Por: Arianna Jiménez, Diana Pacheco.
Barranquilla respondió esa pregunta mirando hacia atrás. El pasado 26 de marzo, el Museo de Arte Moderno de Barranquilla (MAMB) inauguró “Álvaro Cepeda Samudio: vida, obra, fama. 100 años”, una exposición curada por el historiador y crítico de arte Álvaro Medina, que no solo conmemora el centenario de Álvaro Cepeda Samudio, celebrado este 30 de marzo, sino que lo vuelve presente.

La exposición, organizada en una especie de capítulos, propone un recorrido por su vida, su obra y sus distintas facetas como periodista, escritor y gestor cultural. Más allá de una cronología, se plantea una mirada amplia sobre un hombre que entendió la cultura como un espacio en constante movimiento.
Las fotografías, documentos, manuscritos, artículos de prensa, libros y publicaciones en revistas permiten tener un acercamiento al universo narrativo de Cepeda. También se revela su faceta como coleccionista, mostrando obras de arte que hicieron parte de su vida cotidiana, y su interés por hacer circular la cultura y el conocimiento.

Cepeda Samudio fue una figura emblemática del Grupo de Barranquilla, junto a intelectuales como Gabriel García Márquez. Desde allí, ayudó a transformar la manera de narrar el Caribe, pensándolo desde la modernidad y cuestionando las formas tradicionales de representación.
Su formación literaria, influenciada por las corrientes del nuevo periodismo norteamericano, marcó una escritura que se movía entre lo narrativo y lo periodístico. Cepeda Samudio fue periodista, escritor, cineasta y un profundo apasionado por el cine, lo que lo llevó a participar en proyectos como La Langosta azul y a impulsar el Cine Club de Barranquilla.

Su legado va más allá de lo que hizo: está en la manera en que entendía el periodismo: como un ejercicio vivo, hecho desde la observación, la calle y la necesidad de contar la realidad de nuevas perspectivas.
Cepeda Samudio fue, además, uno de los impulsores de la idea de crear un museo de arte moderno en Barranquilla. Hoy, ese mismo espacio alberga una exposición que, de alguna manera, materializa su visión. Tras su muerte en 1972, su archivo y colección quedaron en manos de su familia, especialmente de su viuda, Teresa Manotas de Cepeda, quien ha sido clave en la preservación de su memoria.

Abierta al público desde el 26 de marzo y disponible hasta octubre, la exposición se convierte en la oportunidad para recorrer las dimensiones de un hombre que se adelantó a su tiempo y replanteó la forma en que el Caribe se piensa a sí mismo.
A cien años de su nacimiento, su legado sigue vigente, convirtiendo a Álvaro Cepeda Samudio en leyenda. El tiempo transformó su obra y su manera de mirar el mundo en una huella que se escribe en cada página, se muestra en cada imagen y perdura en las historias que aún se sigue contando.