Por: Adrian Perez Alexander
La 25.ª edición del festival encara el final de su segundo fin de semana luego de un inicio cargado de grandes actuaciones, regresos anticipados, la infaltable controversia del público y los “influencer olympics”.
El Weekend I inició el viernes 10 de abril, el cual fue un gran día para géneros como la música alternativa. Dentro de las muchas actuaciones destacadas encontramos a artistas como Blood Orange, Turnstile, Dijon, KATSEYE, Nine InchNoize, Disclosure, la banda española Carolina Durante y la agrupación británica The xx, quienes regresan al festival luego de 9 años de ausencia.
Sabrina Carpenter, headliner del día, se presentó con un show cargado de luces, espectáculo y una gran escenografía. En el segundo fin de semana, llevó su show a otro nivel con la invitación estelar de la reconocida estrella pop Maddona, con quien interpreto éxitos como “Vogue” y “Like a Prayer”.

Justin Bieber encabezó el segundo día como headliner, entregándose al público y los inicios de su carrera de la mano de momentos insólitos, como buscar sus propias canciones en YouTube en medio del espectáculo, acción la cual ha generado aprecio en redes sociales, al mismo tiempo que genera críticas relacionadas al valor de su participación. El show concluyó con la participación de artistas invitados como Dijon, Tems, Wizkid y Mk.gee, quien, junto a Bieber(más algo de pirotecnia y luces), cerraron una participación tanto trascendental como única.
En el segundo fin de semana, Bieber entregó un repertorio acorde al estilo de su último trabajo discográfico SWAG, con secciones acústicas y debut de canciones en vivo. Dentro de los artistas invitados se encuentran Big Sean, nuevamente Dijon y Billie Eilish, quien protagonizó una actuación especial, puesto que la cantante estadounidense se ha declarado fan de Bieber desde su infancia, consumando un momento único y emotivo.

El sábado también sería un día cumbre para el pop y la música indie. Artistas como PinkPantheress, Adisson Rae(quien invitó a la cantautora Olivia Rodrigo en el segundo fin de semana), The Strokes, Interpol o Royel Otis se tomaron los distintos escenarios del festival, algunos encontrándose con un público poco receptivo o distante antes del momento del headliner. El vocalista español de TheStrokes, Julian Casablancas, se pronunció con humor ante el suceso, dando gracias irónicamente “por cumplir nuestro sueño de toda la vida de abrirle a Justin Bieber”.

Karol G, siendo la primera mujer latina headliner del festival en la historia, sería la encargada de encabezar el último de día de música en Indio, California. El “Karolchella” puso en alto la identidad latinoamericana, llevando la música en español a un escenario tropical y vibrante, que ha puesto a la cantante antioqueña dentro del top de shows más vistos en esta edición del festival.

El domingo será un día repleto de estrellas como Young Thug, Laufey, Clipse, el cantante estadounidense de 78 años Iggy Pop, Fka Twigs, entre otros. También un día para artistas como DRAIN, Black Flag o Jane Remover, quienes representan a distintas escenas de música alternativa como el Hardcore o el Post rock, dando paso a una gran diversidad estética y musical.
El festival Coachella, como escenario diverso, ha contado con una notoria participación latina e hispana, actos como el de la headliner colombiana Karol G, rusowsky, Morat, 54 ultra, Gordo, ZULAN, Cachirula & Loojan o RØZ, prueban que la música en nuestro idioma tiene una prominencia global, que representan escenas vivas de países como México, Argentina, Guatemala o España.
El público ha jugado un papel notorio en esta edición del festival, muy marcado por el fenómeno de “influencer olympics”, que se trata de la intensa actividad entre influencers o marcas por tomar parte de la atención. Esto ha llevado a activaciones estratégicas de marketing y la necesidad de hacer contenido viral a partir de la experiencia, al contexto del festival, lo cual genera controversia en distintos sectores del público, quienes señalan los resultados de esto como “Coachella fatigue”.
Esta última edición de Coachella nos ha dejado momentos únicos, y en el ocaso del último día, sale a relucir el valor del arte en un mundo mediático. Probando que, más allá del ruido comercial ajeno al espectáculo, la música es una catarsis única e irreverente, que ha sido prueba de tiempo y época, llega a quienes se reúnen año tras año para disfrutar del viento desértico californiano.