Por: Natalia Lozano Cuadrado

La actriz de la serie Euphoria, Sydney Sweeney, protagonizó una nueva polémica por su colaboración con una app de mercados de predicción y apuestas deportivas llamada Novig, en el mencionado anuncio, la actriz aparece desnuda y cubriendo su cuerpo con elementos deportivos como balones de fútbol americano o baloncesto, en la plataforma X, el vídeo fue promocionado bajo el enunciado “Confirmed: Sydney Sweeney knows ball.” esto significa que alguien “sabe de deportes” o “sabe muy bien de lo que habla”.

El anuncio despertó múltiples reacciones entre los internautas, algunos alabaron los atributos de la actriz, mientras que gran parte de los comentarios acotaron la connotación negativa de la sexualización de la figura de la mujer en el deporte, en especial con una personalidad tan vinculada al conservadurismo y la sexualización femenina, ya que no es secreto para nadie que la marca personal de Sydney ha sido edificada a través de sus atributos físicos.

El problema no es el uso de desnudos en publicidad, el cuerpo humano puede tener tantas connotaciones como se le quiera dar según sea el caso, el meollo del asunto y el porque el comercial es tan problemático radica en que representa un retroceso gigante en la lucha de las mujeres deportistas en contra de la sexualización.

Recuperado de Novig

Históricamente, la imagen de la mujer en el deporte ha tenido un tinte muy diferente a la del hombre, desde los trajes utilizados en deportes como gimnasia o voleibol, donde las prendas están diseñadas para enfatizar el cuerpo femenino -aunque si estuvieran más cubiertos los uniformes serían más cómodos o funcionales para las deportistas- o las fotografías utilizadas para promocionar eventos deportivos, porque a que en muchas ocasiones la publicidad ha privilegiado ciertas poses y ángulos que no tienen mayor intención que exhibir o sexualizar el cuerpo femenino, diferente es cuando se habla de deportistas masculinos, las imágenes de estos casi siempre buscan mostrar su fuerza, destreza y habilidad.

Lentamente las mujeres han ganado terreno en el arbitrio de sus propios cuerpos en ámbitos deportivos, por ejemplo, en el año 2021 el equipo femenino de balonmano noruego decidió utilizar shorts deportivos en lugar de bikinis al momento de jugar, alegando el uso de atuendos más cómodos, esta elección les valió una multa de 1500 euros por llevar una “vestimenta inadecuada”, y posteriormente, debido a la polémica que generó la sanción, se realizó un cambio normativo que avaló a las mujeres de la Federación hacer uso de uniformes más prácticos. Otra conquista en temas de deporte y género viene siendo lo ocurrido en los Juegos Olímpicos de París 2024, Olympic Broadcasting Services (OBS), el cual es el organismo encargado de la producción de imágenes televisivas para distintas cadenas, indicó a sus camarógrafos evitar filmar ángulos o tomas que reprodujeran estereotipos o encuadres innecesarios, se reconoció que anteriormente existía una diferenciación al momento de grabar a deportistas hombres y a deportistas mujeres. Las deportistas femeninas no se encuentran compitiendo en las más altas esferas de sus disciplinas por sus atributos físicos, sino por sus habilidades y talentos para sus respectivos deportes.

Ahora, es cierto que en un pasado estrellas del deporte como Serena Williams o Katrín Davíðsdóttir han posado desnudas para medios como ESPN (“The body issue”, portafolio fotográfico que se dedica a retratar a deportistas completamente desnudos, es un buen ejemplo de ello), la diferencia reside en la connotación que se le da a la imagen y al cuerpo femenino en esta ocasión, que una mujer elija mostrar su cuerpo desnudo no hace que esta decisión sea automáticamente empoderante, el mostrar un cuerpo hegemónico como el de Sydney Sweeney, y sobre todo, utilizarlo para vender en un mercado mayoritariamente masculino, solo representa un retroceso en la lucha de las mujeres deportistas por ser reconocidas por su talento y no por su cuerpo.

Lo que causa mayor desconcierto, es que ella misma fue la socia estratega y accionista que ayudó a crear el concepto del anuncio. Resulta incoherente que Sweeney decida protagonizar en 2025, una película biográfica tan intensa como la de Christy Martin, un proyecto enfocado en visibilizar la lucha, la fuerza y la dignificación de una mujer que rompió barreras en el boxeo, y que poco tiempo después elija participar en una campaña publicitaria donde aparece posando desnuda y diciendo frases que ridiculizan la imagen de la mujer en el ámbito deportivo. Esta dualidad genera una contradicción entre la búsqueda de roles profundos que destigmatizan la figura femenina en el cine, y la posterior decisión de regresar a una exposición mediática basada en la hipersexualización y el consumo visual, debilitando el mensaje que intentó construir con su interpretación deportiva.

Sydney Sweeney y Christy Martin. Recuperado de @christy.movie en instagram

Es claro que existe una línea entre la exaltación del cuerpo trabajado de una mujer deportista (que tiene su propio grupo de críticos por ser considerado “demasiado masculino”) y el comercial realizado por Sydney, donde se utiliza el cuerpo femenino como una estrategia de venta y objeto de atracción para la mirada masculina, reduciendo a la mujer a su apariencia y dejando en segundo plano su talento, esfuerzo y capacidades. En conclusión, condenar este tipo de imágenes no está de más, hace parte de la lucha femenina sobre uno de los derechos que históricamente más se nos ha visto negado: el de ser vistas por lo que hacemos y no por como nos vemos.

Editora El Punto Género

lmoncayo@uninorte.edu.co

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