Por Luz Mary Romero A.
El festival FICDEH
En el marco del Festival Internacional de Cine por los Derechos Humanos (FICDEH), en medio de charlas y cine independiente, se dio el conversatorio “En Barranquilla se cuida así”, en el que Ricardo Sierra, Diana Acosta y Madeley Castaño se reunieron para dialogar sobre el patrimonio material e inmaterial de la ciudad.
El evento se llevó a cabo este 3 de septiembre en el Museo de Antropología de la Universidad del Atlántico a cargo del director del Museo, Álvaro Martes, en una sala organizada a modo de mesa redonda para crear un espacio íntimo con el público.

Inició con un recorrido por la historia de Barranquilla, una ciudad que no fue fundada, sino que “creció de manera espontánea”, a diferencia de otras urbes que fueron planificadas desde el inicio.
En el diálogo se resaltó cómo esa expansión desordenada le permitió a la ciudad convertirse en un espacio de encuentro para personas de distintas regiones, lo que explica su diversidad y su carácter vibrante.
“Descarnavalizar Barranquilla”
Diana Acosta destacó la necesidad de “descarnavalizar” Barranquilla, un concepto que propone mirar más allá de la gran fiesta y rescatar otras expresiones culturales que a veces pasan desapercibidas.
En la misma línea, Madeley Castaño insistió en que “el carnaval no es lo único que nos representa como barranquilleros. Nuestra ciudad tiene mucha más cultura que mostrar”, refiriéndose a las tradiciones orales y la creatividad de sus habitantes.
Según explicaron, Barranquilla no puede reducirse sólo a cuatro días de celebración, pues en sus museos, teatros y calles laten manifestaciones artísticas que forman parte esencial de la identidad de la ciudad y merecen igual reconocimiento.

Museo e identidad
Seguidamente, la conversación giró en torno al rol de los museos en la construcción y reconstrucción de la identidad ciudadana.
Álvaro Martes explicó que todo museo conserva una memoria, sea de la ciudad o del país, elementos que construyen su identidad. Con la próxima reapertura del Museo de Antropología, buscan mostrar al público que el museo es un espacio vivo que dialoga con el presente, no sólo un depósito de objetos antiguos.
Castaño subrayó la importancia de fortalecer la relación entre los barranquilleros y su patrimonio: “Estamos en una etapa importante en la construcción de la memoria histórica de Barranquilla. Los procesos no son tan rápidos como nosotros quisiéramos, pero estamos construyendo un producto sólido”.

El diálogo concluyó con una invitación a repensar los museos como escuelas, lugares donde podemos reconocernos en nuestra historia y en las huellas de quienes la forjaron. “Hay que hablar de la memoria, de las personas que nos hicieron estar donde estamos, divulgar”, señaló Castaño, “el conocimiento sólo se hizo para ser compartido”.
Con esta reflexión quedó claro que, más allá de preservar objetos, la misión de los museos es mantener viva la memoria colectiva y proyectarla hacia el futuro.