Análisis comunicativo del documental Los Estados Unidos de Trump: ¿Está amenazada la democracia de EE. UU.?
Basado en el documental de Deutsche Welle (DW)
Por: Valeria Castillo, Melissa Cabrera, Paula Vega, Caroline Vizcaíno.
Comunicación, verdad y poder
La comunicación está estrechamente relacionada con la construcción de la verdad, el ejercicio del poder y la vida colectiva. En el ámbito político, el lenguaje no solo informa: también orienta la interpretación de los acontecimientos, despierta emociones y busca influir en la opinión pública. Estas dinámicas aparecen en el documental de DW Los Estados Unidos de Trump: ¿Está amenazada la democracia de EE. UU.?, que presenta un escenario marcado por la polarización, la confrontación ideológica y la preocupación por el estado de las instituciones democráticas.
Para analizarlo, es útil relacionar sus discursos con distintas concepciones filosóficas de la comunicación: la persuasión de los sofistas, la crítica de Platón a una retórica separada de la verdad y la justicia, la teoría retórica de Aristóteles, la autoridad religiosa característica del pensamiento medieval y la confianza moderna en la razón y la experiencia.

De la persuasión griega a la razón moderna
En la Grecia antigua, el discurso era esencial para participar en la vida pública. Los sofistas, como Gorgias y Protágoras, destacaron la capacidad del lenguaje para persuadir y modificar opiniones. Esta perspectiva ayuda a comprender cómo los discursos políticos del documental buscan definir los acontecimientos y dividir a la sociedad entre un “nosotros” y un “ellos”. Las palabras no solo describen al adversario: también pueden presentarlo como una amenaza.
Platón cuestionó la retórica que pretende convencer sin estar comprometida con la verdad y la justicia. Desde su perspectiva, la eficacia de un discurso no garantiza que sea verdadero. Esta crítica permite advertir el riesgo de que el adversario político sea tratado como un enemigo y que las etiquetas sustituyan la discusión de argumentos. Cuando el señalamiento desplaza al diálogo, la comunicación pierde su función de búsqueda compartida.

Aristóteles, por su parte, explicó la persuasión mediante tres recursos: logos, ethos y pathos. El logos corresponde a los argumentos y razonamientos; el ethos, a la credibilidad de quien habla; y el pathos, a las emociones que se despiertan en la audiencia. En el documental, los especialistas aportan autoridad, las explicaciones históricas e institucionales ofrecen argumentos y las imágenes de violencia o las referencias a amenazas políticas generan respuestas emocionales. La persuasión combina, así, razón, credibilidad y emoción.
En la Edad Media, la verdad se vinculaba estrechamente con Dios, la fe y la autoridad religiosa. El documental muestra una continuidad de esta relación cuando presenta el cristianismo como parte de la identidad del movimiento MAGA y recoge referencias a una “guerra espiritual” (42:4643:27). También aborda la cercanía entre religión y poder político (43:27–44:21). En estos casos, la fe puede convertirse en un marco para interpretar la realidad y legitimar posiciones políticas.

Los símbolos religiosos y la idea de martirio también tienen una función comunicativa. La referencia al Valle de los Caídos vincula cristianismo, memoria y franquismo, mientras que sectores de la derecha presentan a Charlie Kirk como mártir tras su asesinato. Así, una muerte individual puede transformarse en símbolo de una causa colectiva, reforzar la pertenencia y movilizar emocionalmente a quienes consideran amenazados sus valores.
La Modernidad, en cambio, concede mayor importancia a la capacidad humana para conocer y cuestionar la realidad. El racionalismo destaca la razón y la duda como vías de conocimiento; el empirismo, la experiencia. En el documental, estas perspectivas se relacionan con los argumentos, testimonios, imágenes y hechos presentados para explicar la situación política. El espectador no tiene que aceptar pasivamente una interpretación: puede contrastarla, examinarla y formar sus propias conclusiones.
Polarización, identidad y construcción del enemigo
Las categorías anteriores permiten comprender que la comunicación política no se limita a transmitir información: también produce identidades, legitimidad y posiciones frente a los demás. En el documental, la polarización va más allá del desacuerdo sobre políticas concretas; alcanza la idea de quién representa legítimamente a la nación. Cuando un grupo es presentado como una amenaza interna, la diferencia ideológica puede convertirse en una clasificación moral y el adversario deja de ser alguien con quien debatir.
El caso del historiador Mark Bray ilustra cómo el conflicto puede superar el intercambio de ideas y convertirse en hostigamiento y señalamiento público. Desde la crítica platónica, esto debilita el diálogo, pues las ideas dejan de responderse con argumentos. A su vez, el uso político del cristianismo muestra cómo una creencia compartida puede legitimar una postura y fortalecer la identidad de un grupo. Estos discursos encuentran resonancia cuando conectan con valores, miedos, creencias y sentimientos de pertenencia que ya existen en la audiencia.
El historiador Jason Stanley aporta otra dimensión al recorrer Berlín y referirse al ascenso del nazismo en 1933. La comparación invita a considerar que las tendencias autoritarias pueden surgir desde dentro de las instituciones y no siempre presentan una apariencia evidente. La imagen de líderes vestidos con “trajes y corbatas” cuestiona la idea de que el autoritarismo siempre resulta fácil de reconocer y muestra cómo la apariencia de respetabilidad puede contribuir a construir credibilidad.
DW también construye un discurso
El análisis crítico debe incluir al propio documental. DW selecciona acontecimientos, testimonios, expertos, imágenes y referencias históricas para organizar una interpretación de la situación estadounidense. Las voces especializadas fortalecen el ethos; las explicaciones y comparaciones históricas construyen el logos; y las escenas de violencia, el asesinato de Charlie Kirk o las referencias al nazismo activan el pathos. Lugares como Berlín y el Valle de los Caídos, así como los símbolos religiosos, orientan la lectura de los hechos y aportan significado.
Reconocer estos recursos no significa afirmar que el documental sea falso o manipulador. Significa entender que todo producto audiovisual selecciona y organiza la realidad, por lo que no la presenta de forma completamente neutra. El receptor debe preguntarse qué voces se incluyen, qué hechos reciben mayor atención, qué emociones se despiertan y qué interpretación resulta de esa construcción.

Conclusión
El documental demuestra la vigencia de preguntas filosóficas sobre la verdad, la persuasión y el poder. Los sofistas permiten reconocer la fuerza persuasiva del lenguaje; Platón advierte sobre una retórica separada de la verdad y la justicia; y Aristóteles explica cómo se combinan argumentos, credibilidad y emoción. La Edad Media ayuda a interpretar el uso político de la fe y los símbolos religiosos, mientras que la Modernidad destaca la razón, la experiencia y la capacidad crítica del individuo.
En conjunto, el análisis muestra que los discursos políticos pueden movilizar emociones, construir enemigos, legitimar posiciones y reforzar identidades. Sin embargo, el documental también debe examinarse críticamente, porque su selección de voces, hechos e imágenes contribuye a orientar la comprensión del espectador. Una ciudadanía crítica no solo pregunta qué se dice, sino cómo se construye el mensaje, qué recursos se emplean para persuadir y si se mantienen abiertas las condiciones para el diálogo democrático.