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Por Shadia López/ Foto: cortesía Carnaval S.A.S

En el tercer encuentro de Carnavales del Caribe Leonardo Donado, docente del programa de música de la Universidad del Norte, presenta proyecto para la salvaguarda musical ancestral de la región. 

En memoria de las matronas y los ancestros que han inspirado la tradición palenquera en San Basilio de Palenque. Asendá Abalenga es un trabajo colectivo y participativo, producto de la investigación de ritmos musicales de la Costa y sus manifestaciones culturales.  

Nace como respuesta a la necesidad de divulgar y rescatar las tradiciones del Caribe. Es un tributo a la memoria colectiva y al corazón de los ritmos musicales clásicos y contemporáneos que se desprenden de toda una región.  

Inmanencia Caribe 

Abalenga, más allá de un proyecto, es una realidad. Es el resultado de la colaboración con investigadores, hacedores, músicos y profesores de la Universidad del Norte que, en homenaje a la tradición han llevado a cabo la producción de un documental, realizan un álbum discográfico que atesora una mezcla de ritmos musicales como el jazz, africano, clásica, caribe y una obra titulada “Inmanencia Caribe” descrita por Leonardo Angulo como “ser en sí mismo Caribe”, que busca representar la esencia de la Región abandonando el fenómeno de la exotización.  

Inmanencia está divida en cuatro partes: Memoria, Emancipación, Muerte y Vida. Este último capítulo con el fin de “ser esperanzador y resiliente” dijo Donado. Dentro de la compilación que recoge la obra se encuentran 14 canciones, la mayoría son instrumentales y con letras que, en gran parte, aluden a la maternidad y el papel de la fuerza femenina en la sociedad patriarcal.  

El “pechiche” y las rondas 

Un tambor bajo de un metro y veinte centímetros es el protagonista en los cantos del Lumbalú. Una de las tradiciones de la cultura palenquera. El “pechiche” sólo aparece en los rituales fúnebres y el sonido que produce, evoca al sentimiento y el dolor. En esta comunidad, el paso al más allá significa “enviar cartas a los que se han ido, porque en el cielo hay otro palenque” dice Tomás Teherán, investigador en ritmos de San Basilio de Palenque e integrante del proyecto.  

Las rondas son la encarnación lírica de la identidad palenquera, no se tiene una cifra exacta de cuantas rondas hay actualmente. Pero, “en la primera visita a palenque, hablando y haciendo cuentas, contamos 72 rondas” dice Leonardo Donado. Evidenciando la riqueza rítmica y musical de esta comunidad que constituye una de las vertientes que nutren este proyecto. 

En este proyecto, una parte de la historia es contada por los palenqueros y busca rescatar del olvido la lengua, costumbres y manifestaciones de su cultura. Abalenga, significa constelación en la lengua autóctona, en un intento por representar la diversidad ancestral, cultural y social de lo que es Palenque. Es también el volver a las raíces y el pasado, recordar de dónde somos y de dónde venimos. 

Abalenga se ha extendido como toda una constelación, contando con presentaciones en festivales como el Green Moon en San Andrés, Barranquijazz, un lanzamiento en Santa Marta en el teatro Cajamag, colaboraciones con distintos grupos y artistas locales y un álbum discográfico en postproducción que se estrenará a finales de noviembre de 2023.