Por María Camila Paternina Vallejo
El cuadro tiburón, Atlético Junior, no solo ha dejado una huella imborrable en la cancha, sino también en la identidad cultural y social del Caribe colombiano, con una trayectoria marcada por títulos, ídolos y una afición inquebrantable. Fundado el 7 de agosto de 1924 en Barranquilla, el club celebra este aniversario reafirmando su legado y compromiso con la grandeza. Con ser la cara, el escudo y el color de toda una región.
Oficialmente este club figura como Atlético Junior F.C. S.A. Para los más cercanos, puede ser ‘Juju’, como algunos lo conocemos de manera jocosa. “Los tiburones”, si los identificas con la mascota. O incluso, si no conoce el club y solo ha visto los videos virales en TikTok de sus hinchas con las oraciones más creativas para desahogar su descontento con el club no importa cómo usted lo escuche, lo vea o lo lea. Junior es el nombre del equipo de fútbol con mayor popularidad en la costa caribe. Y la cuarta hinchada más grande del país.
Un dato no menor, es que según reportes de distintos medios de comunicación deportivos, como Win Sports y One Football, en promedio de los 52 millones y algo de colombianos que hoy habitan en el país, al menos el 21,15% son junioristas (alrededor de 4 a 5 millones).
El Atlético Junior fue fundado el 7 de agosto de 1924. Su historia se divide en dos etapas: amateur (hasta 1947) y profesional (a partir de 1948). Desde entonces ha sido diez veces campeón en títulos de la Primera División del fútbol colombiano, tiene 2 Copas Colombia y 2 Superligas. Un equipo capaz de hacer creyentes a los que nunca han creído, hasta el punto de convencer al mundo que es posible la nieve en Barranquilla.
Junior no es solo Barranquilla
Lo que muchos puede que no sepan es que, irónicamente, lo que hoy conocemos como el ‘Junior de Barranquilla’, realmente no fue fundado para representar a la capital del Atlántico, ni a su cultura, o estilo de vida.
El club se fundó en los auges del siglo XX cuando el equipo ‘Juventud’ de los Hermanos Salesianos influenciaba el movimiento de la pecosa en las canchas amateurs del Atlántico. Es allí cuando una entusiasta del fútbol, una mujer, figuras que hoy escasean en las directivas del club, para no decir que son nulas, Micaela Lavalle de Mejía fue quien se puso la camiseta para sacar adelante la idea de que era necesario un equipo de fútbol que verdaderamente representara a las personas que no eran descendientes de italianos extravagantes ni de personas privilegiadas. Sino que, por el contrario, el equipo fuera la cara de las personas del común, sobre todo las que habitaban en San Roque y Rebolo.

Recuperado de Club Junior FC
Inspirada en Gabriel, Marcos y Juan, sus hijos, y otros muchachos del barrio, Micaela Lavalle cimento las bases del club, sin saber que un siglo después, se convertiría en el objeto de pasión y fervor de toda una región, y cultura, que se identifica con sus colores, logros, e incluso sus derrotas.

El tiburón viene de abajo pero va pa’ arriba.
Es así como un año después, el 7 de agosto de 1924, se funda debajo de un puente de la famosa calle ‘Las Vacas’, siendo el tercer equipo más antiguo de Colombia, bajo el nombre “Juventud Infantil”. Jugando su primer partido el 12 de octubre de 1924 enfrentando a la Argentina, no de Messi, sino Argentina F.B.C, obteniendo su primer triunfo por un marcador 2-1.
Juventud Infantil ingresó en 1928 a la Liga de Fútbol del Atlántico, dónde se coronó campeón en tercera categoría, ascendió a segunda, y para 1929 ya jugaba en primera categoría, un paso al fútbol profesional. Destacándose en torneos locales y regionales de relevancia popular. Y logrando el título en 1932.

Pasaron al menos de cinco a seis años para que se comenzara a nombrar, como hoy lo conocemos, “Junior”. Pero como todo debe llevar él dote de la formalidad para ser tomado con seriedad, en 1948 con el nombre “Atlético Junior” el club costeño logra ingresar a la División Mayor de Fútbol Colombiano. Con la dirección de Roberto ‘El Flaco Meléndez’, llegando a ser subcampeones, y crear expectativas para la temporada siguiente.
Y entre 1942 y 1947 se consolidó como uno de los mejores equipos colombianos, por su estilo de juego relajado y la misticidad de su técnica, creando un estándar llamativo acerca de la potencialidad del fútbol en el caribe colombiano.
101 años entre estrellas y estrelladas
El club rompió relaciones con la Asociación de Fútbol Colombiano, hoy FCF, luego de participar como selección nacional en el Sudamericano de Río de Janeiro, llegando a ser sancionado por ello, y quedar por fuera del campeonato durante dos años.
Junior regresa a la Dimayor en 1950, con fichajes brasileños como Haroldo Carlijó, Marinho Rodríguez y Sebastián Berascochea, bajo la dirección de Mario Abello Lobo. Sin embargo, esta campaña fue para el olvido, el club alcanzó, a duras penas, la octava posición, y solo pudo mantenerse dos años en primera división debido a una crisis en el soporte económico.
Gracias a Alberto Pumarejo y otras figuras, el club logra salir a flote y volver al ruedo de la Dimayor. Y para 1972 se vincula el empresario de origen sirio Fuad Char Abdala, en el líder y director ejecutivo del conjunto hasta la actualidad.
Sin embargo, la primera estrella, de las diez que ha ganado el cuadro tiburón, llegó solo hasta 1977 de la mano del argentino DT. Juan Ramón ‘La Bruja’ Verón. Posteriormente, la de 1980 con el argentino José Varacka; la de 1993, 2018, 2019 con Julio Avelino ‘Padrino’ Comesaña; en 1995 con Carlos “Piscis” Restrepo; en 2004 con el argentino “El Zurdo” Miguel Ángel López; en 2010 con el colombiano Diego Edison Umaña; 2011 con José ‘Cheche’ Hernández. Y la más reciente, y seguramente no la última, fue en 2023 de la mano del controvertido técnico colombiano Arturo Reyes.
Además, también registra dos Copas Colombia en 2015 y 2017. Y dos Superligas en 2019 y 2020. A nivel internacional aún no ha alcanzado ningún título formalmente. En 2018 fue subcampeón de la Copa Sudamericana tras perder en penales con Atlético Paranaense de Brasil.Y en Libertadores solo ha llegó a semifinales en 1994, cayendo ante Vélez Sarsfield de Argentina en penales.
Por fichaje no es, tiburones de oro
Atlético Junior ha sido un equipo no solo de historia, sino también de figuras fundamentales para consolidar su identidad. Junior ha sido la casa de referentes como Iván René Valenciano, máximo goleador histórico del club con 166 goles. Carlos Bacca, botín de oro en los años 2010, 2011 y 2023, uno de los máximos goleadores colombianos en la historia de Europa, y el segundo en Junior. Y otros como, Carlos ‘el pibe’ Valderrama, Sebastian Viera, arquero con más partidos en la historia del club (638) y con más títulos, tiene 13 goles con Junior, 11 de ellos en la liga colombiana. Víctor Danilo Pacheco, Dulio Miranda, Giovanny Hernández, campeón de la Copa América (2001). Teófilo Gutiérrez, único jugador colombiano en marcar en Copa del Mundo, Juegos Olímpicos, Europa League y Champions League, bicampeón con Junior. Entre otras grandes figuras que han marcado la trayectoria del fútbol colombiano e internacional, y fueron, son, y serán siempre tiburones de corazón.

Porque esto es Junior
Junior no es solo Barranquilla, Junior no solo es una invención costeña. Junior es la identidad de todo aquel que se identifique con la verosimilitud de la realidad con los milagros, el poder de la amistad, y la ‘paridera’ de vez en cuando, Junior para bien o para mal, es sentimiento. Puede ser sujeto, el verbo, y en ocasiones, hasta el predicado. Es el “porque ajá” más sentido de la hincha cada vez que le cuestionan su lealtad ante sus ocurrencias,que, con frecuencia, superan la ficción.
Llueva, truene o relampaguee, y aunque la asistencia al estadio esté decaída, o el técnico de turno sea muy desinteresado, o la hinchada no comparta las decisiones de la directiva: Junior, a sus de 101 años, sigue siendo el color de muchos, de una gran mayoría. Continúa siendo la razón por la que una región entera puede colapsar de cólera o de euforia. Puede ser la razón de un día cívico o el peor día del mundo. Puede generar brechas tan grandes, como también puede cerrarlas. Y aun teniendo de enemigo a la mitad de los periodistas deportivos del país, si algo es innegable, es la inmensa influencia que el Atlético Junior, ‘Juju’, “Los Tiburones”, o como usted quiera llamarlo, tiene sobre el país, siempre en la agenda pública.
Después de un siglo y algo más, sigue dando de qué hablar. Después de un siglo o algo más, pese a que no se sabe con certeza si algún día se pueda matar, lo que sí se sabe es que, si lo dejas vivo, aún sigue teniendo vigencia el buen dicho de Perea “Junior, tu papá”.