Por: Laura Moncayo
Mucho antes de que la diversidad sexual tuviera un espacio seguro en el cine, Tim Curry se presentó en la gran pantalla con corsé, tacones y maquillaje extravagante. En 1975, interpretó al Dr. Frank-N-Furter en The Rocky Horror Picture Show, rompió las normas de masculinidad, género y sexualidad coronándose como uno de los íconos queer inolvidables de la cultura pop.

I’m just a sweet transvestite, from Transsexual Transylvania
Su personaje, Dr. Frank-N-Furter es un ser libre, se caracteriza por no querer encajar: su vestuario, su forma de hablar, sus manerismos y su libertad sexual no encajaba con la imagen tradicional de hombre macho que predomina en el cine.
Su impacto fue muy importante, porque Rocky Horror apareció en un momento donde la comunidad LGBT+ enfrentaban una fuerte estigmatización social. La película demostró una representación diferente; no mostraba la diversidad sexual solo desde el sufrimiento sino también desde el placer, la libertad, la extravagancia y la identidad propia. Esto hizo que pasara de un personaje cinematográfico a formar parte de la cultura queer.

Aunque Tim Curry nunca se haya identificado como LGBT+, ni haya construido una carrera alrededor del activismo queer, su importancia está en el personaje que interpretó y la manera en que su actuación fue apropiada y celebrada por varias generaciones de personas de la comunidad. Curry tampoco necesitó representar a Frank-N-Furter como una persona políticamente correcta, su personaje era contradictorio porque la película buscaba cuestionar las reglas: cómo deberíamos vestirnos, comportarnos o vivir la sexualidad.
Tim Curry continuó construyendo una carrera muy diversa y llegó a películas que marcaron a más generaciones. En Mi pobre angelito 2: Perdido en Nueva York (1992), interpretó al conserje del Hotel Plaza, un personaje cómico que intentaba atrapar a Kevin. Esto permitió que su rostro llegara a un público mucho más amplio.
También participó en It (1990), la adaptación televisiva de la novela de Stephen King, donde interpretó al payaso Pennywise. Con este papel volvió a demostrar su capacidad para utilizar su apariencia, su voz para construir personajes que rompían con lo convencional. Frank-N-Furter, Pennywise y el conserje del Plaza son personajes muy diferentes, pero todos ayudaron a convertir a Curry en una figura inolvidable en el cine.

Casi cinco décadas después, la imagen de Tim Curry como Dr. Frank-N-Furter sigue siendo reconocible. Su actuación ayudó abrir espacios para personajes que no cabían en las categorías de género convencional y demostró lo importante que es tener representación.
Tim Curry será recordado como un ícono para las personas y mucho más de la comunidad, que con su personaje les dio un ejemplo a muchas personas de ser diferentes: no soñarlo, serlo.
