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Por:Arytsha Aholibama

Teniendo en cuenta que estamos en el mes de la mujer, me pareció oportuno escribir sobre un tema
que es tendencia en los últimos meses. En la actualidad, y gracias a las redes sociales, cualquier
suceso público se conoce casi de inmediato y, con la misma rapidez, miles de personas sienten la
necesidad de opinar sobre él. Pero cuando una figura pública aparece al lado de uno de los hombres
más polémicos y poderosos del mundo actual, surge una discusión que parece tener reacciones
distintas dependiendo de quién sea el protagonista.


Entonces, es ahí, cuando aparecen preguntas inevitables: ¿por qué cuando una mujer famosa se
vincula, aunque sea indirectamente, con una figura política recibe una avalancha de
cuestionamientos, mientras que a los hombres se les concede el beneficio de la duda?


Recientemente, varias artistas han sido objeto de fuertes ataques por supuestas o explícitas posturas
políticas. La rapera Nicki Minaj ha recibido una avalancha de críticas tras mostrar su apoyo hacia
el presidente de los Estados Unidos,Donald Trump. La cantante, asistió al AmericaFest, un
programa ultraconservador, en el que dijo que estaba muy feliz con el gobierno de Trump. Minaj
nació en la isla de Trinidad y Tobago, por lo que hace poco el presidente le hizo entrega de la Gold
Card, que le da la residencia en los Estados Unidos.

Nicky Minaj en su cuenta de X / X.com

También está el caso de Taylor Swift, quien durante años fue muy abierta con su posición política
anti-Trump, pero por mantener un perfil últimamente más discreto que en otras etapas de su
carrera, es acusada por algunos sectores de ser MAGA (Make America Great Again) aún cuando
no ha hecho una declaración pública que lo confirme.

La lógica parece ser clara: si hablan, se les cuestiona; si guardan silencio, también. Otras figuras
femeninas del entretenimiento como Ashley Tisdale, Sydney Sweeney o Katy Perry han sido
señaladas por colaborar con marcas o asistir a eventos donde participan figuras conservadoras. En
el ecosistema digital actual, esas asociaciones son suficientes para desatar sospechas y campañas
de cancelación.

Curiosamente, Swift ya había anticipado este fenómeno en su canción The Man, donde canta: “I’m
so sick of running as fast as I can, wondering if I’d get there quicker if I was a man.” La frase
resume con ironía una experiencia compartida por muchas mujeres en espacios públicos: aquella
sensación de que las reglas del juego no son las mismas para todos.

Pero lejos de justificar el silencio político de ciertas celebridades femeninas, ya que hay que
resaltar que el silencio también es una forma de respuesta y, en ocasiones, una estrategia. Lo que
realmente vale la pena analizar es por qué a las mujeres se les exige con tanta insistencia que
hablen sobre política, justicia social o cultura, mientras que a los hombres rara vez se les demanda
lo mismo. Y cuando las mujeres sí lo hacen, suelen ser juzgadas con mayor dureza.

Si miramos la otra cara de la moneda, encontramos numerosos ejemplos de figuras masculinas que
han mostrado abiertamente su simpatía por Trump sin enfrentar un nivel comparable de críticas.
Actores y músicos como Jon Voight, Kid Rock, Chris Pratt, Hulk Hogan, Ted Nugent o Kanye
West
han manifestado su apoyo al expresidente sin que sus carreras se vean necesariamente
afectadas por ello.

Algo similar ocurre en el mundo del deporte. Cuando Cristiano Ronaldo junto a su esposa visitó
la Casa Blanca el año pasado, como parte de eventos relacionados con el fútbol internacional.
Ronaldo se tomó varias fotografías con Donald Trump y por medio de su cuenta de Instagram
agradeció al presidente la invitación; pero los titulares se centraron más en la curiosidad del
momento que en un análisis político del gesto.

Cristiano Ronaldo en la Casa Blanca con Donald Trump // X

En el caso de Leonel Messi, visitó este jueves al presidente Donald Trump, debido a compromisos
institucionales del fútbol, a actividades oficiales en torno a su equipo y al crecimiento del deporte
en Estados Unidos. La estrella del futbol argentino, junto con todo el equipo de Inter Miami,
visitaron al mandatario estadounidense luego de recibir una invitación por parte de la Casa
Blancala semana pasada como parte de los festejos por el campeonato de la MLS en la campaña
2025.

Liones Messi con Donald Trump // X

En ambos casos, la narrativa que han vendido los medios ha sido que los futbolistas simplemente
estaban cumpliendo con compromisos institucionales y que una fotografía o un saludo no
necesariamente implica una postura política. Y que un gesto, como una sonrisa, se interpreta de
forma distinta dependiendo de quién la esté haciendo.

Esa diferencia demuestra cómo el escrutinio público sigue siendo desigual. A las mujeres se les
exige coherencia ideológica, posicionamiento moral y responsabilidad política constante. A los
hombres, en cambio, se les concede con mayor facilidad el beneficio de la duda. Según MDPI
(Multidisciplinary Digital Publishing Institute)
en una investigación sobre cobertura mediática
hacia líderes femeninas (Does Disinformation Toward Women Politicians Reflect Gender
Stereotypes?) se muestra que el comportamiento de ellas es juzgado con mayor severidad y el
resultado de estos cubrimientos, es daño en su imagen y credibilidad.

En muchos de los comentarios que circulan en redes sociales, se les reclama a las mujeres no haber
rechazado la participación en estos eventos o que si realmente no apoyaran a Donald Trump, no
estarían colaborando con marcas pro-Trump. Pero eso, ¿no aplicaría también para Ronaldo y
Messi?¿Acaso ellos no podían negarse también?


Pero el problema no solo se reduce a eso. También existe otra parte que rara vez se discute lo
suficiente: la influencia real que tienen las figuras públicas en la construcción de percepciones en
la política. Las celebridades no son actores políticos tradicionales, pero lo que simbolizan y
representan es enorme. Millones de personas consumen su música, siguen sus partidos o imitan
sus acciones en redes sociales. Siguiendo ese contexto, una fotografía, una declaración o incluso
un silencio pueden convertirse en mensajes políticos poderosos, aunque no hayan sido pensados
como tales.


Esto es particularmente delicado cuando se trata de líderes profundamente polarizantes. Donald
Trump no es simplemente un presidente más. El ha sido un determinante en el genocidio de Israel
a Palestina, luego de retirar el acuerdo del 2018 cuando Iran está raspaldando acciones militares
en su contra. También, es el responsible de separar niños de sus padres y familias enteras migrantes
en la frontera. Además, su nombre ha estado vinculado a múltiples controversias, investigaciones
judiciales por violaciones y acusaciones de pedofilia al ser mencionado en el Caso Epstein.


Por eso, cuando celebridades internacionales aparecen junto a figuras así, el impacto no es menor.
Una fotografía puede parecer un gesto inocente, pero en el ecosistema mediático actual puede
interpretarse como cercanía o respaldo.


La reflexión, entonces, debería ir más allá del linchamiento digital selectivo. Si la sociedad va a
exigir responsabilidad política a las figuras públicas, esa exigencia debería aplicarse con el mismo
rigor a hombres y mujeres. Y, al mismo tiempo, las propias celebridades deberían ser conscientes
de que su visibilidad implica un tipo particular de poder: el poder de moldear percepciones,
normalizar gestos y amplificar narrativas.

Somos una casa periodística universitaria con mirada joven y pensamiento crítico. Funcionamos como un laboratorio de periodismo donde participan estudiantes y docentes de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad del Norte. Nos enfocamos en el desarrollo de narrativas, análisis y coberturas en distintas plataformas integradas, que orientan, informan y abren participación y diálogo sobre la realidad a un nicho de audiencia especial, que es la comunidad educativa de la Universidad del Norte.

elpunto@uninorte.edu.co

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