Por: Valerie Vittorino
Entre conferencias, música, cultura y oportunidades de formación internacional, los estudiantes de la Universidad del Norte viven una semana en la que el campus se convierte en un punto de encuentro entre el Caribe y Austria.
Durante esta semana, caminar por la Universidad del Norte significa encontrarse con algo diferente. Los auditorios reciben invitados nacionales e internacionales, las conversaciones se trasladan de los salones a los pasillos y la agenda académica se extiende hasta convertirse también en una experiencia cultural.
Es Cátedra Europa, que en su edición 2026 tiene a Austria como país invitado. El encuentro, que se realiza anualmente, busca acercar al Caribe colombiano a Europa a través de espacios académicos, culturales y de cooperación. Para los estudiantes, sin embargo, la experiencia se vive más allá del programa oficial.
Una semana para descubrir otras posibilidades
La programación comenzó el lunes con la inauguración en el Coliseo Los Fundadores, seguida por un acto de conmemoración de los 60 años de la Universidad del Norte. A lo largo de la jornada, los estudiantes pudieron escoger entre diferentes actividades, entre ellas “Pasaporte Austria: Educación y becas con la Universidad de Carintia”, un espacio orientado a quienes buscan conocer alternativas de formación y movilidad internacional.
Para algunos estudiantes, estas actividades representan una oportunidad para pensar en posibilidades que van más allá de la carrera que actualmente cursan. Las preguntas durante las charlas no se quedan únicamente en el tema central: también aparecen inquietudes sobre becas, intercambios, estudios en el exterior y las posibilidades de construir una experiencia académica internacional.
La feria también se convirtió en uno de los puntos más concurridos del día. Entre estudiantes que recorrían los espacios, asistentes a las conferencias y personas interesadas en conocer las diferentes propuestas, el campus reflejó el interés que despierta una programación que combina educación, cultura y oportunidades.
La jornada terminó con el XV Concierto Euro-Caribe, que llevó la conexión entre ambas regiones al terreno musical y cultural. Pero incluso en medio de una agenda extensa, son los estudiantes quienes terminan dándole movimiento a cada espacio. Unos llegan acompañados de sus amigos, otros consultan el programa para decidir a qué actividad asistir y algunos entran por curiosidad y terminan quedándose hasta el final.
Del liderazgo a la literatura
El martes, la programación continuó desde las primeras horas de la mañana. Uno de los encuentros destacados fue “Cuando el liderazgo se viste de colores”, con la participación de Leónidas, CEO de Sempertex.
Para los estudiantes, este tipo de encuentros representan una oportunidad para escuchar experiencias profesionales que difícilmente aparecen en una clase convencional.
“Me parece importante que la universidad nos permita escuchar a personas que están haciendo cosas interesantes fuera del aula. Uno puede relacionar esas experiencias con su propia carrera y empezar a pensar de otra manera en el futuro profesional”, señala Valerie Castillo, estudiante de Comunicación Social y Periodismo.
La participación estudiantil también se evidencia en las preguntas que surgen durante estos encuentros. Después de escuchar las experiencias de los invitados, los estudiantes aprovechan los espacios de conversación para llevar los temas a situaciones más cercanas a su realidad: cómo empezar un proyecto, cómo prepararse para el mundo laboral, qué habilidades desarrollar o cómo aprovechar las oportunidades que ofrece la universidad.
En ese intercambio, la conferencia deja de ser solamente una exposición. Se convierte en una conversación entre quienes ya tienen una trayectoria profesional y quienes apenas comienzan a construir la suya.
El miércoles, la agenda llevó la conversación hacia la literatura y la historia. La conferencia “El mundo de ayer, ¿y el de hoy?”, sobre el escritor austríaco Stefan Zweig y ofrecida por Alejandro Gaviria, planteó una mirada sobre los cambios de la sociedad contemporánea a partir de la obra y el pensamiento del autor.
Horas después, otro de los encuentros esperados reunió a la comunidad universitaria con Benita Ferrero-Waldner, ex canciller de Austria, en un espacio que permitió acercarse a la experiencia de una figura vinculada con la diplomacia internacional. También allí los estudiantes ocuparon un papel central. Escucharon, formularon preguntas y buscaron conectar las experiencias de los invitados con sus propias inquietudes académicas y profesionales.
Cuando aprender también significa encontrarse
La presencia masiva de estudiantes en diferentes actividades se convirtió en una de las imágenes recurrentes de la semana. Auditorios llenos, filas para ingresar a algunos espacios y estudiantes que se desplazaban entre una actividad y otra muestran que la propuesta trasciende la asistencia obligatoria a una conferencia.
Un estudiante puede llegar buscando información sobre una beca, quedarse por una conferencia, descubrir un tema que desconocía y terminar conversando con alguien de otra carrera. Y ese intercambio ocurre también entre los propios estudiantes. Después de una charla aparecen comentarios sobre lo que dijo un invitado, recomendaciones sobre cuál será la siguiente actividad o conversaciones sobre alguna oportunidad que alguien acaba de descubrir.
Para Héctor Borrego, esa posibilidad hace parte de lo más valioso de la experiencia:
“Creo que estos espacios complementan mucho lo que aprendemos en la carrera. No todo el aprendizaje tiene que estar dentro de un salón. Poder escuchar otras perspectivas y conocer otras culturas también ayuda a nuestra formación como profesionales y como personas”, afirma.
La experiencia también permite que los estudiantes salgan, aunque sea por unas horas, de los temas específicos de sus carreras. Un estudiante puede llegar interesado por negocios y terminar escuchando sobre literatura; otro puede acercarse a una actividad cultural y descubrir una posibilidad de intercambio; alguien más puede asistir a una conferencia por acompañar a un amigo y terminar participando en la conversación. Ese carácter abierto es parte de lo que hace que la semana sea vivida de manera diferente por cada estudiante.
Preguntar, escuchar y participar
Más que ocupar las sillas de un auditorio, los estudiantes participan activamente en los espacios. Levantan la mano, formulan preguntas, conversan con los invitados y comparten entre ellos lo que aprendieron.
En una universidad, donde buena parte de la rutina está marcada por clases, trabajos y evaluaciones, estos espacios permiten que el aprendizaje adopte otra dinámica. Aquí la pregunta no necesariamente busca una respuesta para un examen. Puede surgir simplemente de la curiosidad.
Para Arturo Quintero, estudiante de la Universidad del Norte, esa es una de las características que más rescata de la experiencia:
“Uno muchas veces viene a la universidad pensando solamente en las materias y en sacar buenas notas, y estos espacios te recuerdan que también estás aquí para conocer otras cosas. Escuchar a personas con experiencias tan diferentes te hace pensar en qué quieres hacer después de graduarte.”
Las preguntas de los estudiantes también muestran que la experiencia no termina cuando finaliza una conferencia. Una respuesta puede convertirse en una inquietud nueva; una charla puede llevar a buscar información sobre una beca; un encuentro puede despertar interés por un área que antes no estaba contemplada. Así, el estudiante deja de ser únicamente espectador y se convierte en parte de la experiencia.
Una experiencia que también se construye entre estudiantes
La feria y los diferentes espacios de la programación han permitido que estudiantes de distintas carreras coincidan durante la semana. Algunos llegan con compañeros de clase, otros con amigos de otras carreras y otros recorren las actividades de manera independiente.
En esos encuentros también se construye Cátedra Europa: en las conversaciones después de una conferencia, en el estudiante que recomienda una charla a otro, en quienes comparan sus impresiones al salir de un evento o en quienes deciden asistir juntos a la siguiente actividad. Para muchos estudiantes, esa posibilidad de compartir el campus alrededor de temas diferentes a los habituales también hace parte de la experiencia universitaria.
La apuesta por Austria tampoco comienza ni termina con esta semana. Durante 2025, la Universidad del Norte realizó una misión de gestión en Austria como parte de la preparación de Cátedra Europa 2026 y firmó un convenio Erasmus con la Universidad de Carinthia, orientado a facilitar la movilidad de estudiantes, profesores y personal.
Ese vínculo adquiere un significado particular cuando se observa desde quienes pueden aprovecharlo directamente: los estudiantes. Las oportunidades de movilidad, las conversaciones con invitados internacionales y los espacios de intercambio permiten que la relación entre la universidad y Austria no se quede únicamente en una programación cultural, sino que pueda convertirse también en una posibilidad de formación.