Por: Arytsha Aholibama en colaboración con Hack Club
Hackathon Macondo realizó su primer encuentro del 14 al 16 de agosto en Bogotá, una iniciativa organizada por Hack Club que reunió a jóvenes desarrolladores de Colombia y otros países en torno a la programación y creación tecnológica, con el objetivo de crear soluciones capaces de responder en la realidad.
Lo que comenzó como un proyecto para acercar a adolescentes de la región Caribe al desarrollo de tecnología se convirtió en un encuentro internacional inspirado en el universo de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, y en la identidad latinoamericana asociada a Macondo.
La propuesta busca transformar la manera de aprender tecnología a través de una metodología basada en hacer, experimentar y convertir las ideas en prototipos funcionales, incluso a partir del error. El proyecto fue impulsado por jóvenes estudiantes de la Universidad del Norte, apasionados por la educación STEM, y cuenta con el respaldo de organizaciones y compañías vinculadas al ecosistema tecnológico, entre ellas MIT, GitHub, AMD e Icarus Club.
Un movimiento que nació en el Caribe

Antes de llegar a Bogotá, el proyecto tuvo sus primeras experiencias en la región Caribe. El proceso comenzó con Scrapyard, un hackathon dirigido exclusivamente a adolescentes que reunió a cerca de 100 jóvenes interesados en programación y creación tecnológica.
Posteriormente, Daydream, desarrollado junto con la Alcaldía de Barranquilla, amplió la convocatoria hasta alcanzar a unos 200 adolescentes. Estas experiencias sirvieron para reunir jóvenes interesados en tecnología y demostrar que el acceso a herramientas, espacios de creación y acompañamiento puede abrir nuevas posibilidades para el talento joven.
El siguiente paso fue Macondo. Durante el programa, más de 6.000 jóvenes de diferentes países participaron en una experiencia de creación tecnológica en la que desarrollaron proyectos propios de software y hardware y tuvieron acceso a incentivos como computadores portátiles, tabletas e impresoras 3D.
De ese proceso surgió una selección de 70 participantes que recibieron becas completas para viajar a Bogotá, con tiquetes aéreos y hospedaje, y participar presencialmente en el Hackathon Macondo.
Jóvenes desarrolladores que construyen

Para los organizadores, uno de los principales aprendizajes del encuentro es que el talento tecnológico juvenil no depende exclusivamente de la edad, sino de las oportunidades que tengan los jóvenes para desarrollar sus ideas.
“El Hackathon Macondo demuestra que las barreras geográficas desaparecen cuando se enciende la pasión por la tecnología; aquí los jóvenes no solo imaginan el futuro, lo programan con identidad propia”, señaló Francesca Emilsen Martínez, estudiante de Ingeniería Electrónica de la Universidad del Norte y, coorganizadora y responsable de logística.
La dimensión internacional del encuentro también permitió establecer conexiones entre jóvenes con intereses similares, pero provenientes de contextos diferentes.
“La colaboración global que hemos visto este fin de semana confirma que las bases del desarrollo web y de hardware no tienen edad; el talento joven en Latinoamérica está listo para competir al más alto nivel mundial”, afirmó Nathan Daniel Alspaugh, representante de Hack Club y organizador principal.
Desde la perspectiva del liderazgo juvenil, el propósito también está relacionado con democratizar el acceso a la educación tecnológica.
“Construir soluciones desde nuestras realidades locales con herramientas de clase mundial es la prueba reina de que la educación tecnológica debe ser abierta, práctica y accesible para todos los adolescentes”, destacó Breyner Andrés Rojano, integrante del equipo de liderazgo y coorganizador.
La participación de más de 6.000 jóvenes en el programa y la llegada de decenas de participantes internacionales a Bogotá evidencian el interés que existe entre las nuevas generaciones por la programación, la ingeniería y la creación tecnológica.
El siguiente reto es ampliar este tipo de oportunidades y lograr que más jóvenes, especialmente aquellos que no tienen acceso a infraestructura tecnológica o programas especializados, puedan hacer parte de estas comunidades.

Macondo Hack Club plantea un llamado al sector privado, las instituciones educativas, el Gobierno Nacional y los actores del ecosistema de innovación para fortalecer las iniciativas de formación tecnológica juvenil y generar condiciones que permitan que ese talento se desarrolle dentro del país.
Más que una competencia, el Hackathon Macondo es una apuesta por cambiar la manera en que los jóvenes se relacionan con la tecnología. No solo como usuarios, sino como creadores capaces de desarrollar soluciones desde Colombia para el mundo.