Escrito y fotografiado por: Emily Soto Lizarazo.
Hace casi 70 años que Consuelo Luzardo comenzó su carrera actoral y hasta el día de hoy se mantiene vigente como una de las actrices más importantes de la televisión colombiana. Por eso, el 18 de abril del 2026, fue homenajeada por el Festival de Cine de Cartagena de Indias (FICCI) en su edición 65° con el Premio Víctor Nieto a toda una vida, galardón obtenido por su huella innegable en la industria nacional.
—-

Los Luzardo no eran una familia de artistas: “nadie pintaba, ni cantaba ópera, ni tocaba piano, ni escribía libros”, cuenta ella en una rueda de prensa, en la mañana de su homenaje, frente a los que esperaron pacientemente para verla. Así era hasta que impredecible y repentinamente los tres hermanos, Julio, Celmira y ella, decidieron que ellos sí estaban hechos para el arte; para el cine y la actuación si hay que ser específicos.
Julio estudiaría Cine en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), Consuelo se decidiría por entrar a la Escuela Nacional de Arte Dramático, y siguiendo el “mal ejemplo” de sus hermanos, Celmira también se dedicaría a la actuación. “Cuando estábamos en la mesa familiar el uno hablaba de su obra de teatro, el otro de su película y así”. Pero con la misma espontaneidad con que la que nació la pasión por el arte, así se desvaneció del linaje familiar. Ellos han sido los únicos Luzardo que trajeron esos temas a la hora de comer, pues todavía no ha nacido otra generación que encuentren en el audiovisual y las artes escénicas la pasión que ellos sí.
Desde entonces, Consuelo ha labrado una carrera que ha marcado la memoria de miles de colombianos. 67 años de actuación ininterrumpida dieron comienzo con su participación en la obra de teatro La casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca y luego con su salto a la televisión en la telenovela Hogar dulce hogar, escrita y dirigida por su mentor, Víctor Mallarino Botero. El resto es historia: Yo y tú, Los Cuervos, Caballo Viejo, La Viuda Blanca, Lola Calamidades, ¿Por qué mataron a Betty si era tan buena muchacha?, Pasión de Gavilanes, El Cartel, Chepe Fortuna, entre muchos papeles más.
La diversidad de personajes y su compromiso con interpretarlos le impide elegir a alguno por sobre otro. “Eso es muy complicado. No hay un solo personaje que no represente un reto. Es lógico que haya unos más difíciles que otros (…). No hay personajes pequeños. Cada papel es un compromiso”. Y además de eso, eran muchos los personajes que interpretó en sus inicios, aunque eso ha ido cambiando por la evolución de la industria.

Consuelo, quién ha estado desde los sesenta actuando en televisión, ha visto cómo todo ha ido evolucionando y siempre se ha adaptado para llevar a cabo su labor. Desde presentar comerciales y participar en seriados en vivo y en directo, sin posibilidad de equivocarse ni de revisar el material filmado porque no había forma de conservarlo, hasta llevar sobre sus hombros –“como una mulita” – una maleta cargada del vestuario que debía utilizar porque en esos tiempos los actores eran responsables de llevar su ropa.
Antes todo era un reto, requería disciplina, y si le preguntan, dirá que lograr tantos años en el medio es una combinación entre su rigor, su trabajo duro, su compromiso, un poquito de buena suerte y, sobre todo, mucho amor por lo que hace.
Si bien ha visto como la industria ha cambiado a lo largo del tiempo, para ella la labor de los actores es la misma: darle vida a los personajes que solo existen en papel porque alguien los eligió como sus fieles representantes en la realidad. “El arte del actor no cambia. Cambian las formas de producción”, afirma, pues ahora las jornadas son más extenuantes debido a la necesidad de muchas tomas y planos para que en la postproducción haya distintas opciones. Cada escena se trabaja milimétricamente, los diálogos se repiten con gran precisión hasta la saciedad del director. Antes debía rodar menos escenas, ahora en su última telenovela llegaban a 23 por día, pero eso solo es parte del proceso. “Uno simplemente va aprendiendo ¿Que antes lo hacíamos de esta manera? Ahora toca hacerlo de esta otra. Perfecto”.
Sin embargo, hay cosas que sí le siguen sorprendiendo del avance tecnológico en la industria, como lo es el streaming. Ya las personas no deben esperar hasta las 7 de la noche para ver el capítulo de la novela, no tienen que llegar a casa para sentarse frente al televisor. Tampoco se reduce la transmisión a un solo país, ni a un solo idioma, pues el doblaje y los subtítulos ayudan a que la vean en 150 países distintos en poco tiempo. Ahora la tecnología permite saber las impresiones de la gente al instante; las reproducciones dejan de ser miles, más bien millones. A los jóvenes se les hace natural, pero para Luzardo no todo siempre fue así: “A uno se le hace muy extraño, pero eso también visibiliza y y universaliza nuestro trabajo de una forma rapidísima”.

Aunque eso también tiene sus contras. Si pudiera aconsejar a los jóvenes que quieren entrar en la actuación, les diría que ese trabajo no es solo algo comercial: más allá de las fotos, el glamour y los autógrafos, hay mucho trabajo. La competencia es implacable, las líneas memorizadas se apilan por montones, la ausencia en los eventos familiares más importantes crece. El amor a este arte implica sacrificio, no es solo cuestión de carisma, porque “eso no es suficiente. Los reyes de la fiesta no necesariamente llegan a ser buenos actores”.
Más allá de eso, Consuelo Luzardo cree que la calidad del trabajo actoral sigue intacta, y ella, la más viva ejemplificación, continúa demostrándolo. Su último papel fue el de la Abuela Jimena, en la adaptación de la novela de Marvel Moreno, En Diciembre Llegaban las Brisas, que aún no se estrena. Este personaje es una guía para su nieta Lina, a quien instruye con tanta sabiduría que a veces raya en el misticismo, para que navegue las trampas que tiende la alta y machista sociedad barranquillera a las mujeres en los sesentas.
Recordar la personalidad de la Abuela Jimena, con sus opiniones definitivas y premonitorias, con la entereza y la paciencia de quien ha vivido mucho, ha pensado sobre ello a profundidad y se ha transformado para perdurar por tantos años, es entender por qué Consuelo, entre tantas, es la elegida para traerla a la vida en la pantalla.