Por: Laura Moncayo

Mucho antes de convertirse en la mujer de los lunares, Yayoi Kusama tuvo que luchar para tener un espacio en el arte. Nacida en Matsumoto, Japón, en 1929. Desde muy pequeña presentó alucinaciones visuales y auditivas, los cuales le hacían ver lunares en todo su alrededor que amenazaban con consumirla, esta experiencia se volvió el eje central de su identidad artística.

Utilizó el arte como una salida de las alucinaciones y del abuso físico de su madre, encontrando así su talento; que su padre le negaría y menospreciaría por ser mujer. En la década de los 50´s, Yayoi decide estudiar arte tradicional japonés en Kioto. Donde se dió cuenta lo profundamente misógina que era esta industria. Kusama, insatisfecha, se muda a Nueva York en 1957, con 29 años. Llega con la intención de construir una carrera artística, inspirada por el surgimiento del expresionismo abstracto y la artista Georgia O´keeffe. Mientras otros artistas alcanzaban reconocimiento, ella tuvo que hacerse su propio camino para ser vista, así fue como empezó a ver el lunar como un centro, sus pinturas eran redes de estos puntos. Nació una de sus obras más características, “Red Infinita”.

Infinity Net, 1959

Yayoi en un mundo de hombres

Su historia estuvo marcada por las dificultadas de ser una mujer dentro del arte durante el siglo XX (y también hoy en día). Kusama llegó a denunciar la desigualdad que existe en el ambiente artístico y que algunas de sus ideas habían sido retomadas por artistas hombres que posteriormente recibieron mayor reconocimiento que ella.

Con el tiempo, experimentaría con diferentes expresiones, como sus famosos tentáculos, instalaciones de pop art y happenings, que eran actuaciones artísticas y de protesta social. Uno de sus happenings más famosos fue el que hizo en 1966 afuera de la Bienal de Venecia, instaló más de 1.400 esferas plateadas que eran los “narcisos”, con el tiempo fue vendiendo cada uno a 2 dólares, criticando el mercado del arte y llamándolo así, “Tu narcisismo en Venta”.

Tu narcisismo en venta, 1966

No solamente con eso, realizó performances en las que utilizaba cuerpos desnudos cubiertos de lunares, abordando temas como la sexualidad, la libertad corporal y la protesta política. En una época en la que la representación del cuerpo femenino estaba frecuentemente controlada por una mirada masculina, ella decidió convertir el cuerpo en parte de su propio discurso artístico

Su trabajo ha sido analizado desde el feminismo por cuestionar las estructuras del mundo del arte, las ideas tradicionales sobre el cuerpo y la posición de las mujeres dentro de una sociedad dominada por hombres.

Food Obsession, 1964

Lo finito, infinito y la desaparición

Sus famosos lunares son más que una elección estética. Kusama ha utilizado la repetición para representar su idea de la autoobliteración, un concepto relacionado con la desaparición del individuo dentro del universo.

Un punto parece insignificante. Miles de ellos pueden cubrir una habitación, un objeto o incluso un cuerpo hasta hacer que todo parezca formar parte de una misma superficie. Esa idea también aparece en sus famosas Infinity Mirror Rooms, instalaciones llenas de espejos y luces en las que el espectador parece quedar atrapado en un espacio sin principio ni final.

Salud mental

En 1977, regresó a Japón y decidió ingresar voluntariamente al hospital psiquiátrico Seiwa Hospital en Tokio. Vivió allá desde entonces por elección propia. Su experiencia con la salud mental ha formado parte de su historia, pero su vida demuestra que una condición personal no tiene por qué convertirse en el límite de una carrera. Kusama siguió escribiendo, pintando y creando.

Curiosamente, su fama mundial llegó mucho tiempo después desde sus primeras obras. Hoy, sus instalaciones atraen a millones de personas y sus puntos, espejos, calabazas y redes son reconocidos alrededor del mundo.

Polémicas

Una de sus polémicas más graves fueron las acusaciones de racismo debido a descripciones y comentarios ofensivos hacia la comunidad negra presentes en sus escritos del pasado.

En su libro autobiográfico, Infinity Ned Infinity Net, utilizó descripciones hipersexualizadas y estereotipadas para referirse a las personas negras en Nueva York, asociándolas con conceptos primitivos y olores específicos. Luego, en su volumen de novelas cortas Hustlers Grotto (1984) y en su obra teatral Tokyo Lee (1971), retrató a personajes negros bajo figuras retóricas racistas, describiéndolos como “salvajes” o enfocándose de forma exclusiva y despectiva en sus rasgos físicos. Posteriormente, en 2017, el periodista estadounidense Dexter Thomas, denunció que durante una entrevista recibió un trato abiertamente despectivo por parte de Kusama, lo cual atribuyó directamente a prejuicios por su color de piel.

Tras estas acusaciones, pidió disculpas en 2023 antes de su inauguración de su gran exposición en el Museo de Arte Moderno de San Francisco. Dijo que lamentaba haber usado un lenguaje ofensivo en su libro y que su mensaje siempre ha sido de amor para todas las personas.

Su historia habla de una mujer que decidió construir su propio camino a pesar de las expectativas familiares, la desigualdad dentro del mundo artístico y las dificultades personales.

Kusama convirtió sus experiencias en arte y terminó creando un universo lleno de lunares…

Yayoi Kusama (1929-2026)
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