven y con una carrera tan prometedora, es un ejemplo para nuestros jovenes y jovencitas.
Camilo Alejandro Caballero
Wow estoy impresionado. Esa chica ha hecho tanto siendo tan joven, definitivamente es un ejemplo a seguir.