“Estoy dispuesta a ser ejecutada, pero no a vivir con él”: la lucha de una afgana por conseguir el divorcio

Por: Arytsha Aholibama

“Estoy dispuesta a ser ejecutada, pero no a vivir con él”, eso fue lo que dijo una mujer afgana de 18 años que lucha por divorciarse en el régimen talibán, un sistema que gobierna en  Afganistán desde 2021, y en el que las mujeres son sometidas e ignoradas, incluso cuando denuncian abusos.

BBC News tuvo acceso exclusivo a reuniones diarias de lideres talibanes. Lo que permitió conocer hasta qué punto las decisiones más íntimas de las mujeres afganas están condicionadas por las autoridades talibanas.

La joven, cuya identidad se mantiene en secreto para protegerla, acudió ante un gobernador talibán, Abdullah Sarhadi, de la provincia de Jawzjan, en el norte de Afganistán, para solicitar algo que en muchos países es un derecho desde 1913: el “Khula” (divorcio iniciado por una mujer).

La mujer denunció que su esposo la había maltratado y golpeado desde que empezaron a vivir juntos, es decir, durante 8 meses. “Él ya ha arruinado mi honor y dignidad”, dijo ella, luego de que Sarhadi intentara convencerla de permanecer casada; y le advirtiera sobre las dificultades que podría encontrar para volver a casarse.

Pero ella no cedió. “Si hubiera alguna posibilidad de vivir juntos, no estaría aquí. He tomado mi decisión”. explicó.

Según la ley islamica, cuando una mujer afgana inicia un divorcio, podría tener que devolverle al esposo la dote que el pagó por ella. Además, bajo el régimen taliban, es necesario el consentimiento del esposo.

La familia de la joven se niega a pagar los 30 mil dólares que exige el esposo (monto superior al dote que el pagó); por lo que, Sarhadi le dice que debe regresar con él. También le asegura que si lo hace, ellos se asegurarán de que ella tenga su propia habitación y le darán una advertencia al hombre para que no la golpee.

Luego de decir esto, el gobernador afirma que las mujeres son “irreflexivas” y “carentes de intelecto”. Todos los funcionarios y ancianos que estaban en la sala se rieron.

Gobernador Abdullah Sarhadi. Fuente: BBC NEWS

El caso muestra uno de los problemas centrales que enfrentan las mujeres afganas: aunque el divorcio no está completamente prohibido para ellas, conseguirlo puede ser extremadamente difícil.

En los últimos años, los talibanes han impuesto normas que refuerzan la autoridad masculina dentro de la familia y dificultan todavía más que las mujeres puedan tomar decisiones de manera independiente sobre su matrimonio.

Cinco años de restricciones para las mujeres

Desde agosto de 2021, las mujeres y las niñas han perdido numerosos derechos y libertades.

Solo es permitida la educación primaria y tienen prohibido acceder a universidades. También han sido expulsadas de puestos de trabajo y se han impuesto fuertes restricciones sobre su movilidad, su forma de vestir y su acceso a determinados espacios públicos. Las mujeres tampoco pueden participar en la vida pública y política del país.

Los tribunales talibanes han impuesto castigos corporales a mujeres, incluidas flagelaciones públicas, y también se han dictado condenas extremadamente severas por delitos considerados relacionados con la moral. Por otro lado, existen números casos de mujeres asesinadas por esposos o familiares.

¿El resultado? Una sociedad en la que millones de mujeres dependen cada vez más de familiares hombres para desplazarse, trabajar, estudiar o realizar determinadas actividades cotidianas. Una sociedad en la que las mujeres no tienen voz.

Organizaciones internacionales de derechos humanos, Naciones Unidas y diferentes gobiernos han denunciado estas políticas y han advertido de que constituyen una discriminación sistemática contra las mujeres y las niñas.

Lo que viven las mujeres en Afganistán es un recordatorio constante para las mujeres de todo el mundo: si hoy yo tengo derechos y otra mujer no, ¿que me asegura que los seguiré teniendo el día de mañana?

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