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Escrito por Luz Mary Romero A. 

Las docentes Marjorie Eljach y María Alejandra Arias se reunieron este 30 de septiembre para conversar sobre los mitos nórdicos en el Auditorio Marvel Moreno de la Universidad del Norte. El evento tuvo lugar durante la Cátedra Europa, un espacio que promueve el intercambio de ideas y experiencias culturales con países europeos. Las conferencistas compartieron la influencia de los mitos nórdicos en el género fantástico y abarcaron el cómo la industria del entretenimiento los ha modificado a conveniencia. 

La charla comenzó con una frase directa de Eljach: “Siéntense rápido que esto es largo”. Esta afirmación, que captó la atención del público anunciaba un recorrido fascinante por la historia y las reinterpretaciones de la mitología nórdica: “Nos interesan los mitos nórdicos en el género fantástico porque nos interesan los dioses y las guerras, y sobre todo porque Marvel [Studios] se ha encargado de cambiar la historia. Así que nosotras vamos a contarles la verdad”. 

Arias, por su parte, agregó una dimensión literaria a la charla. “Ese mundo no solamente es físico, sino también literario. Es un mundo que genera muchas posibilidades de retomar esas historias para recrearlas y volverlas a traer a un público joven”, explicó. En su intervención, recordó cómo los mitos nórdicos no solo viven en la tradición oral, sino que también han sido fuente de inspiración para diversas obras. 

Mitología, geografía y oscuridad 

Para introducir a los asistentes a la mitología nórdica, las ponentes la compararon con la mitología griega “que es más cercana a nosotros porque es con la que más nos hemos relacionado a lo largo de nuestra vida académica”. Aclararon que la principal distinción entre los dioses griegos y los nórdicos radica en que, mientras los primeros están siempre inmersos en deseos o acciones más pasionales, los segundos suelen enfocarse en conflictos y violencia

A continuación, Eljach describió el contexto en el que estos mitos nacieron: “la mitología nórdica está muy marcada por su geografía, por el clima, por esos largos inviernos y esa oscuridad. Mientras que en el Mediterráneo vemos a los dioses tomando el sol y comiendo uvas en el Olimpo ¿qué tienen los nórdicos?: El Valhalla, que es a donde aspiran a ir, que en realidad es una taberna donde todos están calentitos y toman hidromiel. Porque lo que han visto es frío, ¿Cómo se imaginan el Valhalla? No lo pueden imaginar como una playa tropical, sino como un sitio recogidito y de abrigo”. 

Fotografía por: María Angélica Tomas

De esta manera, la mitología nórdica refleja no sólo las creencias y valores de los pueblos del norte, sino también su adaptación al entorno extremo en el que vivían. La violencia, la oscuridad y el frío no solo marcaron su visión del mundo, sino que también modelaron su concepción de los dioses y el más allá. 

Reinterpretación y contrastes 

Seguidamente, Arias subrayó que gran parte de los referentes que hoy tenemos sobre la mitología nórdica provienen de la televisión, las series y las películas, lo que implica aceptar que estas historias han sido reinterpretadas por una industria interesada principalmente en vender, por lo que modificó las historias originales. 

En ese contexto, las docentes introdujeron personajes conocidos para aclarar creencias erróneas, como la supuesta relación familiar entre Thor y Loki, o que Hela no era hija de Odín, como suele creerse, sino de Loki. Recordaron que Odín, además de ser dios de la sabiduría, es también de la guerra y que, según el mito, se arrancó un ojo para acceder al conocimiento del mundo. Thor fue descrito como un dios complejo, fuerte y temperamental; Loki, como embaucador y mentiroso; mientras que Freya, asociada al amor y la belleza, también lideraba a las guerreras valquirias. 

Sobre esta dualidad, Arias explicó que estos personajes “se mueven en aguas varias: por un lado, pueden ser muy tranquilos y tiernos, pero por otro pueden ser bastante violentos”, reflejando así la visión que la cultura escandinava tenía sobre hombres y mujeres. En la misma línea, Eljach destacó que en términos de igualdad “estaban mucho más avanzados que nosotros: guerreros y guerreras, hombres y mujeres por igual iban a la batalla. Los castigos también se daban por igual. Y eso hacía que los mismos dioses tampoco tuvieran esa distinción”. 

Fotografía por: María Angélica Tomas

Se insistió en que los mitos y leyendas no deben entenderse de manera literal, ya que son alegorías que transmiten significados más profundos, y que a través de estos personajes podemos ver cómo se concebía la sabiduría, el amor o incluso la trampa en la cultura nórdica. 

La fantasía del presente 

Arias recordó que “hoy, en pleno siglo XXI, seguimos retomando historias propias de mitos nórdicos”, los cuales, junto con el folclor, constituyen no solo “los cimientos de la literatura fantástica escandinava, sino también de toda la literatura fantástica”. De estas tradiciones provienen figuras como los trolls, los elfos o los espíritus del bosque, seres mágicos que han logrado instalarse en la cultura popular. Entre ellos, los elfos se han convertido en los más reconocidos gracias a la literatura y el cine, con ejemplos como El Señor de los Anillos de J. R. R. Tolkien. 

No obstante, Arias advirtió que la industria cultural ha transformado estas narraciones: “Disney nos ha dañado el cerebro. Edulcoraron de tal manera estas historias que nos hicieron creer que todas las historias deben terminar con un final feliz”. 

Las conferencistas señalaron que en las historias escandinavas originales los finales felices son casi inexistentes. “No por el afán de hacernos sufrir, sino por algo muy propio de la región”, precisó Arias. Para ilustrarlo, recordaron los relatos de Hans Christian Andersen, como La pequeña cerillera o La sirenita, cuyo desenlace original dista mucho del que hoy conocemos. En el cuento, la sirenita pide tener piernas para conquistar al príncipe, pero al no lograrlo termina muriendo, mostrando que en esa tradición narrativa siempre hay un precio que pagar. “Lo que veo allí es la forma particular que tiene esa cultura de concebir el destino. Ella [la sirenita] debe asumir ese destino, no como un castigo”, comentó Arias. 

Finalmente, las ponentes coincidieron en que los mitos nórdicos están mucho más presentes en nuestra vida cotidiana de lo que solemos imaginar, y resulta revelador observar cómo este tipo de literatura ha encontrado un lugar sólido dentro de la cultura popular, donde continúa siendo una fuente recurrente de inspiración. En ese sentido, Arias subrayó que “la mitología, en general, no es un pasado muerto, sigue siendo un imaginario vivo, presente y constantemente visible”.