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Por: Arytsha Aholibama

“En Colombia, existe una mala praxis de la política. Y yo creo que nosotros como jóvenes tenemos el poder y el deber de tratar de, por lo menos, con nuestros actos, enderezar un poco el rumbo de nuestro país”.

Freddy Orlando Ricardo Cantillo nació un poco antes de tiempo, a los ocho meses, debido a una preclamsia que obligó a su madre a dar a luz en Sincelejo, la capital sucreña, porque el Centro de Salud de Ovejas en el año 2000 no tenía cómo recibirlo. Así fue como comenzó la historia de quien 18 años después, se convertiría en el alcalde más joven de Colombia.

—La crianza de mis abuelos fue una de las cosas que más me marcó. Mis abuelos de parte de madre influyeron e influyen mucho en mi vida.

Freddy creció entre los altos Montes de María en Ovejas, la sabana sincelejana y el campo san onofrino. Sus abuelos maternos, el señor Álvaro Cantillo y Ruth Martínez, le regalaron el primer contacto con la tierra, la agricultura y su pasión más profunda, los caballos. Freddy cuenta como con tan solo meses, su abuela lo amarraba a una silla encima del caballo y lo paseaba. Pero lo que más recuerda, es la enseñanza sobre la importancia del campesino y el valor de la humildad.

Su padre, Freddy Ricardo Rodríguez, con su carácter y su templanza, siempre enseñándole a ser un hombre de “todero”, que lo que hiciera, lo hiciera bien. Mientras que su madre, Marta Cantillo Martínez, fue su apoyo incondicional en cada uno de sus sueños. Cuando Freddy quiso empezar a jugar fútbol, tocar acordeón e incluso empezar con su carrera política en la personería estudiantil, ella lo apoyó.

—Creo que fue siempre mi apoyo y mi alcahueta en todo momento—cuenta con una sonrisa, que dibuja en su mejilla un hoyuelo.

Vivió hasta los 7 años en el barrio La Cruz de Mayo y luego el barrio Boston en Sincelejo. Desde muy pequeño, debido al trabajo de sus padres, aprendió el valor de la responsabilidad. Todas las tardes, después del colegio, se quedaba con su hermana, María Belén, haciendo tareas y cuidándose el uno al otro.

Durante 14 años jugó fútbol competitivo en escuelas de barrios, una etapa que le dio el carácter y la disciplina de la que goza hoy. Cuando tenía 12 años, luego de llegar de una de sus prácticas de futbol, se quedó observando a un vecino, que todas las tardes se sentaba en la terraza a tocar el acordeón.  Con un oído privilegiado y la guía del maestro “Chongo” Rivera, el acordeón se terminó convirtiendo en su refugio.

Inicialmente estudió en el Liceo Celestin Freinet, en Sincelejo. Y luego, en el Liceo Panamericano Campestre, donde mientras era el recochero de la clase, se encontró con su lado de líder. Freddy recuerda entre risas y mucho cariño, al coordinador académico de su promoción, el profesor Froylan Salgado—al que considera como un padre—, quién lo sentaba siempre en la primera fila para mantenerlo controlado. Eventualmente, en 2017, cuando cursaba grado once, obtuvo su primera victoria en la política, ganando las elecciones a personería.

—Mi mayor logro fue gestionar con Doña Blanca Sebá, un aula literaria para el disfrute de todo el colegio. Yo dije, como que sí, aquí hace falta otro lugar donde también podamos ejercer clases de otras maneras, y dejamos ese legado allá en el Liceo Panamericano Campestre.

Suelta un suspiro cargado de nostalgia, antes de confesar que, para él, una de las mejores etapas en la vida de una persona, es la estudiantil. Es un periodo único, que ayuda a todos a formar carácter y desarrollar la personalidad, por lo que él resalta lo importante que es esforzarse para que todos los niños y jóvenes puedan disfrutar de estos espacios. Freddy recuerda como después de jugar futbol en los descansos, iba a comerse una empanada de pollo donde la señora Elsy y luego recibir un regaño por llegar sudado y desencajado al salón.

Un joven gobernando un municipio

—¿Cómo terminas siendo el alcalde más joven en la historia de Colombia?

—No fue algo que esperaba. Era 2019, y yo estudiaba Derecho en la Universidad Libre de Barranquilla, cuando me dijeron que existía la posibilidad de ser el alcalde de Ovejas, pero tenía que frenar mis estudios—cuenta mientras pasa una de sus manos por su barba.

La política no fue una elección calculada, sino un propósito que Freddy siente que Dios le trazó. Desde muy pequeño siempre sintió la vocación de ayudar a los demás, si tenía unos zapatos que ya no le quedaban, los regalaba a un compañero de futbol; si a alguno de sus amigos se le dañaba una guacharaca, él gestionaba para conseguirle otra. Ser generoso con los demás, era su manera de agradecerle a Dios los privilegios que él era consciente que gozaba.

Él recapitula la ocasión en la que tuvo que hablar con la Dra. Zhejer Gutiérrez González, Decana de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, para contarle la oportunidad que tenia de aspirar a una alcaldía. La decana lo mira y le pregunta: Freddy, ¿Cuántos años tienes?, a lo que Freddy le contesta que 18 años. La decana, dejando ver un tono de experiencia en la voz, le recuerda que él tiene toda una vida por delante y muchos años para estudiar, pero para ser alcalde, eso no les pasa a todos.

—Váyase mijo, que usted va a ser alcalde—le dice Gutiérrez.

Y así fue. Freddy, con tan solo 18 años y un sueño por cumplir, detuvo sus estudios y se fue al corazón de los Montes de María, Ovejas, el terruño que lo vio crecer. Empezó su recorrido en los 11 corregimientos de Ovejas, llevando nuevas ideas y promesas para el pueblo ovejero, sembrando la esperanza en un municipio que llevaba más de 20 años bajo el poder dos poderosas familiares ovejeras. Él nunca dijo su edad mientras hacía campaña, por miedo a ser subestimado y juzgado por no tener la suficiente experiencia; una realidad que viven muchos jóvenes en Colombia en la actualidad. Sin embargo, Freddy no imaginaba que terminaría convirtiéndose en el alcalde más joven de Colombia.

El 27 de octubre del 2019 fue electo alcalde del municipio de Ovejas con 9,553 votos, es decir, el 57.85% de votación, ganándole por más de 3,000 votos a su contrincante más fuerte. Este fue un momento de mucha euforia entre todo el equipo de trabajo. “Un gran propósito para renovar a Ovejas” fue el lema que lo acompañó toda su campaña y que a partir de ese momento seria la bandera de su administración.

Eventualmente, Freddy regresó a la Universidad Libre, pero al averiguar cómo funcionaria todo para retomar sus estudios, entendió que era imposible dejar tres o cuatro días a su pueblo para estar en Barranquilla. Ellos necesitaban a una persona que estuviera con ellos y les devolviera la sensación de un alcalde cercano y confiable. Por lo que, junto a su familia, decidió homologar su carrera de Derecho y continuar estudiando en la Corporación Universitaria del Caribe CECAR, sede en Sincelejo. Lugar donde también estudió de manera virtual, Administración Pública.

—Dos días después de ganar, fue cuando me enteré de que era el alcalde más joven de Colombia, cuando RCN me llamó a entrevistarme.

—¿Cómo te sentiste en ese momento?

—Emocionado, claro. Sin embargo, al mismo tiempo sentí la enorme responsabilidad que se aproximaba. Así que, desde entonces, me enfoqué en asesorarme, escuchar y aprender de los mejores.

Freddy, con 19 años recién cumplidos, empezó a administrar un municipio. Por supuesto, tuvo el asesoramiento de su padre en temas legales, el apoyo de su madre como Gestora Social de Ovejas, los secretarios que fueron un pilar fundamental y todo un equipo que anhelaba la renovación de un pueblo, que por décadas había sido olvidado. Figuras como el Eder Valeta, asesor económico y a quien Freddy le guarda mucho respeto y cariño, fueron claves en la construcción, de la que por cuatro años fue considerada la mejor administración del departamento de Sucre y Freddy ganó el reconocimiento a nivel nacional como uno de los mejores alcaldes en municipios de VI categoría. Todos creían en el mismo proyecto, jalaban pa´el mismo lado, y eso fue decisivo en la construcción de un territorio.

La renovación de Ovejas

Durante su tiempo como alcalde, se enfrentó a muchos retos. Una inesperada pandemia que atrasó muchos proyectos y obligó a que mejoraran un sistema de salud que estaba fallando hace años. En materia de infraestructura, Freddy logró entregar 19 calles, 16 placas huellas, 4 parques, remodeló la Casa de la Cultura y el cementerio, además de la construcción de una sede propia para la Alcaldía.

—Cuando eres joven, te subestiman mucho. No solo en el aspecto político, en todo.

Cada día, él debía trabajar en demostrar que si podía manejar una administración publica, con poca experiencia, pero con las ganas de lograr un cambio real en su pueblo. En todo el mundo, los jóvenes deben enfrentarse a los cuestionamientos de si en verdad son capaces de sobrellevar ciertas responsabilidades.

Al momento de gobernar, siempre tuvo en cuenta tres ciclos que debía romper: Primero, el alcalde ausente. Freddy vivió en Ovejas durante los cuatro años, visitando veredas, corregimientos y barrios; fueron una administración con gran presencia territorial, llevando médicos, juguetes y servicios sociales a lugares más apartados del municipio. Segundo, el alcalde que nunca puede. Ellos eran una administración de puertas abiertas, que trataban de atender a todos y siempre estaban dispuestos a escuchar los problemas de la gente y solucionarlos. Visitaron el territorio y escucharon lo que el pueblo pedía, instalaron tubería y pintaron parques. Tercero, acabar con el atraso histórico. Se realizaron proyectos de energía fotovoltaica y de incentivos a la productividad. En materia cultural, se recuperó el carnaval, las cabalgatas y el Festival Nacional de Gaitas, donde el protagonista era el ovejero, su gastronomía y tradiciones.

—Logramos que Ovejas fuera un lugar del que se hablara en todo Sucre. Así que, de cierta forma, rompimos el ciclo que estaba acabando con el municipio.

También cuenta como al estar en el poder entendió no era para todo el mundo. Y que ahora, con 25 años y con un poco más de experiencia en la vida, aprendió que desde el primer momento en el que se asume un cargo hay que recordar que solo eres un simple administrador y jamás permitir que el poder se te suba a la cabeza. Él con orgullo cuenta como se logró abrirle un espacio para los jóvenes, porque si él pudo, otro joven con sueños de mejorar su territorio también puede.

— Dios me regaló los estudios y a mi familia, que fueron una enrome ayuda en el proceso. Sin embargo, fueron esas actitudes y responsabilidades que asumí, las que llevaron esa administración al hecho. Y fueron la prueba, de que los jóvenes también podemos hacer política, y política de la buena.

Freddy sigue siendo el mismo que se comía una empanada de pollo en el recreo y llegaba sudado al salón, pero ahora con la satisfacción de haber demostrado que, en Ovejas, la juventud no es sinónimo de inexperiencia, sino de renovación.

—La gran mayoría de cosas que te generan satisfacción, ocurren cuando ya no eres alcalde. Yo puedo caminar mi pueblo tranquilamente y la gente me sigue diciendo: Ey pollo, ¿todo bien? Reciben a uno con un abrazo, con un beso—admite—. Saber que hiciste las cosas bien y quedaste una huella imborrable, es el mayor premio o reconocimiento que puede recibir servidor público.

Freddy Orlando sabe que su historia como servidor público apenas tuvo un primer tiempo. Hoy, mientras camina las calles de Ovejas con la misma seguridad de quien se amarraba firme a la silla de un caballo, el pueblo se pregunta si este joven planea volver a estar al mando del municipio que lo acogió.

Comments
  • José Francisco Villamil Martinez

    Excelente Líder, un joven con carisma y vocación al servicio de la gente,especialmente de los mas necesitados, pasión, entrega, dedicación. Freddy Orlando Ricardo Cantillo, si lo hizo bien en su mandato como alcalde del pueblo de Ovejas, si aspirara a un segundo mandato lo hará mejor.

    22 abril, 2026
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