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Por: Javier Franco Altamar

La humilde pretensión de Esther Forero cuando compuso Volvió Juanita fue dejar un testimonio de su retorno a Barranquilla luego de 11 años de aventura artística por varios países de Centroamérica y por Estados Unidos, pero en sus cálculos jamás estuvo que esa canción se fuera a convertir en el himno navideño de República Dominicana.

 Y no solo eso: la canción dio hasta para una película en ese país, y quizás no hay rincón en el planeta donde un migrante nostálgico de nuestros pueblos de Centroamérica y el Caribe que no se sienta tocado por sus notas, sobre todo, los dominicanos.

Todo este impulso se debe, por supuesto, a la versión más reconocida del tema, es decir, la grabada por la orquesta Los vecinos’ en 1984. La cantó Milly Quezada, reconocida como ‘La reina del merengue’ en su natal República Dominicana. Pero si bien es cierto esta versión contiene algunos apartes improvisados por Milly, no hay mensaje navideño por ninguna parte. ¿Cómo pudo darse entonces tal fenómeno?

Volvió Juanita tiene una historia tan ancha y larga, que, para comprenderla en todos sus aristas y dimensiones, toca examinarla línea por línea, partiendo, necesariamente, de la versión original, la grabada por la orquesta de Pacho Galán en 1978 con la voz de Joe Arroyo. Y es mejor así, porque pese a que la letra es básicamente la misma en las dos versiones, en la de Pacho están presentes algunos aspectos más cercanos a la mente de su autora.

Aunque es importante resaltar, por supuesto, que los giros incorporados por Milly Quezada en la versión merenguera de 1984 tienen una fuerte cuota de responsabilidad en lo que terminó pasando con esta canción. Porque la de Pacho Galán es el poema primario de Esthercita, pero trasladado a un sabroso cumbión de menor velocidad.

Los dos comienzan igual:

Volvió Juanita,

y dijo que no volvía.

Volvió con una maleta,

cargada de lejanía.

En primer lugar, Esther (o Esthercita, como era más reconocida) prefiere mencionarse en tercera persona y con nombre cambiado. Es una decisión que le permite ubicarse en una perspectiva externa, más flexible que una interna, con pretensiones de objetividad y con posibilidades más abiertas para describir y escenificar.

El “dijo que no volvía” plantea el inicio de la canción con un retorno que es, a la vez, promesa y paradoja.  Apunta, sin embargo, a que Esthercita no tenía intenciones de regresar a su natal Barranquilla. De hecho, se había lanzado a su viaje acompañada de un hombre a quien amó muchísimo y que fue clave en su perfil musical: el poeta cartagenero Jorge Artel, auténtico embajador de la cultura afrocolombiana.

Como relata el investigador Alvaro Suescún -el hombre que mejor conoce la vida de Esthercita-, ella y Artel se conocieron en Cartagena en 1943 a instancias del Jefe de Extensión Cultural de la Gobernación de Bolívar Aníbal Esquivia Vásquez.  De hecho, fueron ellos los dos quienes le aconsejaron a Esther que diera un giro en sus interpretaciones, abandonara los boleros, tangos y mazurcas a la usanza de la época, y se dedicara más a los aires colombianos caribeños.

Seis años después de aquel encuentro, más concretamente en septiembre de 1949, ya tenemos a la pareja Artel-Forero iniciando el recorrido por las Antillas, Estados Unidos y Centroamérica dado el acoso y persecución política a que era sometido el poeta por su simpatía con la izquierda liberal.

En el extremo izquierdo , Artel; y en el otro, Esther Forero. New York 1955

El asesinato del candidato presidencial de esa línea, Jorge Eliécer Gaitán, ocurrido en abril de 1948, y con quien simpatizaba Artel, fue el detonante de aquella persecución, y el poeta tuvo que huir a Maracaibo (Venezuela) donde, gracias al apoyo del presidente venezolano, Rómulo Gallegos –quien también era escritor-, se convirtió en Jefe de Redacción del periódico ‘Panorama’.

Mientras estaba allá, Artel motivó a Esthercita -quien se había quedado en Barranquilla- para que lo acompañara, lo que mejor podía servirle para proyectarse en el plano artístico internacional. En esos momentos, ya Esther se acercaba a sus 30 años de edad.

La idea era establecerse en Venezuela, pero en noviembre de ese año, 1948, un golpe militar, liderado por su propio ministro de Defensa, Carlos Delgado Chalbaud, sacó a Gallegos del poder, y Artel, asustado por lo que se le venía encima, alistó maletas y se trasladó con Esthercita justamente a República Dominicana.

Los dos fueron estableciendo sólidos vínculos para el desarrollo de sus inquietudes culturales en las diferentes estaciones de paso. Ya lo había hecho en Maracaibo y Caracas de Venezuela; luego vino Santo Domingo en República Dominicana; San Juan, Ponce, Santurce, Aguadilla, en Puerto Rico; La Habana y Santiago en Cuba; Nueva York en Estados Unidos; Ciudad de México, Veracruz, Oaxaca, Guanajuato, y después todo Centroamérica hasta llegar a Panamá.

Durante todo este recorrido, Esther Forero tuvo la oportunidad de codearse y grabar con gigantes de la música como Rafael Hernández, Maximiliano Sánchez, René Touzet, Mario Bauzá, Tito Puente, y otros más. Hasta que se dio una situación en Panamá que la impulsó a regresar a su tierra: el poeta Artel se había enamorado de una jovencita con la que terminaría casándose allí mismo y es la madre de sus hijos Miguel y Jorge Nazim: Ligia Alcázar. Esthercita, pues, desplazada de su condición de pareja, tomó el primer barco que encontró disponible y llegó a Barranquilla en 1960.

En la guacherna de 2019, la reina del Carnaval, Carolina Segebre lució una indumentaria en alusión a Juanita

La escena de su llegada al terminal marítimo aparece reconstruida en la versión original de Pacho Galán:

Volvió Juanita,

con su pollera pintada

de pájaros y colores

de amores y de canciones.

Qué bonita se ve,

caminando por el puerto,

regresando otra vez

a su gente y a su pueblo…

La esencia de este mensaje se conserva en la versión de Los Vecinos, pero con un pequeño cambio: Juanita se ve bonita, pero “llegando del aeropuerto”. Eso se debe a que en 1984, el transporte aéreo de pasajeros ya había desplazado del todo al marítimo en el área del Caribe y era lo de sentido común para el oyente de la época. A diferencia de lo que había ocurrido con Esthercita en 1960, cuando las rutas marítimas eran todavía una opción para los viajeros con menos prisa o con mucho equipaje. Barranquilla, en específico, era un nodo clave para las líneas que bajaban desde Nueva Orleans o Miami hacia el Canal de Panamá. Ciudades como Puerto Limón (Costa Rica), Colón (Panamá) y Puerto Barrios (Guatemala) estaban conectadas por barcos de carga general que aceptaban pasajeros.

La vestimenta de nuestro personaje se describe con un estampado literal y uno metafórico de “amores y canciones”. En este sentido, la letra está cargada con elementos poéticos de afectación sensorial y afectiva condensados en un repertorio de imágenes táctiles, visuales, olfativas y sonoras que “tocan” a Juanita y a su comunidad. Ya hay más todavía:

Ay, Juani Manuela,

su misma piel de panela,

cuando bailaba la cumbia

en noches de luna llena.

Y su cuerpo de palmera,

sabor de coco y canela

alegría y aguardiente,

le resbalan por las caderas

Cuando en su plataforma de entrevistas y análisis musical ’10 preguntas’, el productor, arreglista y compositor dominicano Junior Cabrera le pregunta a Milly Quezada por el mensaje de la canción, ella se concentra un rato en esta estrofa y reacciona como tocada por una corriente eléctrica cuando la canta a capela.

-Ay Dios mío: qué lindo eso… Qué mujer tan pintoresca era Esther Forero -dice- Esther Forero tenía ese amor por sus costumbres. Era costumbrista y tenía un millón de canciones así guardadas en un baúl. Le encantaba retratar las cosas de Barranquilla y los carnavales.

Ella, sin embargo, le hizo unas pequeñas variaciones.

Esta Noche, el trabajo discográfico de Los Vecinos donde está ‘Volvió Juanita’

Para empezar, la piel de panela de Juani Manuela -ya sabemos que Manuela es el segundo nombre de nuestro personaje- pasó a ser de “canela”, con lo que la palabra rimará consigo misma cuatro líneas más adelante. Y en vez del recuerdo de la danza de cumbia causante del color de la piel de la bailadora, invocará un posible baile de “rumba” aunque también “en noches de luna llena”. Son elementos, por supuesto, de mejor vínculo con la realidad dominicana. Lo de la alegría y el aguardiente que resbalan por las caderas del personaje nos hablan metafóricamente de lo que invoca y transmite al andar.

Pese a la presencia de las pequeñas variaciones que hemos resaltado, Milly Quezada siempre ha sido muy enfática en defender la creación poética integral de Esther Forero; y aunque en República Dominicana han hecho suya esta canción, ella misma ha aclarado, una y otra vez, que su origen es absolutamente barranquillero.

En esa entrevista y varias otras, Milly Quezada ha entregado detalles de cómo llegó esta canción a Los Vecinos. Cuenta que se debió a una ocurrencia de su hermano Rafael, el arreglista del grupo.

La orquesta se había conformado en 1974 en el vecindario de Washington Heights, Nueva York, a iniciativa de tres de los hermanos Quezada: Rafael, Milly y Martín, y unos vecinos suyos también inmigrantes centroamericanos, entre ellos Rafael Vásquez, mejor amigo del otro Rafael.  El nombre con que la agrupación se daría a conocer en el mundo tiene que ver con esa circunstancia.

Primero, se hizo popular entre los latinos de New York. Luego se impuso en varios países de Centroamérica a partir de República Dominicana, y después vino el momento de su expansión por el resto del continente con su entrada al mercado colombiano a través de Barranquilla, en provecho de su Carnaval. La iniciativa fue de Rafael Quezada, que como hermano mayor, lideraba la agrupación.

El puente lo tendió el empresario soledeño Enrique Chapman, quien había organizado un espectáculo musical en el condado newyorkino de Quenns con la participación de Los Vecinos. En el marco de ese contacto, y al conocer las intenciones de Rafael, Chapman le habló de Esthercita, de sus dotes de poetas. “Yo la comparé siempre con Casandra Damirón -le dijo Milly a Junior Cabrera en la entrevista de marras-. Ella es la Casandra Damirón colombiana.

Y puede que lo sea: Damirón (nacida en 1919 y fallecida en 1983) fue una cantante, bailarina y folclorista dominicana, conocida en su país como “La soberana de la canción”. Esthercita empezó a ser conocida, desde muy joven, como ‘La novia de Barranquilla’, y ya tiene su propio Día Nacional por Ley de la República 2131 de 2021, y su leyenda sigue creciendo.

Mllly y Esthercita en uno de sus últimos encuentros en Barranquilla

Esthercita les entregó a Los Vecinos varios temas que fueron contundentes en la popularidad de la orquesta, asegura Milly. Entre ellos, además de La guacherna, Tambores de Carnaval, estaba Volvió Juanita, que decidieron grabar de primero. Ya para ese entonces, Jocelyn, la otra hermana Quezada, se había integrado al grupo, y desde entonces, aparecían los tres en las portadas de los álbumes junto con Rafael Vásquez, quien oficiaba de productor.

-Rafaelito, mi hermano, le hizo los arreglos musicales -le explica Milly a su entrevistador-. La combinación del arreglo, el tema, la historia del hijo pródigo, y la parte de los mambos e improvisaciones, que eso ya se lo puse yo con mi picardía, tocó la vena y la sensibilidad del inmigrante. Y hasta el sol de hoy, tengo que cantarla el año entero, porque no es una canción propiamente navideña.

Agrega Milly que, en el caso específico de los dominicanos, la canción parece describirlos a ellos en su momento de retorno a su país, y que la conexión navideña quedó escriturada por esos momentos de improvisación en los que ella dice:

Saquen el lechón,

saquen los pasteles,

La botella de ron,

saquen aguardiente,

Vamos a amanecé

Porque llegó Juanita

Y agregan  los coros, que tampoco están en la primera de Pacho Galán y Joe:

Volvió, volvió

volvió Juanita.

Vamos a celebrar

con una fiestecita

Regresemos un momento a la primera versión de 1978 para resaltar otros aspectos incorporados en la segunda parte de la letra que también se conservan en la de 1984:

Volvió Juanita

y está bailando la brisa

la plaza y las campanas

las flores y la sonrisa.

Y los recuerdos,

calor de la vieja casa

la tacita de café

el agua de la tinaja.

Como se observa, se incorporan nuevos elementos y objetos de la cotidianidad que constituyen anclajes sensoriales y afectivos en la nostalgia de nuestro personaje. La brisa propia de la ciudad baila, y la alegría por el retorno de Juanita se percibe en todos los ejes relacionales de resonancia, es decir, tanto con las cosas como con la gente y las expresiones religiosas. Y ahora, con su regreso, nuestro personaje se reincorpora a todo ese ambiente.  Luego viene el momento en que menciona el amor de manera ambigua, pues o bien puede estar invocando la experiencia con Jorge Artel, o también sugiriendo un sentimiento relacional que reconstituye un tejido de confianza. De todos modos, el cierre sugiere las sensaciones agradables de volver a pisar la tierra propia.

El amor que se dio

sin cambios y sin ventajas,

y ahora vuelve a sentir

su tierra bajo las plantas.

Ay, Juani Manuela,

tu misma piel de panela…

A todo esto, Milly Quesada le agregó varias cosas más de su cosecha con lo que la canción refuerza tanto los elementos nostálgicos desde la perspectiva de Juanita, como el reconocimiento y la importancia del personaje para sus paisanos, pues su retorno es motivo de jolgorio masivo.

Qué falta tú hacías

Juanita del alma

Bienvenida seas

¡llegaste a tu patria!

Alegre está el barrio

todo es alegría

porque llega Juana

de la lejanía

etc, etc…

La agrupación de Los Vecinos se disolvió a principios de los 90 con la muerte de Rafael Vásquez, quien en ese momento ya llevaba 20 años de casado con Milly, de una unión de la que resultaron tres hijos. Poco después, Milly decidió lanzarse como solista, y en esa condición, alcanzó a encontrarse varias veces más con Esther Forero. La última fue en el año 2010, en la fiesta de Carnaval del hotel Dann Carlton en Barranquilla.

“La vi tan alegre como siempre, hablamos de la familia, de los bailes. Es que siempre estuvimos comunicadas, nos escribíamos muchas cartas. Si ella pudiera escucharme, lo primero que le diría es cuánto le extraño, y que volver a Barranquilla y no verla será algo muy triste”, dijo Milly Quesada en el ‘Carnaval de las Artes’, edición de 2012, evento de conversaciones culturales organizado por la Fundación La Cueva.

Esa ocasión se aprovechó para rendirle tributo a Esther Forero, quien había fallecido tan solo siete meses atrás.  Y por supuesto, frente a un auditorio frenético que llenó el teatro Amira de la Rosa, y acompañada de un grupo merenguero, Milly Quezada volvió a interpretar Volvió Juanita.

Fue el primer tema que cantó.

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Comunicador social-periodista (1986), Magíster en Comunicación (2010), con 34 años de experiencia periodística, 24 de ellos como redactor de planta del diario El Tiempo (y ADN), en Barranquilla (Colombia). Docente de Periodismo en el programa de Comunicación Social (Universidad del Norte) desde 2002.

jfranco@uninorte.edu.co

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