Por: Joshua D. Cruz

Alejandro Gaviria llegó a la Universidad del Norte para hablar de un mundo que ya no existe. En el marco de Cátedra Europa, el exministro de Educación, exministro de Salud, economista, escritor y académico presentó el conversatorio “El mundo de ayer, ¿y el de hoy?”, una reflexión alrededor de la vida y obra del escritor austriaco Stefan Zweig, marcada por el exilio, los cambios políticos de Europa y el avance de los fanatismos que terminaron por transformar el continente durante el siglo XX.

Gaviria, cuya trayectoria ha transitado entre la academia, el servicio público y la literatura, llegó al encuentro con una mirada construida desde esos distintos espacios. Ingeniero civil de formación, ha desarrollado buena parte de su carrera en la investigación sobre economía y la docencia, pero también ocupó cargos de responsabilidad en el Gobierno colombiano, entre ellos los ministerios de Salud y Educación. Su paso por la política y posteriormente su regreso al ámbito académico han modificado, según reconoce, la manera en que entiende las posibilidades de transformar la sociedad.

Durante el conversatorio, Zweig sirvió como punto de partida para hablar de asuntos que trascienden su obra. Gaviria recorrió la trayectoria del escritor después de su exilio provocado por la Segunda Guerra Mundial y se detuvo en textos como El mundo de ayer y Novela de ajedrez, desde los cuales abordó el impacto de los fanatismos, la relación entre poder y locura y las transformaciones de las sociedades frente a los conflictos políticos.

Alejandro Gaviria en conversación con Alexandra Vives en “Stefan Zweig El mundo de ayer… ¿y el de hoy?”. El Punto // 30 de septiembre del 2026

La conversación también llegó hasta el presente. La industrialización de la mentira en tiempos digitales y polarizados, el papel de las nuevas tecnologías en la política y la idea de que cada persona puede convertirse en un medio fueron algunos de los asuntos que conectaron la experiencia de Zweig con los dilemas contemporáneos.

En ese tránsito entre el mundo descrito por Zweig y el presente, Gaviria encontró también una conexión particular con Colombia: la correspondencia del escritor con un intelectual colombiano y su deseo de conocer o incluso establecerse en Bogotá. Pero fue la vigencia de sus preocupaciones lo que terminó ocupando el centro de la conversación. El fanatismo que Zweig observó en Europa, la transformación de las formas de comunicación y la dificultad de reconocer cuándo una época está llegando a su fin aparecen, para Gaviria, también en el mundo contemporáneo.

Después de la conferencia, la conversación continuó. Gaviria habló sobre su propia transformación intelectual, su paso por el Gobierno, su relación ambivalente con la política, el papel de las universidades frente a la polarización y las ideas que ha cambiado con el paso de los años. Sobre todo, volvió a una pregunta que atraviesa tanto la obra de Zweig como su propia lectura del presente: ¿estamos viviendo el final de una época sin darnos cuenta?

En conversación, Alejandro Gaviria definió algunos puntos claves de la conferencia y reflexiones sobre las distintas realidad que atraviesa el país y el mundo:

El rector, Adolfo Meisel, en la conferencia sobre Zweig. El Punto // 30 de septiembre del 2026

Joshua D. Cruz: ¿qué encontró en Stefan Zweig que lo llevó a querer hablar de él específicamente en 2026?

Alejandro Gaviria: Yo encontré una reflexión que podría llamar política, una descripción de su mundo, unas afinidades entre ese mundo y lo que estamos viviendo hoy. Cómo una tecnología de comunicación, por ejemplo, cambia la política completamente y nos enloquece. Pero también encontré una conexión con Colombia que no se conocía bien: una correspondencia con un intelectual colombiano, un deseo de venir a vivir a Bogotá. Y una historia muy dramática porque termina en un suicidio y, de alguna manera, refleja como la locura de su época. Entonces encontré anécdotas, afinidades espirituales y también una especie de conexión inverosímil con nuestro país. 

Joshua D. Cruz: En El mundo de ayer aparece la desaparición de un mundo que parecía estable. ¿Qué elementos del mundo actual le producen una sensación similar de ruptura?

Alejandro Gaviria: Hay muchas cosas que están cambiando en nuestro mundo. Hay un declive de la democracia, hay formas tradicionales de relacionarnos que están desapareciendo. Hay unas tecnologías que están teniendo un impacto en los mercados laborales, en la forma como recibimos y consumimos información. Hay cierta incertidumbre sobre el futuro que es mayor de la que, por ejemplo, tuve yo cuando era joven. Hay formas de fanatismo y de locura que se están instalando en el lenguaje político y en la vida social que muestran una ruptura. Y cultural también. Cultural de muchas maneras, de igual forma, tecnológica, demográfica también. Hay un cambio muy grande, por ejemplo, en la tasa de fecundidad. Colombia hoy tiene una tasa de fecundidad cercana a la de Japón, cosa que era impensable hace apenas diez años. 

Joshua D. Cruz: Después de haber pasado por la academia, el Gobierno y ahora nuevamente acercándose al mundo académico, ¿cómo ha cambiado su manera de interpretar a Colombia?

Alejandro Gaviria: Han cambiado porque tengo más información. Me ha tocado enfrentarme a algo que no lo había hecho como académico, y es llevar las ideas a la práctica. Llevarlas para transformar el mundo. Hoy tengo una visión mucho más matizada de lo que puede hacer un reformista, del poder que tiene, por ejemplo, un ministro, un funcionario público. Creo yo que es menor de lo que pensaba cuando era académico. De las dificultades y las posibilidades del cambio social. Tengo hoy una reflexión mucho más matizada, quizás más aterrizada, quizás más pragmática y más realista. La academia a veces se va llenando de cinismo, como que se va encerrando en sí misma. Hoy tengo una mirada, a pesar de que he sido consciente de que es difícil cambiar el mundo, quizás más optimista también. Más consciente de las posibilidades que tiene un académico, por ejemplo, en el sector público para transformar ciertas realidades.

Joshua D. Cruz: Colombia también parece atravesar una época de fuerte polarización. ¿Qué lecciones de Zweig considera útiles para entender nuestra propia fractura política y social?

Alejandro Gaviria: Zweig siempre combatió el fanatismo, combatió la polarización política. No le gustaba cómo la política amplificaba los conflictos de la sociedad, que siempre van a estar ahí, pero no amplificaba la política. Y él fue testigo de cómo el fanatismo político podría destruir una sociedad de la peor forma. Yo creo que él escribió dos o tres biografías que son, en el fondo, tratados sobre el poder destructor del fanatismo. Uno sobre las guerras religiosas europeas que llama Castelio contra Calvino. Y otro sobre cómo un intelectual humanista terminó perdiendo la batalla contra el fanatismo, que será como derrota. Cada uno de esos libros tiene mucho que ver con el mundo de hoy. Entonces Zweig, desde el siglo pasado, desde sus historias sobre el siglo XVI europeo, le está hablando a esta época.

Joshua D. Cruz: ¿Qué debería ser una universidad cuando la sociedad está cada vez más polarizada?

Alejandro Gaviria: Yo creo que las universidades tienen que ser los guardianes de la razón. Tienen que propiciar, lo voy a decir de esta manera, una conversación. Yo creo que la forma de combatir la polarización también es conversar. No hacer debates, no hacer políticas, no hacer controversias. Sino seguir promoviendo esta idea de que los acuerdos parciales entre diferentes son posibles, por ejemplo.

Joshua D. Cruz: Usted ha transitado entre la economía, la política, la academia y la literatura. ¿En cuál de esos campos siente que ha encontrado más preguntas que respuestas?

Alejandro Gaviria: En la literatura siempre hay más preguntas que respuestas. En la economía yo he tratado de dar respuestas cuando escribo un artículo académico. La literatura ha promovido, de alguna manera, mi faceta más espiritual. Mi faceta más de cómo habitar el mundo, cómo lidiar con la muerte, cómo lidiar con realidades difíciles que enfrentamos todos los seres humanos. La economía está más asociada a un mundo más estrecho, que es el mundo profesional.

Joshua D. Cruz: ¿Y en la política?

Alejandro Gaviria: La política ha nutrido también lo que he escrito. Me ha permitido conocer y tener experiencias en mundos difíciles, nadar un poco contra la corriente. Yo he tenido una relación ambivalente con la política. He sido un político reticente por momentos, uno que se ha querido involucrar un poco más. Voy y vengo, para bien y para mal. Pero sigo creyendo en la política como una materialización de lo colectivo. Y creo que una renuncia completa a la política le terminará haciendo daño a la sociedad. Ahí seguiré.

Joshua D. Cruz: ¿Qué idea defendía hace 10 o 15 años y hoy revisaría o cuestionaría?

Alejandro Gaviria: Muchas ideas. Yo he cambiado mi opinión sobre muchas cosas: La forma de cómo evaluar los profesores y cómo tener políticas públicas educativas, por ejemplo, ha cambiado. Mi forma de entender el sistema de salud. Yo he venido forjando en los últimos diez años una posición más liberal de la sociedad, de la que tenía también hace diez o quince años. He estado involucrado en ciertos debates difíciles, por ejemplo, la eutanasia, la interrupción voluntaria del embarazo. He consolidado una posición un poco más firme de la que tenía hace diez o quince años en esos asuntos. Como lo dije, soy, a pesar de todo, más optimista hoy de lo que era entonces. Cuando era simplemente un académico, siento hoy en día esta perspectiva que lo estaba instalando en mi mente, cierta mirada quizás demasiado distante, por momentos cínica, de la sociedad. Criticarlo todo. No creo que esté bien.

Joshua D. Cruz: Entiendo. Ya para terminar, profe: Si el mundo de Zweig terminó sin que sus habitantes alcanzaran a comprender que estaban viviendo el final de una época, ¿cree que nosotros estamos viviendo el final de una época sin darnos cuenta?

Alejandro Gaviria: Yo creo que sí. Cada que pasa el final de una época es difícil entender lo que está ocurriendo. Hay una frase de Borges que me gusta citar en este contexto. Él decía: “La historia es pudorosa. Solo con el tiempo descubrimos cuándo y cómo ocurrieron los quiebres esenciales”. Yo creo que somos menos conscientes de que hay un mundo que se está yendo y otro que no lo hemos construido plenamente.

Comunicador social y periodista (2023-2027). Editor General de la Casa Periodística "El Punto" del programa de Comunicación social y Periodismo de la Universidad del Norte. Interés en prensa de Economía, Actualidad, Datos y posicionamiento digital.

roadj@uninorte.edu.co

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