Por: Daniel Salas Rangel | Imagen de Auditool
La inteligencia artificial ha sido sujeto de debate por su implementación en ámbitos educativos, laborales y rutinarios. Siempre se piensa en la IA como la herramienta para salir de un apuro con una tarea o cuando se necesita saber más de un tema sin tener que leer de más. La IA es vista como una solución que debe controlarse, pero qué pasa cuando esa solución es realmente el instrumento perfecto de manipulación e ilegalidad.
La primera hipótesis que trae el uso de la IA para actos delictivos es la facilidad que da para la creación de herramientas que sirvan para ciberataques, y que las personas sabiendo la flexibilidad que hay de leyes en Colombia, pues la aprovechan.
La segunda hipótesis está relacionada con el aumento de los ciberdelitos en Colombia. Según la encuesta IA Monitor 2024 de Ipsos, el 71 % de los colombianos afirma tener una buena comprensión sobre la inteligencia artificial. Este dato muestra que la población está cada vez más familiarizada con las herramientas tecnológicas, lo que puede tener un doble efecto: por un lado, impulsa la innovación y el aprendizaje; pero por otro, incrementa el riesgo de un uso indebido de la IA. A medida que más personas dominan esta tecnología y conocen sus posibilidades, también crecen las oportunidades para que algunos la utilicen con fines delictivos o poco éticos.

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El 48 % de los colombianos se sienten nerviosos al usar la IA, según la encuesta IA Monitor 2024 de Ipsos. ¡Y vaya que deberían estarlo! Porque el desarrollo de la inteligencia artificial aumenta los casos de ciberdelitos y trae consigo más dudas que certezas sobre la seguridad que trae el uso de la misma.
En primer lugar, la evolución de las IA como la de Meta o ChatGPT ha hecho que sea más fácil el robo de identidad por medio de imágenes falsas. En realidad, tú, querido lector, y yo podríamos crear ahora mismo una foto tan perfecta que podría volverse un delito. El 17 % de colombianos han sido victimas de robo digital en el 2024, según el estudio de Dynata. Me incluyo en ese porcentaje de personas que caímos en la trampa de la perfección de la IA y terminamos perdiendo más de lo que pensamos. En mi caso particular, me fijé en una fantasía que me prometía muchas cosas a las que podía acceder a cambio de algo. Lo acepté y terminé con las manos vacías, todo porque crearon la foto de una persona que parecía real, pero que estaba hecha con inteligencia artificial.
En segundo lugar, la inteligencia artificial cada vez se implementa más en sitios webs para agilizar la experiencia en ella o usar el algoritmo para darle mejores recomendaciones. El caso es que esa IA que se considera segura, se convierte en el medio para la intercepción de datos informáticos, y es que ese delito creció un 45 % entre 2021 y 2022, según la Cámara Colombiana de Informática y Telecomunicaciones.
En tercer lugar, la poca seguridad, advertencia del uso de la IA y libertad para hacer lo que uno quiera permite que haya flexibilidad para la creación de cualquier tipo de método de ciberdelito que se pueden ejecutar en cualquier contexto. Una forma de ejemplificar esto es el aumento de denuncias en Bogotá por casos de ciberdelitos con un 32 %, según el CAI Virtual de la Policía. Además, muchos jóvenes hacen parte de la población afectada por estos ciberdelitos, llegando incluso a experimentar graves consecuencias por estos ataques.

Imagen generada por inteligencia artificial (IA)
Para mí, no tiene sentido que exista un debate sobre si debería haber una ley que regule la IA. Claramente tienen existir normas que determinen como usar la IA en Colombia, y estas no solo deben estar pensadas para quienes somos más susceptibles a recibir un daño, sino para cualquier persona que utilice mínimamente esta herramienta. Esto es fundamental si se tiene en cuenta que hay una parte de la población que no tiene claro el uso de esta y otra que puede usarla para fines no éticos.