Por: Arytsha Aholibama
El departamento de Córdoba, ubicado al norte del país, enfrenta una de las emergencias climáticas más severas de los últimos años. Las fuertes lluvias asociadas al fenómeno llamado “Frente Frio”, que corresponde a masas de aire helado que se desplazan durante el invierno boreal han provocado inundaciones, dejando al 80% del territorio con daños irreparables, a 40,000 familias afectadas y al menos 140,000 damnificados, según Erasmo Zuleta, gobernador de Córdoba.
El escenario en este territorio es preocupante: viviendas completamente sumergidas, familias sin techo y comunidades que se movilizan únicamente en canoas. Las pérdidas materiales son incalculables y han obligado a cientos de personas a desplazarse hacia zonas más seguras.
Por el momento, no hay una cifra exacta de muertes, sin embargo, el Gobierno Nacional confirmó la muerte de al menos cinco personas.
“Una corriente que llegó sin aviso, se lo llevó todo”, este es el testimonio de cientos de ciudadanos afectados en todo el departamento: hay inundaciones en Montería, Canalete, Puerto Escondido, Los Córdobas, Monte Líbano, Tierra Alta, Puerto Libertador, Lorica y San Bernardo. Asimismo, las subregiones de Sucre: La Mojana y San Jorge también han sufrido los estragos del cambio climático en el Caribe.
La crisis también golpea con fuerza la economía local. Comerciantes, agricultores y pequeños empresarios han perdido su sustento diario. Argemiro Pérez, propietario de un negocio de repuestos para motores en Montería, señala que si bien las autoridades municipales y departamentales han reaccionado ante la emergencia, las medidas podrían fortalecerse. “El sector comercio se ha visto gravemente afectado y es necesario tomar decisiones rápidas para reactivar la economía”, afirmó.
En medio del debate sobre las causas de la tragedia, el presidente Gustavo Petro señaló que la hidroeléctrica de Urrá, construida en los años noventa entre Córdoba y Antioquia, habría alterado el flujo natural del agua en la región. A través de su cuenta en X, el mandatario sostuvo que la obra “no se hizo para generar energía sino para secar tierras de la nación y dañar el flujo natural del agua en Córdoba”, lo que, según él, explica parte de la actual emergencia.
Aunque se prevé una disminución de las lluvias en los próximos días, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) informó que se mantendrán las alertas hidrológicas ante el riesgo de nuevas crecientes. Mientras continúan las labores de atención y evaluación de daños, crece el llamado de las comunidades a las autoridades departamentales y municipales para que la ayuda humanitaria llegue con mayor rapidez, especialmente a los municipios más apartados, donde muchas familias aseguran no haber recibido aún el apoyo necesario.