Por: Arytsha Aholibama
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, consiguió la victoria en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de este 25 de octubre y gobernará Brasil durante un cuarto mandato, no consecutivo. Con cerca del 51,8 % de los votos, frente al 48,2 % de su rival, Flávio Bolsonaro, el dirigente del Partido de los Trabajadores logró remontar el resultado de la primera vuelta y frenar el regreso de la familia Bolsonaro al Palacio de Planalto.
Lula celebró su victoria como una derrota de la mentira, el ultraconservadurismo y el negacionismo. “Voy a hacer el mejor mandato que un presidente hizo jamás en este país”, afirmó durante su discurso en São Paulo.
Entre sus principales compromisos está mantener la lucha contra la deforestación de la Amazonía, dar continuidad a los controles contra la tala ilegal, la vigilancia por satélite y las políticas de conservación de los ecosistemas.
Mientras que en materia social, Lula promete continuar las inversiones en educación y sanidad, combatir la violencia de género y proteger la libertad religiosa. También plantea reforzar la regulación de las plataformas digitales para combatir los delitos cometidos en internet. Y en el ámbito internacional, defender la soberanía brasileña, asegurando que el país no aceptará ocupar una posición subordinada frente a otras potencias.

Sin embargo, el avance de la derecha en el Congreso podría dificultar la aprobación de sus reformas y obligarlo a negociar con sectores políticos opuestos a su agenda.
Por otro lado, su contrincante, Flávio Bolsonaro, anunció que solicitará la anulación de las elecciones, alegando irregularidades relacionadas con la ampliación del horario de votación en algunas regiones. Esta ampliación se produjo después de denuncias sobre dificultades de transporte que habían impedido a algunos ciudadanos acudir a las urnas.
La victoria de Lula Da Silva provocó reacciones de distintos sectores políticos de América Latina. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, lo felicitó diciendo : “Viva la democracia, ganó el pueblo de Brasil”.
El expresidente colombiano, Gustavo Petro, sostuvo que el resultado había frenado el avance de la extrema derecha en la región.
Mientras que el mandatario colombiano, Abelardo de la Espriella, reconoció que la voluntad popular debía respetarse en democracia, aunque no felicitó expresamente a Lula.
La victoria de Lula marca un nuevo capítulo para Brasil y para el equilibrio político latinoamericano. Su próximo mandato dependerá de su capacidad de cumplir promesas sociales y ambientales, negociar con un Congreso adverso y responder a una oposición que anunció una batalla judicial contra los resultados.