Por: Ariana López
Hablar de narración deportiva en Colombia es hablar de emoción, de pasión y de una conexión única con los aficionados. Desde sus inicios en la radio en 1986, Ramiro Alfonso Jiménez ha construido una carrera que lo llevó a convertirse en una de las voces más icónicas del país, logrando lo que pocos pueden: ser el sucesor del legendario Édgar Perea. Con su estilo vibrante y su entrega total, ha sabido mantener vivo el fervor de la narración deportiva en Barranquilla y más allá, dejando una huella imborrable en cada transmisión.
Pero, el camino no ha sido fácil. En una industria en constante transformación, Jiménez ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos, enfrentando desafíos como la irrupción de las redes sociales y la inmediatez de la información. Para él, la clave del éxito radica en la pasión, la disciplina y, sobre todo, la capacidad de evolucionar sin perder la esencia. En un mundo donde el consumo de contenido deportivo se ha diversificado, mantenerse relevante implica reinventarse constantemente y entender que el público es más exigente que nunca.
Sin embargo, más allá de la técnica y el conocimiento, Jiménez tiene claro que su verdadero propósito es transmitir emociones. Cada narración es una historia que debe hacer vibrar al oyente, convirtiendo un gol en un instante inolvidable. Sabe que el fútbol desata pasiones y que las críticas son inevitables, pero también entiende que su misión es llevar el espectáculo a cada rincón, haciendo que cada palabra resuene con la intensidad con la que se vive el juego en la cancha.
Su origen en la radio
Desde los 16 años, Ramiro Jiménez supo que su vida estaría ligada a la radio, ayudando a su padre en distintos quehaceres y vociferando los productos que vendían, una señora que pasaba por el lugar o más bien un “ángel” como él le llamó, le dijo que tenía voz de locutor y eso despertó en él una pasión.. Pero para él, más que una profesión, la narración es un arte. “Yo creo que uno nace con un talento para ejercer la narración deportiva, más que para el comentario o cualquier otra actividad dentro del periodismo deportivo. No creo que haya universidades que enseñen a narrar deportes”, afirma con convicción. Aunque reconoce la importancia de la formación académica, enfatiza que “uno va a la universidad a perfeccionar cosas, pero el talento se nace con él”.
En sus primeros años en la radio, la voz era un factor determinante para destacar. “En la época en que yo comencé, se tenía muy en cuenta la voz. Nadie que quisiera ser narrador deportivo podía tener voz de pajarito, porque la gente no le iba a prestar atención”. Sin embargo, con el tiempo ha visto cómo esto ha cambiado. “Ahora hay cantidad de jóvenes que quizás no tienen una voz fuerte, pero tienen el talento y la vocación. Porque esto también es de transmitir emociones”. La capacidad de transmitir emociones es determinante para Jiménez, le parece que es el éxito de su profesión.
Desde temprano, su talento lo llevó a trabajar con grandes figuras del medio, como Édgar Perea, quien se convirtió en su mentor. “En 1989, Perea compró Radio Mar Caribe y se llevó a los tres primeros lugares de sintonía: Fabio Poveda, que estaba en el segundo lugar, y yo, que era el tercero. Él viajaba mucho para narrar béisbol de grandes ligas, boxeo y mundiales de fútbol, así que mi función era reemplazarlo en su emisora y transmitir los partidos del Junior cuando él no estaba”. En 1992, cuando Perea se trasladó a Bogotá para narrar partidos de Millonarios y Santa Fe, Jiménez quedó como su reemplazo oficial. “Eso me disparó a nivel de audiencia”.

La Esencia del Narrador: Emoción y Conexión con la Audiencia
Para Jiménez, un narrador deportivo no solo informa, sino que hace sentir al público cada jugada. “Un narrador deportivo que no transmite emociones está condenado al fracaso. Uno tiene que lograr que la gente se erice cuando escucha un evento deportivo”. Este principio lo llevó a crear su sello personal: el famoso Sí, sí, gol, gol. “Siempre estuve en procura de que la gente identificara que cuando yo narrara un gol, lo narraba Ramiro Jiménez y no cualquier otro relator. Un día, narrando un gol de Ricardo Ciciliano con la Selección Atlántico, me equivoqué al decir su apellido. Luego escuché la grabación y vi que ahí podía salir algo interesante. Así que empecé a pulirlo hasta que quedó como el ‘Sí, sí, gol, gol’ que me ha acompañado durante años”.
Esta entrega total por su trabajo también lo ha llevado a desarrollar una rutina previa a cada transmisión. “Primero que nada, prepararme con respecto al partido: saber cómo alinean los equipos, cómo fueron las alineaciones de los dos partidos anteriores, si hay jugadores expulsados, quiénes son los goleadores. Además de eso, dormir mucho. Alguna vez un otorrino me dijo que las cuerdas vocales, aunque uno no hable, siguen en movimiento. La única manera de que realmente descansen es dormir. Por eso, el día de un partido me levanto tarde y, si el partido es en la tarde o la noche, no almuerzo, porque narrar implica trabajar con el diafragma y un estómago lleno puede afectar la voz”.

Grandes Momentos y Desafíos en su Trayectoria
A lo largo de su carrera, Jiménez ha sido testigo y protagonista de momentos históricos del fútbol colombiano. “He narrado ocho de los diez títulos del Junior. Cada narración es una experiencia única. Mi primer título fue en 1993, cuando Junior ganó en Barranquilla con un gol de Osvaldo Mackenzie en el minuto 46. En la transmisión, dije ‘Minuto 46, pero todavía hay tiempo. Junior todavía puede ser campeón de Colombia’. Y en ese mismo instante, Junior marcó el gol del título”.
Sin embargo, su carrera también ha estado marcada por desafíos y polémicas. Uno de los momentos más difíciles fue cuando decidió dejar la emisora de Edgar Perea para unirse a Emisoras Atlántico en 1993. “Perea me dijo que solo me podía aumentar el 3% de mi salario, y en Emisoras Atlántico me ofrecían tres veces más y cinco cuñas publicitarias que podía cobrar dentro de la transmisión. Por supuesto, me fui. Pero muchos fanáticos de Perea se disgustaron conmigo, hasta el punto de insultarme en la calle”.
La violencia en el fútbol también ha cambiado su forma de trabajar. “Antes era feliz acompañando al Junior a todas partes. Ahora solo voy a semifinales, finales y partidos internacionales porque con la violencia ya no me atrevo ni a ir a Santa Marta. Prefiero narrar desde mi estudio en casa”.
Seguir a la vanguardia en la era de las redes
A pesar de haber construido su carrera en la radio, Jiménez ha entendido la importancia de la transformación digital. “Uno tiene que cambiar con los tiempos. Hay narradores más jóvenes que yo que han desaparecido del mercado porque no han tenido la visión de transformarse. Yo me metí en redes sociales, hago transmisiones en mi canal de YouTube y en Facebook, y además hago Spaces en X antes de los partidos para conectar con la gente”.
Este esfuerzo le ha permitido mantener una audiencia fiel, incluso en el extranjero. “Me llaman de España, Estados Unidos, Italia, Chile… quieren enterarse de lo que pasa con Junior y opinar sobre el equipo. Eso me ha permitido mantenerme vigente en este nuevo mundo digital”. Su presencia en plataformas como TikTok, Instagram y Facebook ha sido clave para seguir conectado con la afición, a pesar de los cambios en la forma de consumir contenido deportivo.
Además, destaca que los jóvenes tienen hoy más herramientas para hacerse un nombre en el medio. “Antes nos tocaba buscar empleo en los medios, ahora cada uno tiene su propio canal de comunicación en las redes. Si hacen un buen trabajo, las plataformas mismas los van a monetizar. Yo nací en otra época y me ha tocado adaptarme, pero ustedes ya nacieron con ese chip”.
El Legado de una Voz Icónica

Su trayectoria y legado han sido reconocidos de muchas maneras, pero una de las más significativas fue cuando el periódico El Heraldo lo incluyó en la lista de los 100 personajes más influyentes en la historia del Junior, junto a Édgar Perea y Fabio Poveda.
A pesar de los años en el medio, su amor por la narración sigue intacto. “A veces pienso en retirarme, pero cuando hay un partido importante, me entra esa piquiña y me dan ganas de narrar”. Si tuviera que elegir cómo quiere ser recordado, lo tiene claro: “Como un narrador apasionado. Un narrador que en algún momento le dio alegría a alguien. Con que le haya dado alegría a una persona, con eso me conformo”.
Ramiro Alfonso Jiménez no es solo una voz en la radio, es un ícono del periodismo deportivo en Colombia. Su capacidad para emocionar, conectar y mantener vivo el fervor del fútbol y la pasión juniorista lo ha convertido en una referencia para varias generaciones de hinchas. Adaptándose a los cambios, enfrentado críticas, superando desafíos y reinventado su estilo sin perder su esencia.
Hoy, su narración sigue siendo un puente entre la pasión de los aficionados y la emoción de cada jugada. Principalmente en la radio y en sus diferentes redes sociales, su voz sigue vibrando con la misma energía con la que comenzó hace más de tres décadas. Su historia es un testimonio de vocación, entrega, disciplina y amor por la profesión, y su legado quedará marcado en la memoria de quienes alguna vez se emocionaron al escuchar su inconfundible “Sí, sí, gol, gol”.
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Xiomara
Excelente radiogragia de un icono en la narración deportiva.