Escrito por: Sharid Núñez Urueta
En la edición 28 de la Cátedra Europa, la Universidad del Norte abrió un espacio para explorar los universos literarios de uno de los poetas más singulares de Colombia. La charla “El extraño mundo León de Greiff”, realizada el 1 de octubre, llevó a los asistentes a recorrer la complejidad de su obra, entendida como un conjunto de mundos paralelos construidos con palabras.
De Greiff (1895-1976), considerado uno de los pilares de la poesía colombiana del siglo XX, fue recordado durante la conferencia por su estilo barroco, hermético y profundamente musical. Su escritura, marcada por el uso de neologismos, arcaísmos y palabras poco comunes despertó la curiosidad y el interés de los asistentes, profesores y estudiantes presentes.
Como señaló el especialista Luis Fernando Macías durante su intervención: ‘Al principio uno lo lee y hay palabras que no entiende y no importa, ese ritmo se te termina pegando’.
El eje central de la conferencia giró en torno a la manera en que De Greiff exploró su identidad a través de los heterónimos, a los que llamaba sus “otros-yoes”. Estos personajes literarios le permitieron subvertir y tergiversar su propia identidad, creando múltiples voces desde las cuales podía reflexionar sobre la vida, la existencia e incluso burlarse de la solemnidad literaria.”
Los heterónimos de De Greiff
- “Otros-yoes”: así denominaba a sus heterónimos, para aludir a las distintas personalidades que habitaban su obra.
- Creación de identidades: mediante figuras como Leo Legris, Matías Aldecoa y el personaje de “El Relato de Gaspar”, De Greiff asumía posturas diferentes para pensar el mundo desde ángulos alternativos.
- Exploración del yo y la existencia: los heterónimos funcionaron como un laboratorio de introspección desde donde abordaba los misterios de la vida y lo metafísico.
La conferencia se desarrolló hasta el mediodía y concluyó destacando el contraste entre la rutina y la bohemia del escritor: oficinista durante diez horas diarias, lector políglota en las tardes de café y tabaco, y solitario creador en las noches. Pese a autodenominarse ‘perezoso’, dejó más de 24.000 páginas manuscritas, un legado que aún invita a preguntarse: ¿qué habría pasado si no lo hubiera sido?
Para quienes deseen acercarse a su obra, se recomendaron antologías fundamentales: la de Fernando Charry Lara publicada en Isor de Madrid, la de Darío Jaramillo Agudelo editada por el Fondo de Cultura Económica y los relatos agrupados por Jean Marx en Bogotá.
Se espera que las obras de León de Greiff sigan leyéndose en voz alta, no solo como un ejercicio estético, sino como una manera de descubrir en su poesía un manifiesto de lo más profundo de la existencia humana.