Mareas 2026: presentó su bloque  “Ausencias” con cuatro cortometrajes colombianos y un diálogo sobre memoria histórica 

Por: Valerie Caballero 

La primera edición del Festival Iberoamericano de Cine Mareas, realizado en la Universidad del Norte, presentó cuatro producciones audiovisuales que exploran las huellas de la ausencia. La jornada incluyó un conversatorio con tres de las cinco realizadoras de La presencia que deja tu ausencia, quienes compartieron con el público los retos de reconstruir la memoria del país a través del periodismo audiovisual. 

La programación del bloque “Ausencias” reunió los cortometrajes Chavelita, dirigido por Nathaly Isabella Barrera Mesa; La presencia que deja tu ausencia, de Juliana De La Ossa; Replay, de Simón Matallana Nossa; y Aquí no pasa nada, de Ilang Ilang Urueta Rodríguez. Las cuatro producciones abordaron, desde diferentes perspectivas, las huellas que dejan las personas, los acontecimientos y las experiencias que marcan la vida. Este espacio hizo parte de la programación de Mareas 2026, un festival de cine estudiantil que reúne propuestas audiovisuales de cinco países y 17 universidades. 

Uno de los momentos centrales de la jornada fue el conversatorio posterior a la proyección de los cortometrajes; donde la audiencia tuvo la oportunidad de interactuar con las realizadoras de La presencia que deja tu ausencia, un reportaje documental de 15 minutos realizado por cinco estudiantes de la Universidad de La Sabana. Durante el encuentro participaron Juliana De La Ossa, directora y montajista; Isabella López, encargada de cámara, dirección de arte y colorización; y Sharik Vizcaíno, responsable de producción y sonido. Las realizadoras explicaron que el proyecto nació de su interés por conocer la historia del país y comprender las dimensiones humanas de la toma y retoma del Palacio de Justicia, así como las consecuencias de la desaparición forzada. 

De acuerdo con De La Ossa, conocer a Pilar, protagonista del reportaje, y su persistencia en la reconstrucción de la memoria fueron determinantes para contar su historia. La directora explicó que el equipo buscó centrar la narración en las consecuencias que la violencia deja en las familias, más allá de las cifras de víctimas.  

Las realizadoras también hablaron de los desafíos de producción, entre ellos la búsqueda de fuentes testimoniales y expertas, los desplazamientos y la selección del material. Según De La Ossa, las entrevistas llegaron a durar cerca de dos horas, pero el equipo tuvo que condensar los testimonios y la información en un reportaje de 15 minutos. A esto se sumó la dificultad emocional de escuchar relatos de víctimas y familiares, una experiencia que, según contó, exigió aprender a gestionar sus emociones sin perder la sensibilidad necesaria para hacer las preguntas. 

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