Por: Valerie Caballero
El bloque Herencias de Mareas, reunió cinco cortometrajes universitarios en su segundo día de programación. La jornada incluyó la proyección de producciones colombianas y peruanas, seguida de un conversatorio con el equipo realizador del documental Café con aroma a mamá: el rol de las mujeres en la industria cafetera colombiana, dirigido por David Alejandro Gacharná Cano, para reflexionar sobre la memoria, las tradiciones y los conocimientos que se transmiten entre generaciones.
La selección estuvo integrada por Hanna, de Nathaly Isabella Barrera Mesa; Hijas del Hatajo, de Alejandra Salomé Castañeda (producción peruana); Huellas, de Danna Sofía Flórez Muñoz; Lo que nos queda, de María Paula Rivera Sánchez, y Café con aroma a mamá, de David Alejandro Gacharná Cano. Las producciones, provenientes de distintas instituciones universitarias de Colombia y Perú, abordaron desde diferentes perspectivas las huellas que dejan las experiencias familiares y culturales en las nuevas generaciones.
Al finalizar las proyecciones, los realizadores de Café con aroma a mamá compartieron con los asistentes el proceso de investigación y producción del documental, que busca visibilizar la participación de las mujeres en las distintas etapas de la industria cafetera colombiana. El proyecto surgió inicialmente como una propuesta sobre la relación entre el café y el conflicto armado, pero, a medida que avanzó la investigación, el equipo decidió centrar su atención en las mujeres que participan en su cultivo, transformación y comercialización. Sobre este cambio de enfoque, los realizadores destacaron la importancia de reconocer a las caficultoras, cuya labor suele quedar en segundo plano frente a la figura masculina del caficultor.
Durante la conversación, Gacharná explicó que el documental también busca mostrar cómo los conocimientos relacionados con el café pasan de una generación a otra. Al referirse a una de las mujeres entrevistadas, señaló: “Ella nos decía que ahí ella transmite todo ese conocimiento que se le pasó de su padre. Ella se lo está pasando también a sus hijos”. De esta manera, la producción conecta el trabajo de las mujeres cafeteras con la transmisión de saberes que mantiene viva una tradición familiar y cultural.
El equipo también habló sobre los desafíos detrás de la realización, desde la búsqueda de fuentes testimoniales hasta las decisiones de fotografía, sonido y edición. Los integrantes explicaron que procuraron construir una relación cercana con las mujeres entrevistadas para que sus testimonios surgieran de conversaciones naturales y no de un cuestionario. Asimismo, destacaron la importancia de registrar los sonidos propios del proceso cafetero para acercar al público a las experiencias y los escenarios retratados.
La jornada permitió ampliar la reflexión propuesta por el bloque Herencias, que entiende este concepto no solo como aquello que se recibe materialmente, sino también como las memorias, experiencias y conocimientos que permanecen a través del tiempo.