Por: Laura Moreno, Valezka Pérez y Lauren Valeth
Barranquilla, capital del departamento del Atlántico y una de las principales ciudades de la región Caribe colombiana, cuenta con más de 1.3 millones de habitantes y una economía impulsada principalmente por el comercio, la industria y el sector portuario.Además, posee una amplia oferta académica con universidades como la Universidad del Norte, la Universidad Autónoma del Caribe, la Universidad Simón Bolívar y la Universidad del Atlántico.
A pesar de proyectarse como una ciudad en crecimiento y con múltiples oportunidades, aparece una inquietud cada vez más frecuente: ¿Por qué tantos jóvenes están pensando en irse de la ciudad?
Factores como el desempleo juvenil, los salarios bajos y la escasez de oportunidades reales están llevando a esta población a pensar en un futuro fuera de la ciudad e incluso del país. La ciudad forma talento, pero no consigue retenerlo.
En Barranquilla, cada vez son más los jóvenes que imaginan su futuro lejos de la ciudad donde crecieron. Algunos ya hicieron sus maletas y migraron a países como Polonia o España, otros apenas comienzan a proyectar su vida fuera de Colombia mientras terminan sus estudios universitarios. Entre salarios bajos, dificultades para acceder al primer empleo y oportunidades que muchos consideran insuficientes, quedarse en Barranquilla empieza a sentirse, para algunos, más como una incertidumbre que como un proyecto de vida.
El 26 de febrero del 2023, el barranquillero Ascanio Osorio Valeth tomó la decisión de cambiar el rumbo de su vida. A sus 29 años emprendió un viaje hacia Polonia, dejando atrás a su familia, su ciudad y su cultura. Llegó a un país del que no sabía casi nada, empezando por su idioma, lo que hizo que fuera complicado comunicarse. Cuenta que tuvo que adaptarse a un clima completamente distinto al de Barranquilla. Mientras en su ciudad se manejan altas temperaturas, en febrero Polonia suele atravesar un clima invernal de transición, en el que las temperaturas llegan a ser muy bajas.
Ascanio asegura que tomó la decisión de migrar por muchas razones, pero principalmente por las condiciones laborales en Colombia. Unas de ellas es la falta de oportunidades laborales y los malos salarios, situación que se agrava con prácticas laborales exigentes, que van desde “trabajar 12 y hasta 14 horas laborales y no te reconocen las horas extras”. Todo esto lo motivó a irse de Colombia en busca de una mejor calidad de vida para él y su familia.
El desempleo juvenil sigue siendo alto
Detrás de las historias de jóvenes que deciden abandonar Barranquilla existe una realidad en cifras oficiales que reflejan una clara involución. De acuerdo con datos del Dane sobre el mercado laboral juvenil, el desempleo entre jóvenes de 15 a 28 años en Barranquilla y su área metropolitana presentó una reducción en el último año, pasando de 22,8 % a 18,3 %. Sin embargo, la cifra continúa siendo alta y evidencia que casi uno de cada cinco jóvenes sigue sin encontrar empleo.
A esto se suma otro fenómeno preocupante: hay menos jóvenes participan activamente en el mercado laboral de Colombia. A nivel nacional, el índice de participación juvenil pasó de 58,7 %( 2023-2024) a 57,5 % (2025-2026), lo que refleja que muchos jóvenes no solo tienen dificultades para conseguir empleo, sino que incluso dejan de buscarlo ante la falta de oportunidades reales.
El panorama de esta situación resulta aún más complejo para las mujeres jóvenes. Según cifras del Dane, 2,6 millones de jóvenes en Colombia actualmente no estudian ni trabajan, representando el 24,2 % de la población juvenil del país. La desigualdad de género también se hace evidente en estas cifras: mientras el 8,3 % de los hombres jóvenes se encuentran en esta situación, en las mujeres la cifra asciende al 16%.
Estos datos coinciden con análisis del Observatorio de Condiciones Socioeconómicas del Caribe Colombiano (Ocsa) de la Universidad del Norte, el cual advierte que las mujeres continúan enfrentando mayores barreras de acceso al empleo, menores ingresos y más dificultades para insertarse laboralmente, incluso teniendo niveles educativos más altos.
Jairo Parada, doctor en Economía y profesor universitario, dice que la situación laboral de los jóvenes en Barranquilla responde a un problema estructural que la ciudad no ha logrado resolver. Según explica, el crecimiento económico local se ha concentrado en sectores de baja remuneración, lo que limita las posibilidades de acceder a empleos estables y bien pagos. “No será fácil conseguir un trabajo o si lo consiguen es de un nivel muy bajo salarialmente”, afirma. A esto se suma otro obstáculo frecuente para quienes recién terminan sus estudios: la falta de experiencia laboral. “Los jóvenes afrontan el problema de la falta de experiencia”, señala Parada, advirtiendo que este requisito termina cerrando puertas incluso para quienes cuentan con formación técnica o profesional.
Parada también cuestiona la capacidad de la ciudad para absorber a los profesionales que gradúa cada año. “Barranquilla no está generando suficientes oportunidades laborales a los profesionales que se gradúan cada año”, sostiene. Como consecuencia, muchos jóvenes optan por migrar hacia otras ciudades o países en busca de mejores condiciones económicas y profesionales. Para este experto, esto representa una pérdida importante para la ciudad: “Hay una gran inversión en capital humano que la ciudad está exportando a otras partes”. En otras palabras, Barranquilla forma talento, pero gran parte de ese talento termina construyendo su futuro lejos de casa.
Innovación y emprendimiento
En medio de este panorama, hay otras visiones frente a lo que ofrece la ciudad. Valentina Cepeda, emprendedora barranquillera en el área de repostería, considera que la ciudad le puede ofrecer distintas oportunidades a los emprendedores. Según Cepeda, Barranquilla tiene potencial para que las personas puedan desarrollarse profesionalmente, pero considera que la ciudad debe innovar. “Siento que aquí hay mucho campo para que a uno le vaya bien, pero necesitamos innovar”, asegura Cepeda.

Aunque ha pensado en salir de Barranquilla e incluso del país para continuar su formación, especialmente en áreas que le permitan innovar, asegura que la ciudad tiene un gran potencial para quienes buscan desarrollar sus proyectos.
En su caso, le gustaría estudiar pastelería francesa en Francia para luego traer ese conocimiento a Barranquilla, ya que considera que este tipo de propuestas aún son poco comunes en la ciudad. Además, destaca que existen iniciativas impulsadas por la Alcaldía, el Sena y la Cámara de Comercio, que buscan fortalecer el emprendimiento, como cursos gratuitos, capacitaciones y concursos de capital semilla.
La directora del Centro de Emprendimiento de la Universidad del Norte, Mariangela López, asegura que en los últimos años Barranquilla ha fortalecido su ecosistema emprendedor, convirtiendo el emprendimiento en una opción cada vez más atractiva para los jóvenes. “El emprendimiento se ha convertido en algo sexy”, afirma, al explicar que hoy muchos estudiantes ya no piensan únicamente en conseguir un empleo estable, sino en construir proyectos con propósito, innovar y crear sus propias empresas.
Según López, la ciudad ha venido consolidando un entorno favorable gracias al trabajo articulado entre entidades públicas, privadas y académicas, además de espacios que impulsan ideas de negocio y redes de apoyo para emprendedores.
Sin embargo, considera que el principal desafío sigue siendo cambiar la percepción que muchos jóvenes tienen sobre el éxito profesional y las oportunidades en la ciudad. “Nos han vendido muchas veces la idea de que para tener éxito hay que irse; hace falta creerse el cuento de que aquí sí se puede”.
Entre la formación y la experiencia laboral
Por otra parte, aunque instituciones como el Sena aseguran trabajar constantemente en la generación de oportunidades para los jóvenes mediante programas de formación, empleo y emprendimiento, la realidad de algunos egresados refleja un panorama distinto, marcado por la falta de estabilidad laboral y la necesidad de migrar para encontrar mejores condiciones de vida.
El Sena Regional Atlántico, a través de la Agencia Pública de Empleo, desarrolla estrategias orientadas a fortalecer la empleabilidad juvenil mediante procesos de intermediación laboral, programas de formación y contratos de aprendizaje. Entre las iniciativas se pueden mencionar ExpoEmpleo Sena Joven y el Fondo Emprender, dirigidas a facilitar la inserción laboral y el desarrollo económico de los jóvenes.
Ascanio Osorio Valeth, de 32 años, estudió en el Sena Técnico en Soldadura en Productos Metálicos en Estructuras, además de cursos relacionados con Diseño Gráfico, interpretación de planos e inglés básico. Tras casi tres años viviendo en Polonia, asegura haber encontrado una realidad laboral diferente a la que asegura se vive en Colombia. Según relata, en Polonia existe una alta demanda de trabajadores especializados y mayores posibilidades de estabilidad económica. “Aquí te sales de un trabajo hoy y ya mañana estás trabajando en otra empresa”.

Ascanio asegura que su profesión como soldador tiene una alta demanda en el exterior. “Mi trabajo es uno de los mejor pagados acá en Polonia”, asegura Osorio, quien añade que gracias a ello ha logrado independencia económica, conocer otros países y adaptarse a nuevas culturas.
No obstante, también reconoce las dificultades emocionales que implica migrar. “Migrar a otro país no es fácil. Sepan que van a estar sin su familia, aguantar frío y que no puedas hablar con otra persona porque no entiende el idioma”, afirmó.
Así como Ascanio, Nicole Andrea González Monsalve, también decidió salir del país en busca de un futuro mejor. Tiene 20 años y migró a España cuando tenía 18 años.
En Colombia estudió un Técnico en Seguridad y Salud en el Trabajo en el Sena. Desde su llegada a España, ha trabajado y realizado diversos cursos de formación que le han permitido adquirir experiencia laboral, desarrollar nuevas habilidades y adaptarse progresivamente a una nueva cultura.
Nicole asegura que, aunque veía posibilidades en Colombia, sentía incertidumbre frente a las pocas oportunidades laborales que gozan los jóvenes. La decisión de migrar estuvo influenciada por la experiencia de su pareja, quien llegó primero a España y le habló sobre las posibilidades laborales que existían en ese país. “Mi pareja fue el que llegó primero a este país. Me estuvo hablando mucho sobre las oportunidades laborales que hay en este país y del mejor futuro que le puedo brindar a mi familia más adelante”, comentó.
Incluso antes de viajar, Nicole ya tenía proyectado continuar su formación fuera de Colombia. “Estaba estudiando y pensando en especializarme afuera, para conseguir un buen futuro y una buena estabilidad económica”, afirmó. Hoy en día, considera que en España las oportunidades laborales son más amplias y accesibles. “En lo laboral se abren más las puertas, dan más oportunidades para aprender y ayudar a la familia”, señaló.
Las historias de Nicole y Ascanio reflejan una problemática que afecta a muchos jóvenes colombianos: aunque cuenten con formación académica y técnica, continúan enfrentando barreras laborales que los llevan a buscar oportunidades fuera del país. De esta manera, sus testimonios contrastan con el discurso institucional sobre empleabilidad juvenil y evidencian que la estabilidad económica y profesional sigue estando más cerca del exterior que aquí en Colombia.
El panorama a futuro
Mientras algunos jóvenes ya tomaron la decisión de migrar en busca de mejores oportunidades, otros apenas comienzan a proyectar su futuro fuera de Barranquilla. La falta de oportunidades laborales, el deseo de crecimiento profesional y la búsqueda de independencia siguen impulsando a muchos a pensar en dejar la ciudad e incluso el país.
Ese es el caso de Laura Londoño, estudiante de primer semestre de Comunicación Social y Periodismo en la Universidad del Norte, quien representa la visión de muchos jóvenes que aún no han migrado, pero consideran hacerlo como parte de su proyecto de vida. Laura asegura que uno de los principales motivos que la llevan a pensar en irse es la posibilidad de acceder a nuevas experiencias y oportunidades. “Siento que al vivir nuevas experiencias me voy a abrir a nuevas oportunidades tanto de aprendizaje laboral como personal”.
Aunque reconoce que su carrera tiene posibilidades en distintos lugares, considera que el área audiovisual y de medios ofrece mayores oportunidades fuera de Colombia. “Me gustaría ir a Estados Unidos porque ahí están los rodajes, productoras, castings y contactos”. Considera que en Barranquilla todavía faltan más espacios y apoyo para impulsar proyectos creativos y nuevas ideas.
También reconoce el impacto emocional que implica migrar. “Me preocupa el sentimiento de estar sola en un nuevo lugar, pero a la vez me gusta la idea de ser independiente”.
Frente a esta realidad, la Gobernación del Atlántico asegura que actualmente desarrolla programas orientados al fortalecimiento del emprendimiento juvenil y la generación de ingresos sostenibles. Entre ellos se encuentra el Fondo Concursable de Emprendimiento Juvenil del programa “Jóvenes para el Mundo”, que desde sus inicios, en febrero de 2026, benefició a 22 iniciativas juveniles con incentivos de 12 millones de pesos cada una. No obstante, la entidad reconoció que estas estrategias aún son recientes y que todavía no existen resultados concretos que permitan medir su impacto real en el empleo juvenil del departamento.