Por: Laura Peñaloza

Estas fueron las palabras de María Consuelo Córdoba, una mujer de 58 años la cual fue atacada con ácido por su ex esposo en el año 2000. Luego de llegar a Bogotá desde Istmina, Chocó junto a quien era su pareja sentimental en ese momento, María Consuelo decidió quedarse trabajando en la capital para tener nuevas oportunidades y comenzar una nueva etapa. Al conocer de esta decisión, su pareja le lanzó ácido en el rostro el cual escondía en una caneca de aguardiente y posteriormente al ataque huyó del lugar.

“Yo no sabía que era ácido, pensaba que era aguardiente” mencionó Consuelo en una entrevista. Tras el atroz ataque, Consuelo ha pasado por más de 80 intervenciones quirúrgicas y aún sigue necesitando más procedimientos para la reconstrucción de su rostro. ¿Su realidad? Una vida llena de necesidad y escasez la cual ha dependido de la limosna que le brindan en el día a día. “Yo tengo que pedir limosna, montarme en los TransMilenio, montarme en los buses, a pedir limosna para comprar esas cosas”, contó María durante una entrevista.

María Consuelo Córdoba antes y después del ataque

En 2017, María consuelo menciona querer recurrir a la eutanasia. Ese mismo año el Papa Francisco realiza su visita a Colombia donde Consuelo le manifiesta su deseo de acceder a la eutanasia, el pontífice le propone someterse a una promesa de no recurrir a aquel procedimiento y que mantuviera la esperanza de obtener ayuda. Pero, tras 26 años de sufrimiento y luego de casi 10 años de la visita del Papa. María Consuelo afirma que esa ayuda no llegó y vuelve a manifestar su deseo de una muerte digna “Quiero morir, porque yo no tengo ayuda de nadie”, expresó recientemente Consuelo en un video circulado en redes sociales.

Posteriormente se dio a conocer que María Consuelo Córdoba ya contaba con una autorización para poder acceder a la eutanasia desde la EPS Capital Salud, de Bogotá, afirmaron que “Desde hace cuatro años cuenta con la autorización para el procedimiento de eutanasia”. Según explicó la entidad, sería ella quien determinaría si recurre o no al procedimiento, como parte de su derecho a decidir sobre el final de su vida y acceder a una muerte digna, tras años de enfrentar las graves consecuencias del ataque que sufrió. Sin embargo, Córdoba no había establecido una fecha para realizar el procedimiento.
Su situación cambió luego de que, a través de las redes sociales, comenzara a recibir apoyo para buscar alternativas a la eutanasia. La iniciativa fue impulsada por el podcast Vamos Pa´ Eso, el cual es dirigido por el abogado Juan José Castro, donde se gestionó ayuda para que pudiera acceder a las cirugías reconstructivas que necesitaba en la boca y la nariz. Tras recibir este apoyo por el cual esperó tanto tiempo, Consuelo anunció públicamente que decidía no continuar con la solicitud de la eutanasia y que prefería continuar con su proceso de recuperación mediante las intervenciones quirúrgicas.

María Consuelo Córdoba antes del ataque

Sin duda, este es otro de los miles de casos que conmueven a Colombia. A pesar de sus adversidades y dificultades, María Consuelo se ha mostrado como una mujer amable, luchadora y con un gran carisma. “Yo quiero morir bella”, “Para mi la belleza va aquí adentro (refiriéndose al corazón)”, “La vida es muy bonita porque cuando uno se acepta tal como es, para Dios y para uno es maravilloso”. Estas han sido algunas de las expresiones que se pudieron evidenciar de María Consuelo en una entrevista para testigo directo en 2021, dejando claro que para ella su historia y cicatrices son un ejemplo claro de resiliencia.

La historia de María Consuelo Córdoba no es un caso aislado. Su experiencia hace parte de una realidad que todavía enfrentan miles de mujeres en Colombia: la violencia ejercida dentro y fuera de sus hogares, muchas veces a manos de quienes alguna vez fueron sus parejas. Más de dos décadas después de aquel ataque, sus cicatrices siguen siendo el reflejo de una violencia que no terminó el día en que su agresor huyó. Hoy, su decisión de continuar con su recuperación también recuerda que detrás de cada cifra hay una historia, una mujer que merece ser escuchada, acompañada y protegida.

María Consuelo Córdoba

Editora El Punto Género

lmoncayo@uninorte.edu.co

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