Por Dulce Rivera y Nathalia Mera
Durante una charla realizada en el marco de Cátedra Europa se recordó la trayectoria del educador Alberto Assa y su aporte a la formación académica y cultural de la ciudad.
En el marco de Cátedra Europa, se realizó una charla dedicada a la vida y obra de Alberto Assa (1909-1996), educador que dejó una importante huella en Barranquilla gracias a su trabajo en la enseñanza, la creación de instituciones y la promoción de la cultura. Durante el encuentro se destacaron su espíritu de generosidad, la entrega hacia sus estudiantes y una trayectoria educativa que comenzó desde muy temprana edad.
Treinta años después del fallecimiento de Assa, la Universidad del Norte honra su memoria con su nuevo Centro de Lenguas, Educación y Cultura, un espacio que retoma tres de los campos que marcaron su trayectoria y que mantiene vigente su legado dentro de la educación.

Assa defendió durante su vida la educación y la cultura como bases fundamentales para el crecimiento de la sociedad. Una de las frases recordadas durante la charla fue: “No habrá desarrollo sin educación ni progreso sin cultura”, pensamiento que se vio reflejado en su trabajo como educador y gestor de diferentes proyectos.
A lo largo de su trayectoria fundó siete instituciones vinculadas a la educación y la cultura. Entre ellas se encuentran la Escuela Superior de Idiomas, la Universidad Pedagógica del Caribe y la Facultad de Educación de la Universidad del Atlántico, iniciativas con las que buscó ampliar las oportunidades de formación y fortalecer el aprendizaje de idiomas.
Durante la conferencia también se mencionó el trabajo de Gustavo Bell, ex vicepresidente de Colombia, pues en marzo de 1992, durante la gobernación de Bell en el Atlántico, Assa recibió un reconocimiento por su trayectoria como educador. En ese contexto, su nombre fue destacado como sinónimo de cultura y como una figura que contribuyó ampliamente a la difusión de la educación y el conocimiento en Barranquilla.
Su labor educativa no se limitó a las aulas. Assa también desarrolló una faceta periodística mediante sus columnas “Los rincones de Casandra”, en las que abordaba principalmente asuntos relacionados con la educación y la cultura.

La frase “Es la obra la que debe alabar al maestro”, mencionada durante el encuentro, permitió establecer un paralelismo con la trayectoria de Assa: más que hablar de sí mismo, fueron sus proyectos y años dedicados a la enseñanza los que construyeron su legado.
Su historia estuvo, además, atravesada por diferentes culturas. Assa describía su identidad diciendo que, por haber nacido a orillas del Bósforo, era “bizantino de nación, francés de educación, alemán de formación, español de vocación, catalán de corazón, canario de añoranza y barranquillero de adopción”.
Aunque alguna vez resumió su recorrido afirmando que tenía “65 años y cuatro continentes de trayectoria”, su vínculo con la enseñanza había comenzado desde los 12 años. Por esta razón, aquellos que conocieron sus obras y actos le atribuyen más de siete décadas dedicadas a educar.
La charla de Cátedra Europa permitió recordar a Alberto Assa a través de las instituciones, escritos e ideas que dejó como legado. Tres décadas después de su muerte, su historia continúa vinculada al desarrollo educativo y cultural de Barranquilla y a una concepción de la enseñanza que entendía la educación como una herramienta esencial para el progreso.