Escrito por: Luz Mary Romero A.
Este 25 y 26 de septiembre la Universidad del Norte reunió a representantes de distintas festividades en el 4° Encuentro Internacional de Carnavales del Caribe. Expertos de toda Latinoamérica compartieron sus experiencias en la organización de carnavales y reflexionaron sobre su papel en el desarrollo económico y social de sus regiones.
Entre los diversos invitados del día primer día del encuentro se contó con la participación del Carnaval de La Vega, considerado uno de los más grandes y coloridos de República Dominicana. Adolfo Maury, rey Momo de Barranquilla 2026, sostuvo un diálogo con el presidente de la Unión Carnavalesca Vegana, Martín Duquela, sobre la gestión de esta celebración y la relevancia que tiene para su ciudad.
Duquela y Maury se saludaron entre sonrisas al subir al escenario, recordando que el folclor “une a los pueblos caribeños más allá de las fronteras”.

Durante el conversatorio, se destacó la importancia del Carnaval de La Vega, que moviliza alrededor de 16 millones de dólares y atrae a unas 400 mil personas en el mes de precarnaval, con un impacto directo en el turismo y la economía local. “El 80% de todo lo que se puede generar en el carnaval se queda en La Vega, eso es importante porque entonces se está creando una economía de carnaval y eso definitivamente es el renglón, la basamenta de la economía misma del pueblo”, mencionó Duquela respecto al tema. También resaltó la participación de más de 3.000 artistas y 200 grupos, cuya labor fortalece la identidad cultural y genera empleo para artesanos, sastres y gestores.
Otro de los puntos centrales fue la sostenibilidad, ya que el Carnaval Vegano ha sido reconocido con el sello “Marca País” al cumplir estándares de la UNESCO con respecto a la gestión ambiental: “tiene que ver todo con el impacto ambiental, no solamente en la parte material, también la parte sónica porque el carnaval Vegano se hace en el casco urbano central, y eso amerita un esfuerzo para poder mantener un control”. Para ello, la organización implementa talleres y dinámicas de formación orientadas a reducir la invasión del espacio y promover mejores prácticas sin perder la esencia cultural y festiva que caracteriza a esta tradición.

Seguidamente, la conversación giró en torno a la figura del “diablo” en el carnaval, un símbolo cargado de significados religiosos y culturales. En el Carnaval de La Vega, el “diablo cojuelo” representa la dualidad entre lo festivo y lo punitivo, castigando a los “pecadores” en medio de la celebración. Esta imagen, con sus máscaras voluminosas y colores intensos, dialoga con la presencia de personajes similares como el Diablo o la Muerte en el Carnaval de Barranquilla, donde se representa la opresión colonial. Ambos casos muestran cómo el folclor caribeño transforma figuras históricas y religiosas en expresiones artísticas que preservan la memoria colectiva y fortalecen la identidad.
Asimismo, se subrayó el valor del carnaval como espacio de resistencia cultural y como celebración que conecta con la fe católica: “el carnaval es una actividad mágico religiosa básicamente, y nosotros [La Vega] somos una ciudad muy católica […]. La Iglesia entiende que de una manera u otra se conecta con su fe y por ende nunca ha habido un enfrentamiento”
El encuentro concluyó con la propuesta simbólica de conformar una “República Carnavalera del Caribe” que permita estrechar lazos entre las distintas festividades de la región y consolidarlas como motor de identidad, creatividad y cooperación cultural.
Los invitados se despidieron alegremente y reafirmaron que el folclor es un lazo común que une a los caribeños en identidad y celebración compartida.