Por: Isabella Becerra

La Universidad del Norte abrió un espacio de conversación sobre los retos y oportunidades de la formación dual en Colombia, tomando como referencia las experiencias de Suiza y Austria. El encuentro reunió representantes del sector educativo, empresarial, gubernamental y de cooperación internacional para analizar cómo este modelo puede acercar a los jóvenes al mundo laboral.

Durante la jornada se destacó la importancia de que las empresas tengan una participación activa en la formación de los estudiantes y de que el modelo europeo se adapte a las necesidades y características del contexto colombiano.

La formación dual fue el centro de una de las conversaciones de Cátedra Europa 29, realizada en la Universidad del Norte. Bajo el tema “Formación dual en Colombia: aprendizajes, retos y oportunidades desde la experiencia europea”, representantes de diferentes sectores analizaron cómo conectar la educación con las necesidades reales del mercado laboral y las oportunidades para los jóvenes.

Durante la apertura se explicó que la formación dual combina la enseñanza que reciben los estudiantes en una institución educativa con el aprendizaje práctico dentro de una empresa. Más que una práctica profesional al finalizar los estudios, el modelo propone que ambos espacios hagan parte de una misma trayectoria de formación, en la que aprender y trabajar estén relacionados. 

Las experiencias de Suiza y Austria fueron presentadas como referentes para comprender este modelo. En Austria, por ejemplo, los estudiantes pueden continuar su formación en una escuela profesional mientras desarrollan conocimientos prácticos dentro de una empresa. El sistema involucra a jóvenes, instituciones educativas, empresas y organismos públicos, que participan en diferentes etapas del proceso. 

Desde la experiencia suiza, Gabriel Cárdenas, oficial encargado del portafolio de promoción del comercio en la Embajada de Suiza en Colombia, destacó que la formación dual funciona a partir de la alternancia entre el espacio educativo y el productivo. Según explicó, en Suiza cerca del 60 % de los jóvenes opta por este tipo de formación, que permite obtener una certificación y, al mismo tiempo, adquirir experiencia laboral durante el proceso. 

Cárdenas también señaló que Colombia no puede limitarse a copiar los modelos europeos, debido a las diferencias entre los territorios y sus necesidades. Por eso, la cooperación suiza ha trabajado en diferentes iniciativas y pilotos que buscan adaptar la formación dual al contexto nacional. Uno de ellos cuenta con la participación de la Universidad del Norte y la Fundación Promigas, mientras que otros procesos se desarrollan en distintas regiones del país.

La conversación también puso el foco en Barranquilla. Desde la Secretaría de Educación del distrito se planteó que el reto no consiste únicamente en aumentar el número de estudiantes que terminan el colegio o ingresan a la educación superior, sino en construir trayectorias educativas que permitan conectar las capacidades, intereses y aprendizajes de los jóvenes con las oportunidades que existen en la ciudad. 

En ese sentido, la formación dual aparece como una posibilidad para fortalecer esa conexión. La propuesta busca que los estudiantes puedan continuar su trayectoria entre el colegio, la formación técnica o tecnológica, la universidad y el mundo laboral, mientras las empresas dejan de ser únicamente receptoras de talento y asumen también un papel activo en la formación. 

Otro de los puntos destacados durante la charla fue el papel del sector empresarial. Claudia Sepúlveda, de Swisscontact, explicó que las empresas deben participar desde el comienzo en el diseño de los procesos formativos, ya que son quienes conocen las competencias que necesita el mercado laboral. También resaltó que el modelo debe adaptarse a las condiciones colombianas y no reproducir de manera exacta los sistemas europeos. 

La experiencia local también permitió identificar algunos de los desafíos para implementar este modelo. Entre ellos aparecen la necesidad de una mayor participación de las empresas, procesos educativos más flexibles y ajustes regulatorios que permitan desarrollar programas de formación dual de acuerdo con las características de cada territorio. En el caso de Cartagena, los participantes explicaron que el proyecto que se adelanta actualmente ha requerido modificar algunos aspectos iniciales para responder mejor a las necesidades encontradas junto a los actores locales. 

La jornada cerró con una mirada hacia las posibilidades que tiene Colombia para seguir desarrollando este tipo de iniciativas. Más que replicar una fórmula extranjera, la discusión planteó la necesidad de construir un modelo propio, en el que educación, empresas, gobiernos y organizaciones de cooperación trabajen de manera conjunta para que la formación de los jóvenes esté cada vez más relacionada con las oportunidades reales de sus territorios.

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